En Colima, voto por voto ante el fantasma del fraude

Las sospechas ante la posibilidad de un fraude electoral en el estado de Colima, donde la cerrada contienda por la gubernatura difiere por tan sólo un puñado de votos entre los candidatos del PRI y del PAN, fueron atizadas nada menos que por la propia autoridad electoral. El jueves 11, la presidenta del Instituto Electoral del Estado, Felícitas Valladares, declaró que los resultados habían dado un vuelco a favor del panista Jorge Luis Preciado, pero menos de una hora después “rectificó” al afirmar que en realidad la ventaja era para el priista José Ignacio Peralta. Eso bastó para que los ánimos se encendieran en la entidad, el PAN exigiera el recuento total de votos y ambos partidos convocaran a concentraciones multitudinarias para defender su “victoria”.

COLIMA, COL.- Perdedor de la mayoría de los puestos de elección popular que se disputaron el pasado domingo 7 en esta entidad, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) –junto con sus aliados PVEM y Panal– obtuvo sin embargo una endeble ventaja de apenas 487 votos (0.17%) en la contienda por la gubernatura, en un proceso que podría ser dirimido finalmente en los tribunales.

En medio de un clima de incertidumbre política, donde ya aparecieron las primeras señales de un conflicto poselectoral, el Instituto Electoral del Estado (IEE) realizó el viernes 12 el cómputo estatal oficial de las actas de casilla, cuyas cifras ilustran lo apretado de la elección: 119 mil 475 votos (39.84%) para el priista José Ignacio Peralta Sánchez, frente a 118 mil 988 sufragios (39.67%) del abanderado del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Luis Preciado Rodríguez.

Ante esta circunstancia, antes de concluir la sesión del cómputo, el PAN solicitó al organismo electoral el recuento total de votos, cuya realización se programó para los días 13 y 14 de junio en los consejos municipales electorales, con el propósito de tener listo el resultado final para la sesión del lunes 15.

La víspera, la presidenta del IEE, Felícitas Alejandra Valladares Anguiano, contribuyó a alimentar el encono y las dudas en torno al proceso cuando, todavía sin el cómputo oficial, declaró al noticiario radiofónico de Joaquín López Dóriga que los resultados habían dado un vuelco a favor de Preciado por 495 votos y se desdijo menos de una hora después, al afirmar que en realidad la ventaja era para Peralta por 547 votos.

“Al parecer la información que me habían dado, por la premura de intentar darla, traía por ahí un detalle… no me habían pasado el dato actualizado de una casilla… en la información preliminar que me pasaron por ahí me dieron un dato que no era correcto”, intentó justificarse con el conductor de Radio Fórmula.

Ante este incidente, de inmediato reaccionó el dirigente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, quien calificó como “indebida, ilegal e irresponsable” la declaración de la presidenta del IEE, que “con absoluta ligereza, sin que hubiera para entonces terminado el cómputo en el municipio de Manzanillo, adelantó vísperas generando confusión entre los ciudadanos de Colima”.

La misma tarde del jueves 11, el representante del PRI ante el Instituto Nacional Electoral (INE), Jorge Carlos Ramírez Marín, solicitó al presidente del organismo, Lorenzo Córdova, destituir a Alejandra Valladares, con el argumento de que sus declaraciones constituyen una violación grave a los principios de certeza, legalidad, independencia e imparcialidad que deben regir a las instituciones electorales.

Preciado Rodríguez, por su lado, denunció que Ramírez Marín y el exsecretario general de Gobierno Rogelio Rueda Sánchez –actualmente comisionado del tricolor ante el IEE–, acudieron a las instalaciones del organismo electoral para presionar a Valladares a fin de que se retractara de su primera declaración.

“Aquí se ve la intervención del gobierno nuevamente presionando a los órganos electorales para tratar de modificar una decisión que ya tomó el pueblo de Colima, que nos dio el triunfo en las urnas por 495 votos de diferencia; es lamentable lo que está sucediendo porque genera más confusión y nos coloca en una situación más complicada y caótica”, dijo.

Al salir de las instalaciones del IEE, Rogelio Rueda Sánchez aseguró que la visita al organismo tuvo como propósito acreditar a Ramírez Marín como comisionado suplente del PRI ante el instituto.

“Credibilidad perdida”

Para el historiador Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez, lo menos que se puede decir del incidente protagonizado por Valladares es que exhibe “una gran falta de profesionalismo”, pero por otro lado esa situación “abona el campo para pensar en la posibilidad de un fraude”.

Desde el manejo de las cifras del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), explica, resultó sospechoso que se haya detenido el conteo cuando 93% de las actas estaba contabilizado, luego de que se había reducido la ventaja del candidato priista a 0.35% de diferencia, con la posibilidad de que se revirtiera la ventaja a favor del PAN.

Por lo tanto, comenta, el resultado inicial que dio la presidenta del IEE en la entrevista con López Dóriga sobre la ventaja de Preciado “me pareció lógico, conforme a la tendencia que llevaba el conteo del PREP”.

Según Ochoa Rodríguez, es poco creíble el argumento del IEE en el sentido de que en 7% de las casillas las actas venían adentro de los paquetes, cuando en otras elecciones estos casos no han llegado a 1%.

“Queda la sospecha de que en el tiempo de espera para el cómputo oficial pudieron alterarse las actas o los mismos paquetes, como ya se ha documentado que ha ocurrido en otros lugares del país”, refiere.

En las condiciones actuales, dice el académico, el proceso electoral de Colima “perdió toda la credibilidad”, situación que “es muy grave, porque si ya de por sí teníamos suspicacias muchos ciudadanos con respecto a las instituciones electorales, lo que ha ocurrido hace crecer la desconfianza”.

Ochoa estima que frente a las circunstancias que han rodeado al proceso se avizora para Colima un fuerte conflicto poselectoral, en el que “no sé hasta dónde puedan llegar a desbordarse las pasiones, pero creo que se está jugando con fuego porque evidentemente el candidato del PRI tiene una ‘mayoría pírrica’ comparada con el conjunto de los votantes”.

Pero independientemente de quién se quede con la gubernatura, las tendencias del PREP apuntaban a que por primera vez en su historia el PAN será mayoría en el Congreso del Estado tras obtener 10 de los 16 distritos locales.

En el ámbito municipal, según las mismas cifras, el blanquiazul podría gobernar a 90% de los colimenses al aventajar en seis de los 10 ayuntamientos, incluidos los de los municipios más poblados: Colima, Manzanillo, Tecomán, Villa de Álvarez, Coquimatlán y Cuauhtémoc. La elección más cerrada en este nivel era la de la capital del estado, con una diferencia de 528 votos a favor del candidato del PAN, Héctor Insúa García.

El PRI se quedó únicamente con seis distritos y dos de los municipios más pequeños: Ixtlahuacán y Comala, cuyas poblaciones representan en conjunto apenas 4% del número de habitantes del estado. El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ganó las alcaldías de Armería y Minatitlán.

El azoro de los dirigentes panistas y priistas colimenses frente a la elección de gobernador más cerrada del país quedó de manifiesto desde el cierre de las casillas el 7 de junio. Sin poder ocultar la preocupación de sus rostros, los candidatos de ambos partidos proclamaron esa noche su “triunfo” por varios puntos de diferencia, y aun cuando en sus respectivas sedes estatales hubo concentración de militantes y grupos musicales, en ninguno de los casos el ambiente era de victoria.

La incertidumbre creció cuando después de las siete de la mañana del lunes fue cerrado el PREP con 841 casillas contabilizadas –de un total de 904–, con una ventaja de 0.35% a favor de José Ignacio Peralta.

La reducción, aún más, de la diferencia de votos entre ambos candidatos después del cómputo estatal hizo crecer la posibilidad de un recuento total. De hecho, al dar a conocer los resultados, el IEE señaló que con base en el Código Electoral del Estado, Preciado Rodríguez podrá solicitar en la sesión del Consejo General un nuevo conteo total de votos.

De acuerdo con Héctor Porfirio Ochoa, el sentido del voto de los colimenses en la pasada elección es una muestra de que “hay un hartazgo por la situación política, económica, social y de inseguridad en el estado; se trata, definitivamente, de un voto de castigo al PRI”.

El historiador menciona algunos factores que a su juicio impidieron un triunfo amplio y contundente del candidato del PAN en la elección de gobernador: uno de ellos es el hecho de que el PRI contendió en coalición con el PVEM y el Panal, que marcaron la diferencia, pues en lo individual como partido el tricolor tuvo una desventaja de más de cuatro puntos porcentuales ante el PAN.

Otro factor, agrega, fue la participación del exalcalde de Colima Leoncio Morán Sánchez como candidato a gobernador, quien a través de Movimiento Ciudadano obtuvo más de 11 por ciento de los votos, muchos de los cuales pudo haberle restado al PAN, partido al que renunció en noviembre pasado.

En el mismo sentido, en la elección de ayuntamientos y Congreso del estado la mayoría de las victorias del PRI se produjeron gracias a su alianza con el PVEM y el Panal.

Las derrotas más significativas del PRI ocurrieron en los distritos locales I y III, donde habían sido postuladas Hilda Ceballos Llerenas y Alma Delia Arreola Cruz, esposas del exgobernador Fernando Moreno Peña y del gobernador Mario Anguiano Moreno, respectivamente, aunque en el segundo caso la ventaja del PAN era de 112 votos.

Otro revés importante fue el de Norma Galindo Matías, viuda del exgobernador Gustavo Vázquez Montes, quien perdió frente al blanquiazul la diputación federal por el segundo distrito, con cabecera en Manzanillo, en tanto que la elección federal del primer distrito fue ganada por el priista Enrique Rojas Orozco, en una cerrada votación con la perredista Indira Vizcaíno Silva, quien anunció que impugnará el proceso.

Ochoa Rodríguez opina que las derrotas de las tres exprimeras damas pueden ser interpretadas como el rechazo de los ciudadanos al nepotismo y a las viejas prácticas de abuso del poder al que recurren muchos gobernantes.

Los cerrados resultados electorales, indica, se produjeron en un contexto en el que “buena cantidad de votos todavía fueron obtenidos mediante el acarreo, la compra, la presión y las amenazas, ya que seguimos viendo ese fenómeno como una lacra de nuestros procesos electorales”.

Sin embargo, precisa Ochoa Rodríguez, no fue únicamente el PRI el que recurrió a estrategias de ese tipo, pues también el PAN “sacó sus ases de la manga” con irregularidades como un presumible exceso en el monto de los gastos de campaña, realización de proselitismo en tiempos de veda electoral y reparto de tarjetas entre los electores.

Llamados a la defensa del voto

Mientras ambos candidatos insistían públicamente en que habían ganado la elección, el martes 9 el PAN convocó a la “Marcha por la defensa del triunfo”, encabezada por su candidato, Jorge Luis Preciado Rodríguez, quien estuvo acompañado por el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero, y por el exsenador Santiago Creel.

Con una asistencia pocas veces vista en Colima en una marcha de protesta, los organizadores calcularon en 40 mil el número de ciudadanos participantes, mientras que agentes de organismos de seguridad estimaron una afluencia de entre 10 mil y 15 mil.

En su discurso, Madero hizo suya la consigna “Voto por voto, casilla por casilla”, que había sido enarbolada en 2006 por el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ante el presunto fraude que llevó a la Presidencia al panista Felipe Calderón.

Preciado Rodríguez, por su parte, advirtió que si se comete fraude, “esto va a arder, porque no vamos a permitir que nos roben la elección”.

El miércoles 10 llegó a Colima el presidente nacional del PRI, Camacho Quiroz, quien en una rueda de prensa pidió al PAN aceptar el triunfo del candidato del tricolor, Ignacio Peralta.

Y al igual que Madero, él también hizo alusión a lo ocurrido en la elección presidencial de hace nueve años:

“Así como el PRI en 2006 no sólo reconoció, sino fue factor determinante para que Felipe Calderón asumiera la Presidencia de la República con apenas medio punto de diferencia a su favor, tenemos toda la autoridad para pedir a nuestros adversarios que reconozcan el triunfo de Nacho Peralta por la diferencia resultante del cómputo.”

A la vez, Camacho cuestionó la marcha realizada la víspera por el PAN, partido que, dijo, “ha pretendido presionar a la autoridad electoral con una expresión en la calle a destiempo; seguramente los panistas traen alterado el biorritmo, porque la campaña terminó el miércoles de la semana pasada y la jornada electoral el domingo”.

Sostuvo que el PRI está determinado a defender, con todo su capital político, el triunfo del candidato de su partido a la gubernatura. “En democracia –dijo– se gana por un sufragio y ahora mismo estamos ganando en los cómputos por cientos de votos”.

La tarde del viernes 12 el PRI convocó al llamado “Encuentro del candidato triunfador, José Ignacio Peralta Sánchez, con militantes y simpatizantes priistas” en el Casino de la Feria, lugar que tiene capacidad aproximada para 5 mil personas.

A su vez, el panista Jorge Luis Preciado convocó a la denominada “Caravana por la victoria”, programada para llevarse a cabo este domingo 14 de la ciudad de Colima a Manzanillo, con un trayecto por los municipios de Villa de Álvarez, Tecomán y Armería, con la demanda de que “el voto de los colimenses sea respetado”.

Comentarios

Load More