La primavera de las brasileñas

RÍO DE JANEIRO (apro).- Miles de brasileñas salieron a las calles en varias ciudades del país para pedir la salida de Eduardo Cunha, el presidente de la Cámara de los Diputados y autor del pedido de desafuero contra la presidente Dilma Rousseff.

Cunha, acusado por la justicia de corrupción en el escándalo de Petrobras, inició el jueves 3 el proceso desafuero contra la presidenta para asegurarse de que los diputados de oposición voten en contra de su proprio desafuero. Pero en las calles, la renuncia de Cunha es la principal demanda de un movimiento que los medios de comunicación califican como “la primavera de las mujeres”. Se trata de un movimiento espontáneo y sin organización política o social.

Varios fenómenos que se entrelazan provocaron la ira y la revuelta de las mujeres. En primer lugar, la publicación en octubre de los datos sobre la violencia en contra de las mujeres, la cual mostró un crecimiento de 21% en 10 años. En realidad, la violencia contra las mujeres negras subió 54% entre 2003 y 2013, mientras la violencia contra las mujeres blancas bajó 9% durante el mismo periodo.

En este contexto, el segundo fenómeno que hubiera podido pasar desapercibido en otra situación, tuvo una repercusión muy fuerte: a fines de septiembre, en un programa de televisión, un reality show donde niños entre 9 y 13 años cocinan para ganar un premio (Master Chef Junior), una niña de 12 años con ropa común y sin maquillaje recibió mensajes claramente pedófilos en su Twitter. En algunos, los hombres le piden una foto de ella desnuda, en otros le prometen una carrera exitosa en las películas pornográficas.

La reacción de las mujeres no se hizo esperar: lanzaron una campaña en las redes sociales con el hastag #PrimeiroAssedio (primer acoso) contando las experiencias que sufrieron sobre acoso sexual.

En unas pocas semanas miles de mujeres ofrecieron sus testimonios. Varias de ellas eran personajes públicos: cantantes, políticas, periodistas, escritoras. Sus testimonios empezaban siempre con un “tenía 7 años”, “tenía 12 años”. Eran relatos crudos que muestran un acoso sufrido tanto en el ámbito familiar como en el social, en particular en los transportes públicos.

“Creo que lo más importante de esta campaña del #PrimeiroAssedio fue la reacción de los hombres reflexionando sobre su comportamiento hacia las mujeres. Eso es transformador para la sociedad”, comenta la feminista Jandira Quieroz.

Biblia, Bala, Buey

Y mientras las redes sociales hervían de feminismo, el Congreso se sumergía en el conservadurismo. Liderada por el evangelista Eduardo Cunha, la Cámara de los Diputados está dominada por un grupo parlamentario conocido por las siglas BBB (Biblia, Bala, Buey) y que se une para defender los intereses de los evangelistas (Biblia), de los policías (Bala) y del agro-negocio (Buey).

En total, esos tres grupos representan el 73% de la Cámara (373 diputados de los 517) y ya logran votar algunas leyes más conservadoras que siempre fueron combatidas por los movimientos sociales.

Cunha es quien decide el orden del día en la Cámara. En varias ocasiones ha facilitado la votación de los temas prioritarios de sus aliados:

Para sus aliados de la Bala, una reforma constitucional sobre la mayoría penal desde los 16 años que permite encarcelar a adolescentes, y el estatuto que permitirá llevar un arma legalmente.

Para el grupo del agro-negocio (el Buey), están en trámite proyectos de ley para dificultar la demarcación de las tierras indígenas y facilitar la obtención de licencias ambientales. A cambio, Cunha puede contar con sus aliados para legalizar sus propias obsesiones que giran alrededor de la cuestión de la familia y del aborto, permitido en Brasil solamente en caso de riesgo de vida para la mujer, de violación y de feto anencefálico.

El presidente de la Cámara es autor de proyectos de ley sobre el estatuto de la familia (que será constituida solamente por un hombre y una mujer), para dar derechos al feto e impedir cualquier discusión futura sobre el aborto, así como para dificultar todavía más el acceso al aborto en caso de violación.

Este último proyecto de ley fue la chispa que provocó una movilización femenina como no se había visto en 30 años en Brasil: piden la salida de Cunha, la legalización del aborto y el fin de la violencia hacia las mujeres.

En Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia, Belo Horizonte, Recife, Fortaleza, se veían las mismas imágenes: una multitud de mujeres jóvenes, de madres con bebés en brazos, gritando una palabra central: “libertad”. Libertad para ir y venir por las calles, para decidir sobre sus cuerpos, para escoger su sexualidad.

Además de las redes sociales, el tema se volvió central en la familia, en el trabajo y en los medios de comunicación. La mayoría de los articulistas hombres cedieron sus espacios para que las feministas explicaran esta movilización.

“En Brasil, las más recientes manifestaciones de las mujeres tuvieron lugar en 1988 para asegurarnos derechos en la nueva Constitución. Este movimiento es muy diferente por ser en un principio virtual y constituido en su mayoría por jóvenes. Creo que su surgimiento se explica por la toma de conciencia de la fuerza del conservadurismo que está actuando en el Congreso. En todo momento nos enfrentamos con un nuevo proyecto de ley que nos quiere quitar derechos. Es una embestida organizada estratégicamente contra las mujeres y las jóvenes se dan cuenta que los derechos que lograron sus madres están en riesgo”, comenta Bila Sorj, profesora de sociología en la Universidad de Río de Janeiro, especialista en cuestiones de genero.

La feminista mexicana Jimena de Garay se encuentra en Brasil cursando un doctorado. Ella también se sorprendió con una movilización tan amplia: “Desde 2011 hubo ciertas manifestaciones por parte de colectivos pero nada en comparación con este levantamiento. Las mujeres revindican ahora tanto la maternidad como el aborto que era, hasta hace poco, un tema que solamente las feministas defendían. Hay que notar también que la semana pasada, 15 mil mujeres negras se manifestaron en Brasilia con reivindicaciones propias y todas esas movilizaciones se lograron sin los medios masivos de comunicación, con una autonomía muy grande por parte de las mujeres”.

Efectivamente, en todas las marchas femeninas no se observó ninguna bandera de sindicatos o partidos políticos, algunos de los cuales también piden la salida de Cunha. Se trata de un fenómeno similar a las marchas de junio de 2013 cuando los brasileños salieron masivamente a las calles pidiendo más inversiones en salud, educación y transporte.

“Esta autonomía frente a las organizaciones políticas es una fuerza sin duda posible. Pero tenemos ahora que encontrar una manera de hacer llegar esas reivindicaciones al poder político. De lo contrario podría pasar lo mismo que en 2013 donde vimos que todo lo que pedía el pueblo se esfumó completamente de la agenda política”, añade Bila Sorj.

Las mujeres han logrado desgastar mucho la imagen de Cunha, pero el presidente de la Cámara no ha retirado sus propuestas de ley. La presidenta Dilma Rousseff tampoco ha mostrado su apoyo a las pautas feministas. Pero poco a poco, en la sociedad, el rechazo al aborto, practicado ilegalmente cada año por un millón de brasileñas, está cambiando.

“Los estudios muestran que si uno pregunta ‘¿Usted está en contra del aborto?, la mayoría va responder que ‘si’. Pero si uno pregunta ‘¿Usted está a favor de criminalizar una mujer que practicó un aborto?’, ahí la respuesta es ‘no’. Porque todo el mundo conoce una mujer que lo ha hecho”, comenta Bila Sorj.

–¿Será que el tabú del aborto va a perder fuerza?

–Sí –respondeJandira Quieroz– después del #Primero Acoso, ahora vamos ver quién lanza la campaña del #Primer Aborto.

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