Rabieta estéril del hijastro de Fox

CELAYA, GTO.– Fernando Bribiesca Sahagún fue derrotado en la elección por la alcaldía que hace 24 años perdió también su madre, Marta Sahagún.

Enojado, dolido por el resultado adverso, Bribiesca culpó a todo y a todos: al clero católico, al gobernador Miguel Márquez Márquez, al exgobernador Juan Manuel Oliva y al alcalde celayense Ismael Pérez. Y desde su casa de campaña arengó a sus seguidores a reclamar, exigir, protestar ante el organismo electoral estatal “voto por voto y casilla por casilla”.

“Estamos ante una elección de Estado y exijo que se cuenten los votos uno a uno, que se haga democracia; exijo que se cuenten los votos en este momento…”, declaró el hijastro del expresidente Vicente Fox la madrugada del lunes 8. Sin embargo, horas después de la votación había salido a la calle a declararse triunfador.

El jueves 11 por la madrugada, el panista Ramón Lemus Muñoz Ledo recibió del Consejo Municipal Electoral la constancia que lo declaró candidato electo en Celaya, con 62 mil 708 votos válidos a su favor. Así terminó la exultante campaña de Bribiesca, quien al inicio de su campaña comentó que cosecharía 160 mil votos de los 350 mil electores celayenses.

Al final, el hijo de Marta Sahagún sólo alcanzó 47 mil 766 votos –casi 16 mil menos que Lemus–, incluidos los de los tres partidos que, en alianza, lo registraron: PRI, PVEM y Panal. Además, sólo 42.87% de los celayenses empadronados acudió a votar.

El martes 9 Bribiesca seguía molesto y aprovechó el noticiario radiofónico de Ciro Gómez Leyva para desahogarse: “(La elección) nos fue salvajemente robada; todas las encuestas de salida nos daban el triunfo entre cinco y seis puntos. De repente, comenzamos a ver comportamientos completamente extraños en las calles de Celaya, incluso con presencia policial”.

Y se soltó: “El gobernador y su equipo operaron directamente en el búnker del PAN aquí en Celaya, y cuando fueron descubiertos se trasladaron al C4 (centro de mando policiaco). Asimismo, más de 40 policías estatales detuvieron a integrantes de mi equipo.

“¿Cuál es el interés real del gobernador en Celaya? ¿Qué tipo de negocios, qué tipo de interés puede tener el gobernador? ¿O es un asunto de tipo personal?… Todo es completamente antidemocrático.”

Los señalamientos

Fernando Bribiesca se quejó de exceso en los gastos de campaña por parte del panista Lemus, así como desvío de recursos públicos y otras infracciones; pero hasta la noche del jueves 11 no había exhibido una sola prueba o documento para sustentar sus señalamientos. Eso sí, seguía hablando de una operación en su contra encabezada por el gobernador Márquez.

Nada dijo el menor de los Bribiesca sobre su imposición en el pacto cupular con el PRI, que generó desdén entre una militancia local dividida, distante y a disgusto con la dirigencia estatal que impuso alianzas, acomodó a incondicionales en las planillas de ayuntamientos y abandonó a candidatos. Los priistas le pasaron la factura el domingo 7.

El PAN y el gobernador Márquez –quien efectivamente desplegó una febril agenda de giras por prácticamente todo el estado hasta el fin de semana anterior a la jornada electoral– aplastaron al priismo y se quedaron con 26 de los 46 municipios, así como con 19 de los 22 distritos. El PRI sólo alcanzó a recuperar 10 municipios (tres de éstos en coalición) y tres distritos, dos con la misma coalición con la que llevó a Bribiesca.

Durante su campaña, Fernando se ofertó como un candidato preparado para transformar a Celaya en una ciudad cosmopolita; gestionar recursos de otros niveles de gobierno; llevar la imagen del municipio “a todo el mundo”; gobernar “de puertas abiertas y con la gente”, y llevar una administración transparente.

Sin embargo, demostró que no es muy bueno para las cuentas. Un video de la presentación de los ejes para su gobierno –que se hizo viral en portales y redes sociales– lo exhibió cuando al intentar multiplicar 4×4 dijo 24:

“Tenemos cuatro ejes rectores, que es desarrollo institucional, desarrollo económico, desarrollo territorial y del medio ambiente y desarrollo social. Cada uno de estos ejes rectores se dividen en otros cuatro, por lo que tendremos 24… ¡Eh!, este… perdón: 16 ejes”. Las burlas fueron despiadadas.

Acudió a misa en San Miguel Octopan el primer día de proselitismo e invitó a un sacerdote a bendecir la casa de campaña. Y cuando los resultados le fueron adversos, acusó al clero de contribuir a su derrota, aun cuando en varios templos de Celaya y otros municipios se repartieron hojas parroquiales, supuestamente publicadas por las diócesis de León y Celaya para desacreditar a los candidatos de la coalición PRI-Verde-Panal por su “mala imagen pública” y como “incitadores del pecado”.

Ante las acusaciones, la jerarquía católica estatal negó haber orquestado tal campaña. Por su parte, el presidente estatal del PAN, Gerardo Trujillo, dio por hecho el triunfo de su candidato a la alcaldía celayense y le respondió al hijo de Marta Sahagún:

“Es muy delicado que un candidato perdedor como lo es Fernando Bribiesca se atreva a hacer señalamientos como los que ha hecho… Alguien debe decirle que tiene que despertar, que ya pasó la campaña.”

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