El vampiro de Germán Robles o Germán Robles como vampiro

MÉXICO, DF (proceso.com.mx).- A finales de los cincuenta ya se percibía la crisis de la Época de Oro del cine mexicano debido a problemas económicos, por lo que se buscaron nuevas vías genéricas.

Una de ellas fue el cine de horror.

Entonces, Fernando Méndez filmó El vampiro y El ataúd del vampiro (1957) con Germán Robles, quien interpretó en los dos filmes a ese ser de las tinieblas que le chupaba la sangre a los humanos. La cinta logró taquilla y reconocimiento no sólo a escala nacional sino internacional.

Abel Salazar, quien también actuó en esos filmes ya clásicos en México, fue el productor de esas cintas.

El historiador de cine Emilio García Riera escribió en Breve historia del cine mexicano que Salazar fue quien escogió para ese papel a Germán Robles (nacido el 20 de marzo de 1929 en Gijón, España y fallecido el pasado 21 de noviembre) por su personalidad, cuerpo delgado y voz. Al público le gustó esa interpretación de Drácula y las dos películas tuvieron elogios de críticos extranjeros.

Pero el éxito de El vampiro fue rotundo, por eso se filmó la secuela El ataúd del vampiro.

A finales del siglo pasado El vampiro ocupaba el lugar 35 de la lista de los cien mejores largometrajes del cine mexicano, según la opinión de 25 críticos y especialistas de cine en México, publicada por la revista Somos en julio de 1994.

Así que debido a la estupenda actuación de Robles (quien la noche de este 22 de noviembre fue cremado y sus cenizas serán depositadas a donde están los restos de su mamá, en Asturias, España), El vampiro es una de las películas de culto del cine de horror de México y de referencia en España, Estados Unidos, Francia, Italia y América Latina.

En la cinta, la joven Marta (Ariadne Welter) viaja en tren para visitar a su tía enferma y conoce a Enrique (Salazar), un agente viajero quien se ofrece a acompañarla. La chica acepta continuar el trayecto en una carreta vieja que lleva una misteriosa caja enviada desde Hungría. Marta llega a su destino y se entera de que su tía ha muerto, por lo que decide quedarse aún a merced de los vampiros que acechan la zona.

Rafael Aviña, crítico e investigador de cine, dijo a proceso.com que “pese a que el cine de horror en México ya tenía varios antecedentes, Germán Robles aportó un impresionante carisma y credibilidad a un Drácula en la provincia mexicana”.

El especialista rememora:

“Hubo varios actores que hicieron versiones de vampiros como Eric del Castillo, Guillermo Murray o Mario Cid pero ninguno con la personalidad que aportó Robles a esos filmes serie B de Alameda Films que lo volvieron icónico y personaje de culto para generaciones posteriores”.

En marzo de 2007, Latin Films realizó en San Diego, California un homenaje al actor Robles por los 50 años de El vampiro y El ataúd del vampiro. En ese entonces se le entrevistó para revista Proceso (1584).

En esa ocasión le platicó a esta reportera que cuando lo llamaron no sabía mucho del personaje aunque ya había leído la novela Drácula, del irlandés Bram Stoker:

“Me dijeron: Te vas al cine con un estelar que se llama El vampiro. Y pensé: ‘Bueno, vamos a hacerlo’. Es la única película en el mundo que se ha doblado a 50 idiomas y subtitulado a 20, es el único filme de habla hispana que es considerado un clásico, es el único largometraje que está en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y es un hito internacional en la cinematografía de fantasía o terror. La película es buena y yo estoy dentro de ella. El actor (también productor) Abel Salazar se hizo millonario con la historia escrita por Ramón Obón. También la segunda parte le proporcionó dinero”.

–¿Por qué aceptó ser un vampiro? –se le preguntó.

–¿Quién no hubiera aceptado?… A quién le amarga que le den un dulce. Además, era un actor de teatro, entonces debutar en cine y con un estelar, ¡se acepta!

–¿Cómo se sintió al interpretar ese papel?

–Nada. Yo era un insensato de 28 años. Es un personaje como todos. Pero las consecuencias que tuvo fueron verdaderamente arrasadoras. Eso fue lo bonito del asunto ¿Qué sentí al hacer la película?… no sentí nada. Simplemente estaba interpretando un papel como si estuviera en el teatro, nada más que en lugar de estar en el teatro, estaba a través del ojo de una cámara. Con el tiempo me he dado cuenta de que colaboré un poquitito para que la cinematografía mexicana fuera conocida internacionalmente”.

Perla Ciuk destaca en Diccionario de directores (2009) que hacia 1988 El vampiro formó parte de la 36  edición del Festival de San Sebastián, en el ciclo ABC de América Latina, y en Francia se presentó en la retrospectiva de cine mexicano en el Centro Georges Pompidou de París 1992-1993.

En El ataúd del vampiro se ve que estando el cuerpo del conde Lavud en la morgue, un doctor remueve la estaca de su pecho por ignorancia y así el conde regresa para buscar venganza contra Enrique y Marta.

Varios críticos han señalado que Robles hizo a ese vampiro y otros subrayan que ese vampiro hizo a Robles.

Los dos largometrajes pueden encontrase en DVD en cualquier tienda de películas.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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