Alienta Videgaray “diálogo de sordos” en San Lázaro

MÉXICO, DF, (apro).- Sus tres comparecencias previas ante el pleno de la Cámara de Diputados, como secretario de Hacienda, le dieron hoy a Luis Videgaray Caso, en su cuarto encuentro con los diputados, las tablas suficientes para sortear todo tipo de cuestionamientos, acusaciones, críticas y cualquier comentario o exabrupto de los legisladores.

Pese a algunos raspones, el titular de Hacienda salió bien librado. No fue precisamente un día de campo, pero tampoco tuvo mayores sobresaltos.

Y en parte también porque los legisladores –muchos realmente nuevos, sin experiencia en estas lides–, que apenas asumieron el cargo el 1 de septiembre pasado, no le dieron batalla al secretario.

Y si se la daban, él hacía mutis, ignoraba la pregunta y hablaba de lo que quería.

Como en el caso del diputado panista Herminio Corral, quien sin saludar a Videgaray, como todos lo hicieron, simplemente explotó en la tribuna:

“¡Este es un gobierno caro, malo, ineficiente, ineficaz, pero además es un gobierno irresponsable!”.

Argumentó el diputado con muchos datos concretos, como la magra recaudación con la “tóxica” reforma fiscal, que sólo aumentó los ingresos en 0.5% adicional del PIB.

Pero enfatizó en que “a tres años de este gobierno, las obras de las que usted habla, sólo están en proyecto, sólo están adjudicadas”, pero que no se han realizado.

Le preguntó a Videgaray sobre el recorte de 125 mil millones de pesos al gasto público que anunció en enero pasado, cuando lo que se está viendo es un aumento de los ingresos por 80 mil millones, en el primer semestre, por encima de lo aprobado para el ejercicio fiscal de este año.

Lo que ha hecho Videgaray, dijo el diputado panista, es “un falso compromiso de austeridad y de responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas, cuando en los números y la verdad, el gobierno de Peña es malo, caro, ineficiente, ineficaz, irresponsable, pero ante todo, un gobierno muy desgastado”.

Para suerte de Videgaray, antes que a él le tocaba el turno al micrófono a la diputada del PRI Claudia Edith Anaya Mota… y lo salvó:

“Sea usted bienvenido, secretario de Hacienda y Crédito Público. Los gobiernos caros, malos e ineficientes ya los tuvimos durante 12 años y, afortunadamente para México, ya se fueron”.

Siguió Videgaray, pero ignoró por completo al panista Corral Estrada. Ninguna alusión a los dichos de aquél.

Igual pasó con el diputado perredista Sergio López Sánchez, quien le espetó a Videgaray:

“De manera reiterada usted dice que en este gobierno hay crecimiento económico. Seguramente el secretario de Hacienda y Crédito Público se refiere al crecimiento de la desigualdad, la pobreza, la deuda pública, la corrupción, la impunidad y sus propiedades, como el caso de la Casa de Malinalco, porque debo señalar que lo único que no crece en nuestro país es la economía y desde luego el salario mínimo.

“Definitivamente –agregó el perredista– todo esto se debe a que son un gobierno distante de la sociedad, representan intereses que nada tienen que ver con las necesidades de la mayoría de las y los mexicanos, quienes viven sumidos en el total abandono y marginación”.

Videgaray le contestó, pero dándole vuelta. Habló de los avances en el combate a la pobreza, en la disminución de la desigualdad y del éxito de los programas sociales. De lo otro, nada. Mucho menos de la Casa de Malinalco.

* * * * *

El objetivo de la comparecencia era explicar el programa económico para 2016 y hacer la glosa del tercer informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Pero, en realidad, la cuarta comparecencia de Videgaray ante el pleno de la Cámara de Diputados no fue muy distinta a la que tuvo el 10 de septiembre de 2014, la tercera.

Igual de tediosa. Siete horas de aburrimiento y desinterés. Semivacío el salón. Sin nadie que atendiera lo que se decía en tribuna. Se veía actividad en el salón, pero eran corrillos, grupitos de legisladores que no hacían caso de nada. Era tanto el barullo que casi no se escuchaba al secretario.

Y en parte el propio secretario era responsable. Un Videgaray que hacía como que respondía… a unos diputados que, igual, hacían como que preguntaban.

Como en la anterior comparecencia, fue un auténtico diálogo de sordos que no levantó el menor interés en un pleno camaral que se fue vaciando apenas iniciada la comparecencia del titular de Hacienda.

El propio funcionario fue el que propició una sesión de bostezos y franca huida, al dibujar un país de fantasía y que no aceptaba nada: ni el mediocre crecimiento económico, ni el explosivo crecimiento de la deuda pública, ni la extrema dependencia de Estados Unidos, ni la fuerte depreciación del peso, de más de 30% en lo que va de la administración.

Ni el poco impacto del abultado gasto público en la economía nacional; ni los dispendios ni la falta de transparencia y la discrecionalidad en el ejercicio del gasto.

Nada. Eso sí, se lucía ante las preguntas a modo, facilitas, de los legisladores del PRI, del PVEM, de Nueva Alianza y de Encuentro Social.

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