Rodeado de militares, Calderón reaparece en el PAN y promueve a su esposa

Felipe Calderón. Foto: Tomada de YouTube Felipe Calderón. Foto: Tomada de YouTube

MÉXICO, DF (proceso.com.mx).- Custodiado por al menos 20 elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) que le abrían paso y lo protegían de sus propios prosélitos, Felipe Calderón reapareció hoy en un evento del Partido Acción Nacional (PAN) para tomarse fotos, promover a su esposa Margarita Zavala como la única candidata presidencial “muy fresca” y reiterar que, “por ahora”, no renunciará a su militancia.

Como no lo hacía en una Asamblea Nacional desde 2008, dos años después de ostentarse como jefe del Ejecutivo y luego de que en la de 2007, en León, orquestó una rechifla contra Manuel Espino –al que terminó por echar del PAN–, Calderón se placeó por el Centro Banamex.

Los soldados del EMP no sólo lo protegían sino organizaban una larga fila de delegados panistas que se tomaron fotografías con él, sonriente, quitándole el foco a Ricardo Anaya el presidente del PAN, que hacía lo propio y como lo hizo también Zavala, quien llegó después de su marido, también con su respectiva escolta que le pagan los mexicanos.

–¿Qué se siente andar toda la vida con guaruras, 20 ahorita?

–Me siento –cortó la respuesta Calderón con rostro de furia–… otra pregunta que quieran…

Asistido por los militares, que lo siguen a todas partes –al Mundial de Brasil, a las carreras de Fórmula Uno, a los restaurantes de lujo–, Calderón hizo lo que en otro tiempo solía hacer Diego Fernández de Cevallos, quien ya no asiste a nada en el PAN.

En un momento, un niño de 5 años, de nombre de Daniel, se negaba a tomarse una fotografía con Calderón, quien lo sujetó y sometió entre las risas de él y de su madre.

–¿Por qué no querías tomarte la foto con Calderón?

–Penoso que es –respondió su mamá, delegada por San Luis Potosí, quien se lo llevó a jalones.

Calderón llegó a las 10:20 horas al salón donde se instaló la Asamblea Nacional del PAN, convocada para reformar sus estatutos –y que se desahogó sin sobresaltos–, y durante 50 minutos posó para las cámaras de la militancia.

Todavía al finalizar la instalación de la asamblea y luego de que Anaya pronunció un discurso más bien de mitin y rematado con la frase con la que aparece en los spots del PAN –“que no nos digan que no se puede: de que se puede, se puede” –, Calderón volvió a regalar fotografías.

A eso fue pero también a enviar mensajes políticos sobre su esposa que debe ser la candidata presidencial, porque es la panista mejor posicionada, que es la última oportunidad para hacer los cambios que el PAN necesita y que la unidad debe cimentarse, más que en voluntad, en hechos.

“Es de las últimas oportunidades que tendremos para construir las bases de la verdadera unidad”, alertó Calderón, quien condicionó su apoyo a que se limpie el padrón electoral, haya condiciones de equidad y postular a los mejores candidatos y dirigentes y otras conductas que han deteriorado al PAN.

–¿Qué responsabilidad tiene usted en esto?

–Preguntas tuyas no contestaré –le dijo a este reportero.

Lo que sí hizo Calderón fue declarar a su mujer como la mejor candidata presidencial que puede tener el PAN en 2018:

“La verdad es que Margarita es ahora. Su margen político es el mejor posicionado en el PAN para ese cargo. Es una candidatura muy fresca, tiene una percepción muy positiva en la sociedad, es una persona honesta, eficiente y capaz”.

Y se quejó de la inequidad que genera el flamante presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, por aparecer en promocionales de radio y televisión.

“Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador creo que ha llegado ya, o está por llegar, al millón de spots personales, lo cual coloca una contienda totalmente inequitativa, inequitativa en favor de López Obrador”.

El líder de Morena fue el político no panista que también mencionó Anaya en su discurso, el único en la Asamblea Nacional. Aun cuando criticó al gobierno priista, jamás pronunció el nombre de Enrique Peña Nieto.

“Por el bien de México, ni más priismo de los viejos vicios ni el estatismo depredador de López Obrador”.

La propia Margarita Zavala, aunque no lo personalizó en López Obrador o Anaya, criticó que se usen los recursos de los partidos para promover a personas,” mucho menos a su presidente”.

–Específicamente en el caso de Ricardo Anaya, ¿él se está promocionando por su mismo partido, aunque no ha dicho que quiere ser candidato presidencial?

–Bueno, si lo quisiera a lo mejor sí, definitivamente. Pero el tema es un poquito más de fondo: Es para qué es el dinero. Es decir, el tema es de fondo, como usted me lo planteó, pero no respecto de una o tal persona, es para qué es el financiamiento público de los partidos públicos y es precisamente para que un instrumento político como los partidos funcione, se conozca, no para la promoción de una sola persona. Ese es el tema de fondo, más allá por considerarme también yo parte, pero no quiero opinar de personas, o sea de nombres, perdón.

Zavala fue, sin duda, la política más aplaudida por los delegados a esta Asamblea Nacional, en cuyo presídium Calderón se encontró con Gustavo Madero y Santiago Creel, dos de sus enconados rivales.

Aunque al llegar lo saludó con frialdad, Calderón jamás se despidió de Madero, quien se retiró también casi enseguida, sin las aclamaciones cuando fue dirigente nacional.

Calderón, en cambio, se abría paso entre los panistas con sus dos decenas de guaruras del EMP que lo siguen, literalmente, hasta el baño…

 

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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