Militarización de frontera sur no mejora condiciones en Centroamérica: ONU-DH

MÉXICO, D.F. (apro).- El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, se alarmó hoy ante la “militarización creciente” de la frontera sur de México en el marco del endurecimiento de la política migratoria mexicana para impedir el tránsito de indocumentados centroamericanos por el país.

A mediados del año pasado, las autoridades estadunidenses reconocieron que atravesaba la frontera una oleada de menores de edad centroamericanos, acción que el presidente estadunidense Barack Obama calificó de “crisis humanitaria”.

Si bien no mencionó al Programa Frontera Sur –implementado en julio pasado–, Zeid declaró que en apenas un año la política de militarización al sur del país que adoptó la administración de Enrique Peña Nieto redujo a la mitad el número de niños centroamericanos que cruzaron la frontera entre México y Estados Unidos.

Sin embargo, Zeid resaltó que “muchos de ellos huían de la violencia descontrolada de las pandillas criminales en El Salvador, Honduras y Guatemala, así como la depravación, la exclusión social y la discriminación”, y observó que el nuevo enfoque de la política migratoria mexicana “no ha sido acompañado de mejoras en los países de origen respecto de las condiciones que empujaron a los niños a migrar”.

Y el Alto Comisionado insistió en la necesidad de “reubicar la atención sobre el ¿por qué? de la migración y no sólo sobre el ¿cómo?”.

De acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM), el Programa Frontera Sur prácticamente duplicó el número de detenciones y deportaciones de centroamericanos en México.

Así, entre agosto de 2013 y abril de 2014, el INM detuvo a 63 mil 130 migrantes indocumentados de Centroamérica, de los que deportó unos 58 mil 722.

Y entre agosto de 2014 y abril pasado, las autoridades detuvieron a 114 mil 53 migrantes indocumentados y deportaron a 100 mil 425 de ellos. Lo anterior representa un incremento de 90 y 85%, respectivamente.

Desde la implementación del Programa Frontera Sur, las organizaciones defensoras de derechos humanos y los integrantes de los albergues de migrantes ubicados en los estados del sur del país advierten que el endurecimiento de la política migratoria indujo una degradación de las condiciones de seguridad y una mayor exposición de los migrantes a los traficantes de personas.

A raíz de la multiplicación de los retenes en las carreteras del sur, así como del número de operativos en las zonas más transitadas de la ruta migratoria, las organizaciones aseveran que los indocumentados desviaron su camino hacia rutas más peligrosas, donde se encuentran a la merced de los grupos del crimen organizado.

En las últimas semanas, tanto organizaciones internacionales como la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o la CNDH alertaron sobre el agravamiento de las condiciones de tránsito indocumentado por México.

En el marco de la tercera edición del día global contra los centros de detención para migrantes, organizaciones mexicanas, estadunidenses y centroamericanas reiteraron hoy que en los primeros meses de 2015 las autoridades mexicanas detuvieron a 9 mil 483 menores de edad y 9 mil 526 mujeres en las 50 estaciones migratorias.

Según el Colectivo Migraciones para las Américas (COMPA), estas cifras representan incrementos de 560 y 690% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Las organizaciones señalaron que pese a su nombre, las “estaciones migratorias” mexicanas representan “lugares de hacinamiento para la población migrante y refugiada; falta de atención médica, restricciones de comunicación con sus familiares; falta de apoyo de sus consulados, y la imposibilidad para tener una representación legal gratuita”.

El colectivo precisó que las políticas migratorias implementadas en la actualidad tienden a ser “cada vez más cruentas”, ya que criminalizan al migrante y se enfocan hacia apuntalar la seguridad en las fronteras.

“Las personas seguirán migrando con o sin políticas migratorias restrictivas, pero los Estados tienen la obligación de garantizar la vida y seguridad de estas personas sin importar su nacionalidad o estatus migratorio”.

Crisis internacional

Al inaugurar hoy la 29 sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Zeid expuso a la comunidad internacional su fracaso en proteger y garantizar los derechos del número cada vez mayor de migrantes en el mundo.

El Alto Comisionado recordó a la asamblea que la migración es el síntoma de las “turbulencias” que sacuden al mundo y generan condiciones de vida que millones de civiles no pueden soportar.

Comentarios