Graue asume rectoría de la UNAM; demanda mayor presupuesto

MÉXICO, DF (apro).- Bajo los estandartes azul y oro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el patio de la Antigua Escuela de Medicina, al centro de la Ciudad de México, Enrique Graue Wiecher tomó protesta como rector de la máxima casa de estudios del país para el periodo 2015-2019.

Programado para las 9 de la mañana, el acto inició con la llegada de los invitados. Desfilaron los exrectores Pablo González Casanova, Guillermo Soberón, Octavio Rivero, José Sarukhán, Francisco Barnés y Juan Ramón de la Fuente, entre cientos de trabajadores y notables de la comunidad universitaria.

Asistieron también el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova; el presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez y el presidente de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, como único invitado representante de gobierno.

En punto de la hora pactada para la sesión solemne, bajo consignas “por la democratización de la universidad” y en contra de la Junta de Gobierno que elige a sus autoridades, un grupo de apenas diez activistas intentaron ingresar al recinto, detenidos por elementos de seguridad.

Diez minutos duró el desconcierto hasta que, atrincherado el lugar, aparecieron juntos el rector saliente, José Narro Robles, y su sucesor, Enrique Graue Wiechers, quien juró cumplir con las obligaciones de su cargo y velar por los derechos de los universitarios y de la universidad por el “bien del país”.

Tras recibir la venera universitaria que distingue al rector, tomó la palabra por primera vez en el cargo. Al inicio de su discurso, habló de defender los principios de una sociedad “justa” y “democrática” y de una comunidad universitaria con libertad de expresión y “diversidad” ideológica.

Garantizó el compromiso social de la institución, “orgullosamente pública, laica, plural e indeclinablemente autónoma, identificada con los problemas de México como nación”.

Y apuntando a los poderes de gobierno, lanzó: “La inversión en educación superior está muy por debajo de los promedios internacionales”, dijo en demanda de un presupuesto “justo y suficiente”, que garantice el “progreso” y el “crecimiento” de las instituciones de educación públicas.

“Un país sin educación, o una nación con insuficiente educación, tendrá un triste e incierto futuro. México no puede tener incertidumbres”, remató al respecto.

Sobre su papel al frente de la universidad nacional, habló de propiciar una revolución en el uso de tecnologías de información, de la implementación de nuevas técnicas didácticas de aprendizaje y de actualizar planes y programas de estudios a través de los cuerpos colegiados a los que, aseguró, contarán con una “aliado” en la rectoría.

Habló también de procurar nuevos recursos para fortalecer la investigación en todos los ámbitos.

Reconoció los logros del rector Narro en temas de cobertura, oferta educativa, presupuesto, presencia internacional y gestión administrativa.

“Todos le reconocemos al doctor Narro la energía, pasión y espléndido liderazgo con el que condujo a nuestra casa de estudios”, se le escuchó entre aplausos de la concurrencia para Narro.

Sin embargo, dijo Graue, en la UNAM no puede permitirse la autocomplacencia. “La UNAM debe seguir mejorando su calidad y consolidarse”.

Sobre temas de seguridad, foco rojo en la institución que asume, dijo que la UNAM es y seguirá siendo un espacio abierto. “No contamos con una fuerza coercitiva y no la tendremos. Se continuará con la política de disuasión y se fortalecerá la cultura de denuncia temprana para la reacción oportuna de nuestros cuerpos de vigilancia. Mantendremos la prudencia universitaria. Pero debe quedar claro: la autonomía no significa impunidad”, fueron sus palabras.

Continuó: “De la expresión de la inconformidad a la manifestación violenta hay fronteras que pueden llegar a cruzarse y resultar en actos injustificados y reprobables. En la universidad no puede ni debe haber cabida para eso. Los universitarios deben trabajar seguros y en libertad”.

En mayo pasado el semanario Proceso edición 2010, publicó un reportaje en el que refiere que desde hace un par de años la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM se ha convertido en el principal punto de venta y distribución de drogas en el sur de la Ciudad de México, según denuncias de alumnos y profesores de la institución.

Al final de su mensaje, Graue Wiecher se dijo emocionado y consciente del cargo que asume.

“Hoy recibo la responsabilidad de conducir a la mejor institución de educación superior de México, la más reconocida, la principal forjadora de recursos humanos, la generadora de la mayor parte de las investigaciones del país (…) la conciencia crítica de los problemas que aquejan a nuestra Nación. Me embarga un sentimiento de inmenso compromiso y de una gran responsabilidad”, concluyó, para desatar el estruendo de una goya.

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