Los periodistas, inermes

BRUSELAS (apro).- Autoridades ineficientes y sin voluntad política para garantizar la protección de los periodistas, directivos de medios desinteresados de la seguridad de sus reporteros en situación de riesgo y un gremio desunido y sin suficiente capacitación para protegerse, son los principales factores que han permitido el asesinato en México de decenas de periodistas en los últimos años (88 desde 2000, según la organización Artículo 19).

Así lo señala Adrien Collin, responsable de proyectos de seguridad de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la mayor organización gremial del mundo, con sede en Bruselas, que representa a más de 600 mil trabajadores de medios de más de 100 países.

En entrevista, Collin señala que las autoridades mexicanas “siguen siendo el actor más importante para combatir los asesinatos de periodistas. Ese es su trabajo y las organizaciones internacionales no podemos hacerlo por ellos”.

Explica: “Lo que nosotros podemos hacer es exponer esos crímenes públicamente y a escala internacional. Por ejemplo, la FIP lo hace ante la ONU y cada año elabora un reporte sobre periodistas asesinados. Pero son las instituciones internacionales las que hacen preguntas a sus contrapartes mexicanas para saber el estado de las investigaciones”.

Pero esa denuncia no es suficiente, expone, pues para evitar el escrutinio internacional, autoridades de países como México suelen concluir en sus investigaciones que los crímenes no están ligados a la profesión periodística, por lo que no hay una investigación correcta.

Comenta que por eso los periodistas, con ayuda de ONG internacionales como la suya, deben adoptar sus propios métodos de protección, pues “desgraciadamente en la mayoría de los casos solo pueden confiar en ellos mismos”.

Elentrevistado hace hincapié en la irresponsabilidad de los dueños de medios de comunicación en la protección de sus periodistas, que considera prácticamente inexistente.

Puntualiza: En México hay medios con capacidad económica para proveer toda la protección a sus periodistas, pero no lo hacen. “Pueden proveer seguros para quienes van a zonas de riesgo, consejo psicológico después de una misión, equipo de protección como chalecos antibalas, equipo de primeros auxilios por si son heridos, es decir, lo que legalmente se conoce como la ‘obligación de cuidar’ (duty of care) de un medio de comunicación”.

El experto en seguridad incluso asegura que muchos medios mexicanos podrían pagar los tres mil euros que cuestan los cursos internacionales de riesgo (con juegos de rol y escenarios de secuestro o peligro en retenes) que imparten exmilitares y exmiembros de las fuerzas especiales de policía, a través de empresas que trabajan con ONG internacionales.

En todo caso, ningún periodista, agrega Collin, debe asumir los peligros como si fueran parte de su profesión. “Es importante –dice– que los periodistas continúen haciendo su trabajo: reportando casos de malos manejos o corrupción. Es la única forma de que la sociedad se mantenga informada para tomar decisiones y elegir a sus gobernantes.

“Pero al mismo tiempo –aclara–, debe entenderse que no hay ninguna historia por la que valga la pena morir. Existe entre una parte del gremio esa cultura de que si me arriesgo por una nota me haré un periodista famoso. Es una cultura que debemos combatir para cambiar.

“No hay que obtener la mejor historia tomando muchos riesgos. A esos periodistas hay que decirles: ‘La mayor parte del tiempo has corrido con suerte, pero un día se te puede acabar. Tú puedes ser un periodista muy famoso cubriendo guerras y otros conflictos, pero por una u otra razón puedes morir por estar en el lugar y en el momento equivocados, o porque fuiste confundido con el enemigo’. Hay que intentar hacer la misma historia pero de manera segura.”

–¿Cómo cambiar esa mentalidad? –pregunta el corresponsal.

–Con la capacitación. Cuando les explicas todos los riesgos que corren en el campo, los periodistas toman conciencia de lo que estaban haciendo mal. Y hay periodistas que después rechazan cubrir una noticia.

“Entonces hay que crear la cultura de que si un periodista rehúsa una misión por sentir que su vida corre peligro, no sea castigado. Sería un gran cambio. Hoy hay total impunidad para dueños de los medios, que hacen lo que quieren con sus empleados.”

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