Basquetbol: Para Castillo, las mujeres valen menos

Durante el reciente Preolímpico de basquetbol, Alfredo Castillo, director de la Conade, multiplicó los elogios hacia la Selección varonil de la especialidad. Pero el combinado femenino está por disputar el Campeonato Centroamericano de Baloncesto y el funcionario le ha regateado todos los apoyos: se demoró en entregar los uniformes, no pagó traslados ni viáticos, no ha dado salarios, becas ni apoyos, y está en veremos el reembolso de los gastos hechos por las propias deportistas. Así, no sorprenden las deserciones, la ira y las denuncias.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Entre las selecciones nacionales de basquetbol varonil y femenil hay un mundo de distancia: Mientras el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Alfredo Castillo, se deshace en elogios y apoyos a la Selección de varones –al extremo de celebrar sus triunfos parciales como un exultante aficionado en el reciente Preolímpico–, las mujeres apenas reciben atención.

Formar parte de la Selección femenil de baloncesto en México implica enfrentar escollos, desprecio y desinterés de las autoridades deportivas, que fomentan así problemas e incertidumbre entre la plantilla.

La frustración campea entre las seleccionadas, más pendientes de sus penurias que del combinado nacional. Como sea, este equipo disputará el Campeonato Centroamericano de Baloncesto (Cocaba) Femenino 2015 entre el 23 y el 27 de septiembre en Cartago, Costa Rica. Ese torneo ofrece un boleto para la próxima edición del Centrobasket 2016.

Las jugadoras no sólo han debido pagar su traslado al lugar de la concentración, en Saltillo, Coahuila. También deben preocuparse por costear artículos de primera necesidad, como jabón, pasta dental y hasta los electrolitos que consumen diariamente durante los entrenamientos.

Esta falta de seriedad provocó una desbandada. De las 30 basquetbolistas convocadas por la Ademeba (Asociación Deportiva Mexicana de Baloncesto) sólo acudieron 16, y ya en el campamento renunciaron otras tres. Diez de las originalmente llamadas no recibieron el permiso de sus respectivas universidades para ausentarse y el resto desertó.

“Ni la Conade ni la Ademeba nos han asegurado los pasajes de avión, hospedaje y alimentación para el torneo”, alertó el jueves 10 el nuevo entrenador del equipo femenino, el español Ángel Fernández, quien llegará al certamen centroamericano con la cantidad mínima de competidoras y con sólo tres semanas de preparación.

Fernández explicó que las jugadoras llegaron a realizar sus adiestramientos con ropa propia, pues durante los primeros días de concentración ni siquiera disponían de uniformes. El cuerpo técnico, además, debió costear la logística, los medicamentos, el detergente para lavar la indumentaria, la gasolina para los vehículos que trasladaban a las basquetbolistas y el cuerpo técnico, e incluso las bolsas de hielo que se requieren en cada sesión.

Considerada como la mejor basquetbolista mexicana, la capitana Brisa Silva responsabilizó públicamente a las autoridades deportivas el viernes 4 en el periódico El Debate: “Es muy duro vivir en México de jugar basquetbol. Es muy triste ir a tu selección y tener que pagarte tu viaje, es deplorable estar sin un pago. Claro, juegas por amor a la camiseta, pero también comemos, cosa que creo que deben voltear a ver los directivos y el presidente del COM (Comité Olímpico Mexicano)”, Carlos Padilla.

Según Silva, las autoridades del deporte en el país “nos han tratado así por ser mujeres. (…) Fueron claros: ‘Dinero no hay’, pero al menos que saquen las garras por ti. Es lo primordial”.

La capitana revela a Proceso la situación que experimenta el representativo nacional: “Queremos un trato igualitario, que las autoridades deportivas nos apoyen económicamente. No pretendemos millones de pesos, sólo una cantidad para cada una de las jugadoras, que en realidad se necesita. Estamos representando a México, y todo jugador que así lo hace tiene derecho a un pago. Las mujeres deben recibir un trato igual al de la Selección varonil. ¿Por qué no?”.

Entrevistada el martes 8, Brisa abunda: “Apenas hoy llegaron los uniformes de entrenamiento. Llevábamos una semana y media trabajando con ropa propia, pero al fin ya contamos con el uniforme de una marca (Joma) distinta a la que viste a la Selección de varones (Under Armour)”.

La capitana, quien ha jugado en ligas de siete países desde que se convirtió en profesional, en 2008, reconoce que quienes decidieron continuar en la Selección nacional saben que corren el riesgo de que nadie les reembolse sus gastos.

“Las jugadoras pagaron sus vuelos y los pasajes de autobús para trasladarse al lugar de la concentración, en la Villa Olímpica de Saltillo, que nos brinda instalaciones, transporte y alimentación. Entrenamos en el gimnasio del Instituto Estatal del Deporte de Coahuila”, detalla.

Hasta ahora, ninguna autoridad deportiva se ha acercado al equipo femenil, denuncia Silva. Es ella misma quien ha intentado contactar a Castillo y al presidente del COM. “Se trata de que volteen a vernos y nos apoyen antes del torneo de la Cocaba. Al menos que nos ayuden con una beca, por la que siempre hemos luchado las mujeres del basquetbol”.

El problema, advierte, es que nadie se quiere hacer responsable de las erogaciones de este torneo, pero arguye: Si la Ademeba es la que está invitando, debería absorber los gastos. “Lo cierto es que hasta ahora nadie nos ha apoyado”.

Cuestión estructural

La capitana manifiesta que esta situación no es nueva. Recuerda que antes de los Juegos Panamericanos de 2011 experimentaron un caso similar: “Y apenas obtuvimos la medalla de plata las cosas cambiaron: recibimos apoyos de la Conade y de nuestros estados. Pero antes de los Olímpicos de Londres 2012 se realizó un Preolímpico en Colombia, y tampoco recibimos ayuda. Y hace mucho tiempo que en la Selección femenil afrontamos estos problemas, según nos dicen desde los Juegos Olímpicos de México 1968”, expresa, y se ríe.

El problema de raíz, acota Silva, es que no existe una federación de la especialidad reconocida por las autoridades deportivas. Hasta ahora, la Ademeba cuenta con el aval de la Federación Internacional de Baloncesto y del COM, pero carece de la aceptación de la Conade. “Si todos estuvieran unidos no pasaría esto. Tampoco se vale, nosotros no tenemos la culpa. Estamos entrenando día y noche para representar a México. Sin embargo, en estos momentos estamos siendo olvidadas por la Conade y el COM”.

La capitana estima que las autoridades se escudan tras lo sucedido el año anterior en el Centrobasket en Monterrey, cuando el quinto lugar general las dejó fuera del Preolímpico de la especialidad y de los Juegos Panamericanos Toronto 2015. “Esto no puede seguir sucediendo. Al final se trata de una selección que representa a México, y el país es demasiado grande para no recibir apoyos”.

El viernes 4, la subcampeona panamericana en Guadalajara 2011 Alexis Castro abandonó la concentración del equipo apenas le confirmaron que las seleccionadas nacionales no tendrían ayuda económica ni reembolsos. Ella viajó en avión de San Francisco, California, a Monterrey. De ahí prosiguió su recorrido en autobús a Saltillo, donde sólo permaneció concentrada tres días. Se marchó decepcionada por el nulo interés de los responsables deportivos.

Silva dice respetar la decisión de su compañera, y aclara que por ahora ninguna otra seleccionada prevé dejar la concentración. “Pese a todo, están motivadas para representar a México, y como capitana seguiré peleando para conseguir el apoyo”. Los gastos generados por un deportista de alto rendimiento oscilan entre 15 mil y 20 mil pesos mensuales.

Brisa admite que ella también ha considerado seriamente la posibilidad de abandonar la Selección, cansada de solicitar ayuda. “Primero quiero pelear por ese apoyo. Sólo si éste no llega vamos a tomar cartas en el asunto, y a ver qué pasa. Pienso que se puede ganar una batalla y que conseguiremos nuestro propósito. Lo que queremos es trato igualitario”.

La responsabilidad

En entrevista el miércoles 16, el entrenador Ángel Fernández reconoce que esperaba una concentración con 24 o 30 jugadoras, pero “por diferentes motivos no han podido venir, algunas por asuntos personales, laborales o de estudios. Al final llegaron las que pudieron resolver sus problemas. Al principio tuvimos 16 jugadoras, ahora sólo contamos con 13, y el sábado 19 quedará la lista definitiva de las 12 que viajarán a Costa Rica”.

Fernández, quien durante 19 años dirigió la cantera del Valencia Basket, fue designado entrenador del equipo femenil mexicano a finales de agosto. Él se da ánimos: “Estoy acostumbrado a crecerme ante las adversidades y con las jugadoras que hay estoy muy contento. Es un grupo de jóvenes con una media de edad que no llega a los 24 años, y con este equipo estamos trabajando muy bien, con muchas exigencias. Algunas no tienen experiencia internacional, pero un día había que empezar. Todo el grupo, incluido cuerpo técnico y jugadoras, estamos siendo duros mentalmente, y vamos con toda la ilusión de obtener la medalla de oro”.

Con apenas tres semanas para preparar a la diezmada Selección, el entrenador acepta que no tendrá tiempo suficiente para consolidar un representativo fuerte. Lo ideal, dice, hubiera sido seis semanas de trabajo. “Reconozco que nunca había tenido un periodo de concentración tan corto, pero al final te adaptas. Lo bueno de un entrenador no es implantar su filosofía, sino adaptarse a lo que tiene, y con lo que hay debes trabajar. Si pierdes el tiempo llorando y lamentándote… es energía que gastas. Debes ir hacia adelante y sacar siempre el lado positivo”.

–¿Usted no esperaba tanto ausentismo en la Selección femenil? –se le pregunta.

–No vivo en un país de fantasías. Me hubiera gustado que las jugadoras hubieran recibido la invitación un poco antes. Todo es mejorable, y espero que cuando pase este proceso pueda reunirme con las personas responsables y organizar correctamente el Centrobasket y el baloncesto femenil en México, un país de 120 millones de habitantes donde existen muchos practicantes de basquetbol. Si hacemos las cosas con un poco de sentido común y coherencia, planificando bien, se pueden dar dos pasos hacia adelante.

El instructor insiste en el optimismo: “Es verdad que Brisa Silva hizo esas declaraciones, y también es cierto que al día de hoy todas las carencias de la Selección están siendo subsanadas por la Ademeba. Ya tenemos uniformes y los boletos a Costa Rica. Ahora sí tenemos las condiciones óptimas de una concentración. Es cierto: al principio fue algo duro y hubo dudas. Modesto Robledo (presidente de la Ademeba) tardó un poco, pero al final ha conseguido los apoyos”.

Menos de un mes después, el entrenador revela que no ha recibido un solo peso por su labor, si bien aclara que en el tema de su salario “podré decir algo cuando llegue el 1 de octubre, cuando termine la Cocaba. Mi sueldo está acordado en esas condiciones, y no me importa. Al final del certamen recibiré el pago, al igual que cada jugadora y cada persona del cuerpo técnico. Estoy seguro de que van a cumplir”.

México forma parte del Grupo B del Campeonato Centroamericano de Baloncesto Femenino 2015, junto con Guatemala, Panamá y Nicaragua. El sector A está integrado por El Salvador, Honduras y Costa Rica.

“Como asociación civil hemos hecho un gran esfuerzo para que nuestras selecciones participen en sus justas internacionales. Gracias a nuestros patrocinadores recibimos recursos para cubrir sus gastos”, explicó Modesto Robledo el lunes 14.

Un par de días antes, la estrella del equipo varonil de baloncesto, Gustavo Ayón, arremetió contra las autoridades del baloncesto en el país, a las que señaló como responsables de que su deporte carezca del respaldo necesario para lograr los objetivos trazados:

“Los jugadores hemos salido sin apoyo, sin una federación que nos respalde. Nosotros hemos puesto de nuestro dinero para salir adelante. La gente que se encarga del deporte en este país debe dar un paso adelante en este tema, y que no se cuelguen medallas”, fustigó Ayón minutos después del partido que México perdió ante Canadá por el tercer lugar del Preolímpico.

Ayón tampoco se olvidó del maltrato que recibieron del organismo cuando él y el entrenador español Sergio Valdeolmillos fueron marginados de la Selección nacional:

“El año pasado nos dieron una patada en las nalgas y parecía que éramos los villanos de esto. Que se hagan responsables del basquetbol en México quienes están a cargo de este deporte. Me empiezan a decir que tengo control de la Selección, cosa que nunca he hecho.”

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