El Altiplano era la oficina de “El Chapo”

La rutina de Joaquín Guzmán Loera dentro del penal distaba mucho de ser un castigo. Tomaba un taller de pintura, salía todos los días al patio una hora y siempre recibió las visitas de su esposa, Emma Coronel Aispuro, de sus hijas y de su madre. Además, hacía negociaciones con otros capos para ayudarlos a traficar droga.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Incluso desde prisión, los tentáculos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, alcanzaban a jueces, magistrados y políticos por conducto de un grupo de abogados que religiosamente lo visitaba en el penal de máxima seguridad El Altiplano, de donde el narcotraficante se fugó la noche del pasado 11 de julio.

El expediente de la causa penal 48/2015 –copia del cual tiene Proceso y que contiene la averiguación previa de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre la fuga–, muestra que ‘El Chapo’ nunca fue “neutralizado” tras su captura y encarcelamiento en febrero de 2014.

Durante el año y cuatro meses que estuvo encarcelado, el capo convirtió El Altiplano en su oficina alterna, ante la vista de los agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), de policías federales y custodios que lo vigilaban, y a despecho de las cámaras de seguridad instaladas en su celda, en los locutorios, el área de visita familiar y la de visita íntima.

Las declaraciones ministeriales rendidas ante la PGR revelan que dentro de la cárcel de máxima seguridad ‘El Chapo’ abiertamente hacía negociaciones con otros capos para ayudarlos a traficar droga.

Mediante un grupo de al menos cuatro abogados, encabezados por Óscar Manuel Gómez Núñez –enviado por Ismael ‘El Mayo’ Zambada, la otra cabeza del Cártel de Sinaloa–, Guzmán enviaba mensajes, coordinaba acciones e incluso pensaba demandar a una televisora estadunidense que estaba haciendo una serie sobre su vida.

José Daniel Aurioles Tavares, agente del Cisen encargado exclusivamente de vigilar a ‘El Chapo’, dijo a la PGR que fue uno de los abogados, Andrés Granados Flores, quien llevó a la diputada Lucero Guadalupe Sánchez López a visitar a Guzmán, aunque la legisladora sinaloense lo niega.

 

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