La Magdalena Mixhuca, arrasada y rasurada de árboles

La devastación en la Magdalena Mixhuca. Foto: Germán Canseco La devastación en la Magdalena Mixhuca. Foto: Germán Canseco

Dos de los proyectos deportivos que las autoridades federales y capitalinas más han presumido son el regreso de la Fórmula 1 y la construcción del nuevo estadio de beisbol de los Diablos Rojos. Sin embargo, ambos planes están dañando un espacio de gran tradición e importancia: la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca. Ahí, los árboles están siendo talados por centenas para construir estacionamientos, se teme la pérdida de canchas y hectáreas de zonas comunes e incluso algunos vendedores han sido desalojados. Todo el proceso transcurre en la opacidad, y se privilegia a los empresarios por encima de los usuarios.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Desde hace tres semanas, la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca (CDMM) sufre una tala de árboles que, temen los usuarios, dejará un daño irreversible en uno de los recintos deportivos más importantes de la capital del país.

De acuerdo con la asociación civil Ecoactivistas, ya han sido cortados 2 mil árboles, y no sólo los 520 que autorizó la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal (Sedema).

El hecho ocurre cuando la Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE) y su subsidiaria Ocesa aceleran la remodelación del Autódromo Hermanos Rodríguez para que en noviembre acoja el Gran Premio de México de la Fórmula Uno (GP F1).

Mientras los usuarios y vecinos de la CDMM duermen, cuadrillas de trabajadores de Idinsa (una de las constructoras al servicio de la CIE) realizan durante las noches la tala y desarraigo de decenas de árboles.

Los agraviados asientan que estos trabajos pretender ampliar las áreas de estacionamiento del autódromo a propósito del GP F1, en cuya organización participan los gobiernos federal y capitalino.

Así, en medio de esta tala sin precedentes, la alianza de vecinos, usuarios, líderes de las ligas de futbol y la Comisión Deportiva del Movimiento Antorchista denuncian el desaseo de los trabajos de la CIE y Ocesa.

Aseguran, además, que el gobierno de Miguel Ángel Mancera intenta adueñarse del espacio y después entregarlo a particulares. Es el caso, dicen, del autódromo capitalino, el Foro Sol y el Palacio de los Deportes, que desde hace tiempo son administrados por las referidas empresas.

La alianza de vecinos y usuarios asevera que la CDMM, creada en 1959 para que la población de bajos recursos del oriente de la ciudad tuviera espacios amplios para hacer deporte y ejercicio, está siendo privatizada por partes.

El Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte), pone por ejemplo, ya otorgó a un consorcio la concesión de los estacionamientos. Y ahora, el gobierno de Mancera planea entregar siete hectáreas para que el magnate Alfredo Harp Helú construya un estadio de beisbol –todavía sin fecha de inicio y sin proyecto ejecutivo (Proceso 2027).

En este contexto, la alianza de usuarios exige la destitución del titular del Indeporte, Horacio de la Vega, por considerar que el expentatleta se olvidó de los atletas de bajos recursos para privilegiar a la clase empresarial.

Los miedos

Elías García, representante de la asociación civil Ecoactivistas, que desde hace 28 años se dedica al cuidado y reforestación de las áreas verdes de la CDMM, advirtió desde junio de 2014 de sus temores por la privatización de este lugar, cuando el gobierno capitalino decretó la desclasificación de la referida área verde como Área de Valor Ambiental en la categoría de Bosque Urbano.

En entrevista, Elías García denuncia que ahora hay irregularidades en la tala de los árboles: Hasta el momento ni la autoridad capitalina ni la CIE han notificado oficialmente de la realización de dichas tareas.

De acuerdo con el activista, la situación es preocupante porque la tala se realiza bajo el argumento de que los árboles están enfermos, pero no se han presentado pruebas de que exista un inventario y un diagnóstico de biólogos y especialistas.

Según García, tan sólo en la zona donde se pretende construir el estadio de beisbol, cercana a la Puerta 6, “ya derribaron unos 200 árboles, y así ha ocurrido en otras áreas donde han sido talados grupos de 10, 15 o 20 pinos de la variedad casuarina. Estimamos en total la cantidad de 2 mil árboles derribados.

“La Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT) está dando permisos, pero las cifras permitidas ya fueron rebasadas. Mi temor es que la tala vaya a continuar, dado que todavía faltan varios días para el Gran Premio de México (1 de noviembre), y por ello talan árboles por las noches a marchas forzadas. Eso es grave, porque la gente no puede detectar fácilmente estas maniobras. Los que no conocen de esto tampoco se percatan, puesto que los taladores no dejan ni la raíz, pero nosotros contamos con videos y testimonios.

“Por esta razón la lucha va a continuar, para sensibilizar a las autoridades y ciudadanos y que respeten el medio ambiente, no sólo las áreas verdes de Ciudad Deportiva, sino los camellones y parques del Distrito Federal.”

Elías García admite que el daño por la tala ya está hecho. “Ahora, nuestra presión es para que el gobierno de Mancera devuelva a la Ciudad Deportiva la categoría de Área de Valor Ambiental, algo que, estamos seguros, lograremos, a pesar de todos los proyectos que el gobierno tiene. También vamos a exigir que se reponga árbol por árbol”.

El argumento

Para arrancar la deforestación, se dijo que los árboles de la CDMM estaban enfermos y que no eran compatibles con el medio ambiente… 56 años después de haber sido plantados.

No obstante, en marzo pasado los activistas comenzaron a realizar un inventario de los árboles de la Ciudad Deportiva y su estado de salud. Convocaron a biólogos de la PAOT y a especialistas en mantenimiento de arbolado. El gobierno también mandó biólogos de la empresa Greencover.

Tonatiuh Mendoza, experto en mantenimiento de florestas y uno de los que realizó el recorrido en la CDMM, refiere: “Ante el argumento de que los árboles están enfermos concluimos que, técnicamente, todos los árboles de la ciudad están afectados en un mayor o menor grado”.

Así, “en la cuestión técnica recomendamos que había algunos árboles que merecían ser retirados, pero que otros podrían ser sometidos a un tratamiento antes de contemplar la opción del derribo, tal como lo marca la norma ambiental (NADF-001-RNAT-2014) vigente en el Distrito Federal, que regula los trabajos sobre arbolados tanto del sector público como del privado, respecto del retiro, trasplante y poda”.

Anteriormente y de acuerdo con dicha regulación, dice Mendoza, debía hacerse un dictamen árbol por árbol, pero ahora las empresas hacen un estudio general, lo que resulta insuficiente. “A los activistas les recomendamos que se aseguren de que el dictaminador que firma esté presente en la zona analizada, ya que la gran responsabilidad del dictaminador conlleva cuestiones de carácter legal y hasta penal en caso de hacer mal su trabajo”.

El especialista explica que, una vez que el dictaminador marca el grado de daño en un árbol, el documento que emite debe ser certificado por la Sedema.

Esta dependencia informa que cuenta con supervisores encargados de vigilar que se cumpla cabalmente la autorización para derribar 520 árboles.

Mendoza detalla que durante el recorrido se detectaron “pocos árboles muertos y, por lo tanto, no hay argumentos para ordenar una tala pareja”. Y dice que los encargados de los derribos trabajan por la noche para evitar la presencia de usuarios, que podrían resultar heridos.

–¿Qué tipo de plagas encontraron en los árboles durante la supervisión? –se le pregunta.

–Había algunos con indicios de barrenador, plagas muy comunes de encontrar en la ciudad. Había otros atacados por hongos y algunos más con indicios de muérdago (que afecta a toda la ciudad), pero de ahí a considerar el derribo antes de un tratamiento… eso es lo cuestionable. Sin embargo, a final de cuentas hay un dictaminador.

Planes opacos

La mañana del 29 de agosto, Juan Carlos Trejo, representante del hockey sobre patines en la CDMM, se disponía a ejercitarse en el pequeño y descuidado estadio para esta especialidad cuando se encontró con una larga hilera de troncos y raíces de árboles. “Conté el derribo de 60 árboles sólo en esa zona”.

La sorpresa de Trejo aumentó: los taladores habían trazado una larga línea de cal que terminaba justo al centro del pequeño estadio. Juan Carlos imaginó que el Indeporte había decidido ya la destrucción del inmueble, como sucederá con los locales donde se expiden alimentos y bebidas, cuyos administradores ya han sido notificados de que deberán desalojar el lugar.

Entre el estadio de hockey sobre patines y las canchas de futbol sobre las que –se asegura– será edificado el nuevo inmueble de beisbol, sólo median algunos metros de distancia. Y la zona ya se quedó sin los pinos casuarina, variedad de origen australiano que conforma el paisaje de buena parte de la ciudad.

A escasa distancia de la recta principal del autódromo y de la Puerta 6 aún permanece una línea considerable de pinos de todos los tamaños. Su suerte ya está echada: cada uno está numerado con distinto color y con alguna de las siguientes leyendas: “Z-69” o “Z-70”.

El 30 de agosto, Juan Carlos Trejo confirmó sus sospechas: preguntó a los topógrafos de la constructora Idinsa la razón de sus trazados. “Me dijeron que recibieron instrucciones de analizar la posibilidad de demoler el pequeño estadio. Ante la falta de información de la autoridad, no sabemos qué va a pasar con este inmueble y con los 150 patinadores que ahí entrenamos. Todavía no nos han cerrado las puertas de Ciudad Deportiva, pero ésa es la intención. De igual manera, los trabajadores de Idinsa aseguran que van a reforestar, pero en otra zona, porque aquí se harán estacionamientos. De plano me voy directamente con los antorchistas”.

Zenón Rodríguez, presidente de la liga de futbol de la Coalición de Taxistas de la CDMM, que lleva 47 años operando en ese recinto, se pregunta: “¿Por qué ahora que traen de regreso el Gran Premio de México y después de tantos años se dan cuenta que estos árboles tienen plaga y no son compatibles con el medio ambiente?”.

José Enrique García despacha en un puesto de alimentos en el pasillo F de la Puerta 5 desde que este complejo fue inau­gurado, en 1959. Revela que el encargado de la CDMM, Pedro Martínez, y el subdirector jurídico del Indeporte, Francisco Javier Torres Cisneros, le pidieron que se retirara “momentáneamente” del lugar mientras la CIE y Ocesa remodelan la vía que conduce al autódromo.

García Ramírez detalla que estos funcionarios le hicieron la promesa verbal de garantizarle el mismo lugar o, en su caso, reubicarlo en otra parte con buenas oportunidades comerciales, pero duda de las autoridades: “No hay promesa por escrito. Todo fue de palabras”.

El miércoles 9, un representante de Corporación Interamericana de Entretenimiento contactó a este reportero para indagar sobre la investigación hoy publicada. Dijo que la empresa no actuaba fuera de la legalidad, que contaba con los permisos para la tala y ofreció entregar –al día siguiente– la documentación respectiva. No lo hizo, y tampoco fijó la postura del consorcio, al argumentar que la persona indicada para hacerlo se encontraba en el extranjero.

Exigencias y silencios

El representante de los usuarios y de las ligas de futbol de la CDMM y de la comisión deportiva del Movimiento Antorchista, Víctor Roldán, así como algunos otros responsables de estas ligas, fueron citados el jueves 10 por Pedro Martínez para darles respuesta a un pliego petitorio en el que, entre otras cosas, los inconformes pidieron frenar la construcción del estadio de beisbol y reducir los precios por el uso de las instalaciones. Todo fue en vano.

Ahora, la alianza de usuarios de Ciudad Deportiva exige la destitución de Horacio de la Vega. “Queremos a funcionarios que respalden a los deportistas populares y no a los empresarios. Y De la Vega no quiere a los deportistas”.

Mientras los usuarios se quejan de la tala, la autoridad capitalina guarda silencio. Proceso abordó al titular del Indeporte durante un acto en el estadio Jesús Palillo Martínez, de Ciudad Universitaria, el jueves 10. Sin embargo, el funcionario se negó una y otra vez a dar respuesta a los planteamientos.

De la Vega, por su parte, no ha concedido la entrevista que aceptó dar a este semanario hace tres semanas.

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