Las mafias del PRI guerrerense se frotan las manos

En Guerrero, las elecciones del domingo 7 no pudieron remontar las secuelas políticas de la tragedia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde el 26 de septiembre último. Lo que sí mostraron fue la pulverización del PRD –“fuimos perdiendo la gubernatura en abonos”, dice uno de sus militantes– y la reconfiguración del PRI que, en alianza con el PVEM y presuntamente con el apoyo de grupos delictivos, le arrebató ese cargo a los perredistas. Además, se quedó con siete de los nueve distritos federales, la mayoría de las 28 diputaciones locales y al menos la tercera parte de los 81 ayuntamientos. Hoy, el nuevo triunvirato del PRI en la entidad lo conforman Héctor Astudillo, Manuel Añorve y René Juárez.

ACAPULCO, GRO.- Marcado por la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la violencia generalizada, el proceso electoral que culminó el domingo 7 se realizó bajo la sospecha de un “acuerdo previo” entre el gobierno de Enrique Peña Nieto y la dirigencia nacional del PRD para que ganara la candidata Beatriz Mojica, pero ni así pudo remontar la tragedia de Iguala.

Los comicios sirvieron también para redefinir las principales fuerzas políticas de la entidad: las cabezas de los cacicazgos de Rubén Figueroa Alcocer y Ángel Aguirre Rivero quedaron muy disminuidos, mientras que la división de las izquierdas es un hecho consumado.

La jornada estuvo plagada de acusaciones de compra y coacción de voto, escándalos mediáticos –filtraciones de llamadas telefónicas y videos que  exhibían estas prácticas– y la sombra del crimen organizado, que se mantuvo hasta el final. Sin embargo, no se pudo establecer cuál fue el impacto real de esos factores en las urnas, por la ausencia de denuncias.

La alianza PRI-PVEM, con Héctor Astudillo a la cabeza, cortó el dominio del PRD en los últimos 10 años con casi 80 mil votos de ventaja para  la gubernatura; también triunfó en siete de los nueve distritos federales, la mayoría de las 28 diputaciones locales y al menos en la tercera parte de los 81 ayuntamientos.

El PRD mantuvo la alcaldía de Acapulco, aunque perdió los dos distritos federales y seis de siete locales. Y como los votos para la gubernatura fueron para Astudillo, el resultado es un duro golpe para la izquierda porteña, que desde las elecciones de 1988 venía apoyando al PRD.

La tragedia de Iguala, los presuntos nexos del otrora José Luis Abarca Velázquez y su esposa con el cártel Guerreros Unidos, la caída del gobernador Ángel Aguirre y los procesos judiciales por corrupción a familiares y miembros de su gabinete le pasaron la factura a los perredistas.

Consultados al respecto, dirigentes del PRD estatal sostienen que además de ese complicado escenario, una estrategia errática del delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) perredista, Guadalupe Acosta Naranjo,  confiado en un presunto acuerdo con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, terminó por hundir al partido.

Las mismas fuentes perredistas, reacias a proporcionar su nombre para evitar represalias, insisten en que Peña Nieto “pactó” Michoacán y Guerrero en pago por el acompañamiento del PRD en las reformas legislativas impulsadas por la Presidencia.

De acuerdo con uno de los entrevistados, “Los Chuchos empezaron a hostigar al Jaguar (el senador Armando Ríos Piter) que iba arriba en las encuestas de preferencias a la gubernatura para posicionar a un candidato de su corriente. De ahí surgió la candidatura de Beatriz Mojica Morga”.

Otro comenta que Acosta Naranjo le encomendó al hidalguense José Guadarrama Márquez “el programa de promoción, movilización y estructura electoral, si bien la conducción no estaba exenta de improvisaciones y de falta de dinero para operar.

“Pero tres semanas antes Acosta Naranjo mandó todo a la chingada y puso otro programa. Vino un pool improvisado en la movilización y se repartió lana a lo pendejo. La última semana ya no llegó el apoyo que le dábamos a los promotores: mil pesos a la semana.”

Otro líder enterado de las supuestas negociaciones con Gobernación comenta que un mes antes de la elección Los Chuchos le reclamaron al PRI por un incumplimiento de los acuerdos, porque Astudillo iba creciendo en las preferencias. Asegura que los priistas respondieron que el compromiso de Peña Nieto era respetar al PRD los triunfos que obtuvieran en los comicios.

Y es que a diferencia de la alianza PRD-PT, apunta uno de los consultados, “los priistas mantuvieron la estructura de la elección de 2012, que ‘aceitaron’ con dinero, y realizaban reuniones en casa; ni siquiera ganaron más votos que hace tres años”.

En 2012, el priismo obtuvo 534 mil 855 votos en Guerrero. Es factible que Astudillo refrende la cifra. Por lo pronto, con 96.1% de casillas computadas, el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC) asignaba al priista 465 mil 273. En la elección de 2011, el PRI-PVEM obtuvo 512 mil 468 con Manuel Añorve Baños como candidato a gobernador.

Hasta el vienes 12, el Programa de Resultados Electorales Preliminares guerrerense asignaba a Mojica Morga 386 mil 64 votos, poco más de la mitad de lo que cosechó Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial de las izquierdas (PRD-PT-MC) hace tres años: 660 mil 554 votos.

Aun cuando los dirigentes perredistas consultados reconocen la eficacia de la campaña priista, aseguran que las delegaciones federales y funcionarios priistas incrustados en el gobierno estatal operaron a favor de los candidatos de la alianza PRI-PVEM.

Lo mismo hicieron Mojica y Acosta Naranjo el lunes 8 y el martes 9, respectivamente, ante los medios de comunicación. Dijeron que operó el crimen organizado a favor de los priistas. Comentaron también que no presentaron denuncias “por temor”.

El viernes 5, dos días antes de los comicios, el diario Reforma informó sobre la detención del presunto narcotraficante Carlos Sánchez Villafuerte o Ulises Hernández el día anterior cerca del mercado central de Acapulco. Entonces estaba programado un acto proselitista de Astudillo, que fue cancelado.  El diario publicó una fotografía del detenido, presunto organizador del evento, con una playera promocional de la campaña del candidato a gobernador.

Entre los reportes internos del PRD consultados por la reportera, destaca el incidente ocurrido la mañana del domingo 7 en la comunidad de Piedra Imán, municipio de Acapulco, donde mediante perifoneo se pidió a los ciudadanos concentrarse en la comisaría para informarles que los de la “maña” les pedían votar por HAF (Héctor Astudillo Flores) ahí y en otras 27 comunidades.

Asimismo, en la Ruta del Sol, presuntos integrantes del crimen organizado estuvieron pasando semanas antes de la jornada “casa por casa a dar instrucciones para votar por el PRI”, según los testimonios recogidos por Proceso en las comunidades asentadas sobre la carretera federal.

Y el domingo 7, por lo menos en Acapulco muchos funcionarios de casillas no acudieron. “Los que sí lo hicieron esperaron el cierre de la jornada para irse a sus casas; dejaron el conteo de votos y la elaboración de las actas a los representantes de los partidos”.

Efectivos de la Gendarmería detuvieron al menos a cinco personas, entre ellas al hijo del dirigente perredista Wulfrano Salgado Romero con dinero que presuntamente utilizaría para la compra de voto, indican los documentos consultados. Los liberaron más tarde.

En las redes sociales, el mismo domingo a mediodía se difundió un video en el que el líder perredista Carlos Salazar, cercano al candidato a la alcaldía por PRD-PT, reclama a un grupo de personas por no haber votado a favor de Evodio Velázquez a pesar de los apoyos entregados y pide se le devuelvan los mil pesos que les dio.

Las causas de la derrota

Para el exsenador David Jiménez Rumbo –de la corriente Grupo Guerrero y sucesor de Armando Chavarría Barrera, asesinado en 2009–, la derrota también se explica por errores en el seno del PRD.

“Fuimos perdiendo la gubernatura en abonos”, reflexiona.

Entrevistado por Proceso, Jiménez acusa a la corriente de Nueva Izquierda (NI) en Guerrero de la debacle del PRD por atropellar a las demás expresiones de su partido y obstaculizar una alianza con Movimiento Ciudadano, cuyo candidato a gobernador, Luis Walton, obtuvo alrededor de  90 mil votos.

El factor Aguirre, comenta, influyó también en los resultados: “Si bien Lázaro Mazón llevó a José Luis Abarca al PRD, Sebastián de la Rosa (líder de NI en Guerrero) y Aguirre lo solaparon, sin contar con que miembros de su familia y de su gabinete están en la cárcel por rateros. Eso lo sabíamos los perredistas y nadie lo denunció. Eso se cobró en las urnas”.

“Los aguirristas negociaron alcaldías y regidurías como si fueran una corriente más del PRD, y luego abandonaron a sus candidatos y se fueron al PRI, lo que para mí está bien, porque ahí está su origen”, puntualiza.

Sobre la injerencia de los grupos delincuenciales en la elección, Jiménez comenta: “Siempre ha habido narco e inseguridad en Guerrero. No es cierto que eso nos haya parado. Fueron las fracturas de la izquierda, los conflictos, los que impidieron una alianza con Movimiento Ciudadano, así como la mala integración de las planillas para alcaldías y postulación de personas con algún parentesco con los líderes”.

El domingo 7 por la noche, Mojica proclamó su triunfo, aunque no tenía cifras que lo validaran. En tanto, cientos de priistas se reunieron en la glorieta de la Diana en Acapulco para celebrar la victoria de Astudillo Flores con un porcentaje de 12 a 14 puntos, decían.

Ahí se encontraban el diputado federal Manuel Añorve Baños, del bloque del sonorense Manlio Fabio Beltrones, y el senador y exgobernador de Guerrero René Juárez Cisneros, enviado del CEN del PRI. Estaban felices pues ambos colocaron a personeros en puestos de representación proporcional con el acuerdo del candidato a fin de arrinconar al cacique mayor de Guerrero: Rubén Figueroa Alcocer.

Así se distribuyeron las nueve candidaturas a diputados federales: la de Tierra Caliente correspondió a Figueroa; Añorve colocó a tres aspirantes –dos en Acapulco, incluida la de su esposa, Julieta Fernández, y otra en Iguala; tres más para Astudillo; una para Juárez, en Costa Grande, y una más para los aliados del PVEM en Costa Chica.

Al final el candidato de Astudillo en Tlapa y el de Juárez en Costa Grande perdieron.

Con respecto a las diputaciones locales, Añorve impuso a su gente en  seis de las siete que tiene Acapulco –el PRD-PT se quedó con una–, por lo que también tiene la hegemonía de regidores electos en la alcaldía porteña.

Discípulo de Beltrones, Añorve le cobró al PRI no haberlo asignado candidato a gobernador pese a encabezar las preferencias electorales internas hasta el último trimestre de 2014 y principios de 2015.

Añorve no fue avalado desde la Presidencia de la República, que ponderó más las consideraciones negativas que mostraban los sondeos; además, su mentor Beltrones ya había designado a uno de los suyos para contender por la gubernatura de su natal Sonora, Claudia Pavlovich Arellano.

Autodescartada como representante del PRI para la gubernatura, Claudia Ruiz Massieu Salinas, hija de José Francisco Ruiz Masseiu, quedó como carta fuerte Héctor Astudillo Flores, en ese momento diputado local, quien tenía valoraciones positivas en las encuestas, aun cuando en 2005 perdió  la gubernatura frente a Zeferino Torreblanca Galindo, abanderado por el PRD.

El 4 de febrero pasado el presidente del CEN priista, César Camacho Quiroz, y el senador René Juárez Cisneros, fueron testigos de los acuerdos a los que llegaron los precandidatos a la candidatura por Guerrero. Los principales grupos políticos, incluidos los aguirristas, que se mantuvieron en el PRI, y el de Rubén Figueroa Alcocer –uno de los proveedores de transporte de fertilizante al gobierno por medio del Grupo FertiMex–, intentaron colocar al hijo de éste, Rubén Figueroa Smutny, como candidato a la alcaldía de Acapulco.

No lo lograron, pues cuando Figueroa Smutny era diputado local se confrontó con Astudillo cuando éste era coordinador de la bancada del PRI en el Congreso estatal, cargo al que se vio obligado a renunciar “por dignidad” en octubre de 2012, no sin antes cuestionar la vigencia del grupo Figueroa en el PRI guerrerense.

Consolidado como candidato a gobernador y con el aval de Añorve y Juárez, Astudillo vetó al clan Figueroa para la alcaldía más importante de la entidad e impulsó al oncólogo Marco Antonio Terán Porcayo, a quien prácticamente sólo se le vio en actos de campaña de Astudillo.

Los dirigentes priistas sostienen que los Figueroa ya no tienen estructura electoral en Acapulco, pero siguen fuertes en los distritos y alcaldías de Tierra Caliente, Costa Grande y Zona Norte, aun cuando buena parte de los aspirantes de esas regiones fueron colocados por el nuevo triunvirato priista: Astudillo, Añorve y Juárez.

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