Informe del Ministerio de Interior de Chile valida tesis del asesinato de Neruda

Pablo Neruda. Las eternas dudas sobre su muerte. Foto: AP Pablo Neruda. Las eternas dudas sobre su muerte. Foto: AP

VALPARAÍSO, Chile (apro).- Un informe oficial del Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior de Chile dado a conocer el miércoles pasado por el diario El País, revela que el Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda fue posiblemente asesinado.

En el documento, que es una síntesis de los antecedentes más relevantes de la causa, se concluye que “de los hechos acreditados en el expediente, resulta claramente posible y altamente probable la intervención de terceros en la muerte de D. Pablo Neruda”.

El informe de 11 páginas está fechado el 25 de marzo de 2015 y lleva las firmas del entonces Secretario Ejecutivo del Programa de Derechos Humanos Francisco Ugás Tapia y del Jefe del Área Jurídica, Rodrigo Lledó Vásquez. Está dirigido al ministro en visita que sustancia este caso (Rol 1038-2011), juez Mario Carroza.

“Desde el punto de vista probatorio, es posible concluir que, si bien D. Pablo Neruda padecía un cáncer de próstata, el cual había deteriorado seriamente su estado de salud, asimismo, no se estableció en su momento ni tampoco durante el curso de la investigación, que la muerte se haya producido a consecuencia del cáncer que sufría”, señala el cuarto punto de las conclusiones.

También establece que “de haber existido la intervención de terceros, ésta habría consistido en la inoculación, mediante una inyección en el abdomen del Poeta, durante su estancia en la Clínica Santa María, de sustancias aún no determinadas en la investigación, y que le habrían producido la muerte aproximadamente seis horas más tarde”.

La nota de El País destaca que este informe es la principal revelación del libro –próximo a aparecer– Neruda, el príncipe de los poetas (Ediciones B), del historiador y biógrafo de Neruda, Mario Amorós.

El citado Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior determinó hacerse parte querellante en esta causa, el 9 de enero pasado. Hasta ese momento el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet había evitado involucrarse en este caso, tal como hizo su antecesor Sebastián Piñera.

La Fundación Pablo Neruda, por su parte, desde un principio se ha inclinado por validar la versión oficial consagrada en el certificado de defunción, de 24 de septiembre de 1973, que sostiene que Neruda murió de “Caquexia cancerosa”.

El origen

“La investigación se inició en 2011 a raíz de una denuncia del Partido Comunista chileno, basada en unas afirmaciones de Manuel Araya, antiguo chófer de Neruda, a la revista mexicana Proceso”, señaló Agencia EFE en un reporte del 28 de mayo.

En efecto, en la edición No. 1801 de este semanario -de fecha 8 de mayo de 2011- aparece el reportaje “Neruda ‘fue asesinado’”, firmado por este corresponsal.

Fue la primera vez que salió a la luz la versión del chofer y asistente de Neruda, Manuel Araya, quien por años intentó sin éxito dar a conocer que Neruda fue asesinado. Antes había tocado mil puertas pero nadie le creyó o lo tomó en cuenta.

En esencia, Araya reveló que Neruda fue asesinado mediante la inoculación de una inyección venenosa, aplicada en la Clínica Santa María, de Santiago, a las 4 de la tarde del 23 de septiembre de 1973. Justo en ese momento un avión enviado por el gobierno mexicano lo esperaba en el Aeropuerto Pudahuel para rescatarlo.

Araya expresó además que ese 23 de septiembre él fue baleado y secuestrado por agentes desconocidos y que luego fue trasladado al Estadio Nacional.

La existencia de dicha inyección y del avión mexicano han sido confirmadas por la investigación llevada por el juez Carroza, tal como destaca el informe del Programa de Derechos Humanos, que valida plenamente la tesis de Araya.

La inyección aparecía mencionada en una nota del diario El Mercurio, de 24 de septiembre de 1973, donde además se menciona que ésta le provocó un posterior infarto cardiaco. Sin embargo, nunca más se habló de esto.

Gonzalo Martínez Corbalá, quien en esas fechas era embajador de México en Chile, confirmó a este corresponsal que al momento de morir Neruda, un avión de gran tamaño le esperaba y que este debía partir a primera hora del 24 de septiembre.

El informe del Ministerio de Interior también afirma que “los dichos de Araya Osorio (…) no difieren en lo esencial en cuanto a hitos relevantes de la secuencia de eventos que se produjeron en esos días”.

Agrega que “hay un hecho que ha podido ser corroborado, y que refuerza la tesis de la intervención de terceros en la muerte de D. Pablo Neruda, y es que efectivamente, D. Manuel Araya Osorio estuvo detenido en el Estadio Nacional, según da cuenta en documento que se acompaña en el otrosí de esta presentación”.

Se alude al libro La verdad histórica, el Ejército guerrillero, del otrora jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional, Manuel Contreras Sepúlveda. En la página 16 de éste aparece un listado de prisioneros del Estadio Nacional, de Santiago, en el cual figura Araya acompañado de la siguiente descripción de su actividad: Chofer de Neruda.

En la presentación del Ministerio de Interior se destaca que “la aprehensión del señor Araya y su posterior reclusión en el Estadio Nacional, convertido en la época en un centro de prisión y torturas, da cuenta que el aparato de Seguridad sí tenía certeza de su objetivo y de los medios para obtener el resultado esperado”.

El caso Neruda aún se encuentra en etapa de sumario, concentrándose las pesquisas en estudios genómicos y toxicológicos.

Uno de los antecedentes que más han provocado revuelo y ha reforzado la tesis del asesinato es un informe de mayo pasado, realizado por el forense de la Universidad de Murcia, Aurelio Luna, miembro de la comisión internacional de expertos del caso Neruda.

Allí se sostiene que en los restos de Neruda se encontróla bacteria “estafilococo dorado”, que fue definida como un “elemento extraño”, no asociado al cáncer que presuntamente afectaba al Premio Nobel chileno.

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