Muere en el Altiplano líder de Los Zetas que era vecino de “El Chapo”

MÉXICO, D.F. (apro).- Sigifredo Nájera Talamantes, El Canicón, personaje relevante en la estructura criminal del grupo delictivo de Los Zetas, falleció la noche del lunes –de acuerdo con la versión oficial– de un paro cardiorrespiratorio dentro del penal de El Altiplano, localizado en Almoloya de Juárez, en el Estado de México.

El Canicón también fue uno de los narcotraficantes presos en este penal que a través de un desplegado publicado en Reforma, el 24 de agosto pasado, denunciaron diversas violaciones a sus derechos humanos luego de que Joaquín El Chapo Guzmán Loera lograra evadirse el 11 de julio anterior.

Los quejosos señalaron que a iniciativa del director en jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón, declararon todo lo que sabían sobre lo que aconteció días previos a la fuga de Guzmán Loera, señalando a los funcionarios involucrados en el escape.

Incluso, Rogelio Cristian Soto Guzmán se adjudicó como autorizado de los inconformes para publicar el desplegado:

“Horas después de la fuga del señor Joaquín Guzmán Loera, se presentó en dicho centro, para ser exacto, el Director en Jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón, para que cooperaran y declaran los internos de área de tratamientos especiales, en relación a la fuga ocurrida horas antes comprometiéndose a que no iba a haber represalias en contra de nadie”.

En el desplegado aparecen los nombres de los presos Oscar Omar Treviño Morales, Teodoro García Simental, Marco Antonio García Simental, Servando Gómez Martínez, Sigifredo Nájera Talamantes, Erick Omar Ochoa Flores, Salvador Alfonso Martínez Escobedo, Fernando Sánchez Arellano, George Khory Layón, Mario Cárdenas Guillen, Mario Casarrubias Salgado, Mario Armando Ramírez Treviño y Lucio Hernández Lechuga quienes –se advierte en el texto– se encontraban en los pasillos de tratamiento especiales como vecinos de “El Chapo”.

Su declaración, se les dijo, se guardaría bajo el secreto con que debe seguirse la averiguación previa.

Por ello, declararon todo lo que sabían y de lo que se dieron cuenta días previos a la fuga del “Chapo”, así como lo que sabían de los funcionarios que ayudaron a que aconteciera la evasión del líder del cártel de Sinaloa.

Apenas 15 días después de hacer circular el desplegado, Nájera Talamantes falleció de un paro cardiorrespiratorio, según la versión oficial de la CNS:

“Presentó un malestar por la mañana durante el pase de lista, motivo por el cual fue trasladado al hospital del Cefereso bajo condición de emergencia médica, toda vez que se desvaneció; tras varios minutos y al estar recibiendo la atención médica necesaria, sufrió un paro cardiaco y le fueron aplicadas las maniobras de reanimación; luego de varios intentos se declaró su fallecimiento”, se señala en un comunicado.

Además, se indica que la autoridad penitenciaria dio aviso al agente del MP del Fuero Común, quien tomó conocimiento de los hechos y realizó las diligencias necesarias para retirar el cuerpo del interno fallecido.

De igual forma, personal de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Procuraduría General de la República (PGR) participó y coadyuva en la indagatoria de los hechos, así como en la necropsia de ley.

Sigifrido Nájera se encontraba interno desde el 25 de marzo de 2009 en calidad de procesado con la causa 36/2009 del Juzgado 1º de Distrito en el Estado de México por delitos contra la salud (posesión de clorhidrato de cocaína), delincuencia organizada, acopio de armas, portación de arma de fuego y posesión de cartuchos ambos de uso exclusivo de las fuerzas armadas (con auto de formal prisión firme).

El Canicón se consideraba un personaje relevante dentro de la estructura de Los Zetas, ya que controlaba plazas importantes como Nuevo León y Coahuila, en donde finalmente fue detenido junto con otras seis personas.

También se le señaló como responsable intelectual de la tortura y ejecución de nueve militares pertenecientes a la Séptima Zona, ocurridas entre el 17 y el 22 de octubre de 2008 en el área conurbada de Monterrey, así como de los atentados contra el consulado de Estados Unidos y las instalaciones de Televisa en la capital nuevoleonesa.

 

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