Indigna a activistas alemanes “postura evasiva” de Peña sobre violación de derechos humanos

Berlín (apro).- La Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México (CADHM) expresó su indignación ante lo que calificó como una “postura evasiva” del gobierno federal, que incluso revictimiza y estigmatiza a víctimas y familiares de la violencia generalizada que se vive en el país latinoamericano desde hace ya varios años.

En una visita de trabajo que realizó a Berlín los días 14 y 15 de diciembre, el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Miguel Ruiz Cabañas, presentó la situación actual de los derechos humanos en México y los retos y avances que enfrenta el gobierno de Enrique Peña Nieto en esa materia.

Durante un encuentro público y privado con representantes de distintas fundaciones políticas, académicos y organizaciones no gubernamentales alemanas, Ruiz Cabañas expuso la visión del gobierno federal sobre el tema, específicamente en lo que se refiere a la desaparición forzada de personas, tortura, impunidad y militarización del país.

“Según el subsecretario Ruiz Cabañas, el origen de la violencia y de las violaciones de los derechos humanos en México está en el crimen organizado y en el narcotráfico. Con ello niega la existencia de una violencia estructural en el país y de violaciones de derechos humanos cometidas por servidores públicos”, expuso la Coordinación Alemana en un comunicado de prensa que difundió tras el encuentro con el funcionario federal.

El grupo, que aglutina a 15 organizaciones alemanas, destacó que en su presentación, Ruiz Cabañas afirmó que las cifras elevadas de desapariciones forzadas en México que manejan distintas agrupaciones nacionales e internacionales son erróneas, pues no diferencian entre las personas extraviadas de las verdaderamente desaparecidas.

“La gran mayoría de los 25 mil desaparecidos que se manejaron en 2013 ya aparecieron. Están de vuelta en sus casas”, afirmó, y señaló que de acuerdo con su propia experiencia profesional en el extranjero, muchas de las personas reportadas como desaparecidas es gente que “no quiere ser encontrada”.

“El subsecretario no mencionó una cifra exacta de las personas desaparecidas forzadamente en México, sólo se refirió a la existencia de un registro estatal, sin reconocer las limitaciones que éste tiene, pues no distingue entre desaparición forzada de personas y personas no localizadas. Además recalcó que, según su propia experiencia laboral, ‘algunas veces las personas no quieren ser encontradas’, revictimizando y estigmatizando con ello a los familiares de las personas desaparecidas”, expuso la Coordinación.

Sobre la impunidad en México, Ruiz Cabañas rechazó la cifra de 98% que diversos organismos nacionales e internacionales señalan que existe en el país, y dijo desconocer de dónde salen tales evaluaciones.

El funcionario mexicano “reconoció que la impunidad existe, sin embargo, descalificó la tasa de 98%, cuestionando las fuentes oficiales que sostienen dicha cifra. En relación con las visitas de procedimientos especiales a México, mismos que han citado la alarmante tasa de impunidad, el subsecretario mencionó que México es ‘un país sobre diagnosticado’ y no se refirió a las numerosas recomendaciones con carácter vinculante que México ha recibido y que no se han cumplido en su mayoría”, reprochó la Coordinación.

En lo que se refiere al delito de tortura, la presencia del Ejército en las calles y las acusaciones que hay en contra de militares por diversos casos de ejecuciones extrajudiciales y violaciones a los derechos humanos entre la población, el funcionario federal mantuvo un discurso contradictorio y contrario a la información que la Coordinación Alemana recibe directamente desde México.

Y al afirmar que en México existe la tortura, pero que no corresponde al gobierno ni a la sociedad civil comprobarlo, sino que es competencia de los jueces, Ruiz Cabañas deslindó la responsabilidad del Estado en la prevención y combate de tan grave violación a los derechos humanos, y no consideró que instrumentos como el arraigo impiden el acceso a la justicia para los presos, al mismo tiempo que facilita la práctica de la tortura.

Además, “afirmar que en México la población pide y ha pedido la presencia de las fuerzas armadas para combatir la delincuencia organizada, y que de acuerdo con las estadísticas nacionales esta institución es la más confiable para la población mexicana, significa pasar por alto las graves violaciones de derechos humanos que estos cuerpos de seguridad nacional cometen, los cuales han sido denunciados por las organizaciones civiles mexicanas y documentados en los informes de organismos internacionales”, subrayó.

Por todo ello, y luego de calificar de grave “la actitud evasiva” de un representante de alto nivel del gobierno mexicano, los integrantes de la CADHM demandaron al presidente Enrique Peña Nieto la creación de un plan concreto de medidas que en un tiempo establecido instrumenten las recomendaciones en materia de derechos humanos que diversos organismos internacionales han formulado, reconociendo además su validez y legitimidad.

Finalmente, la Coordinación Alemana reiteró su indignación “ante la reticencia de un funcionario de alto nivel del gobierno mexicano al no reconocer que México atraviesa una crisis profunda y generalizada de derechos humanos en todo su territorio. Este reconocimiento es un requisito indispensable para enfrentar realmente la gravísima situación de violaciones generalizadas a los derechos humanos que se vive en México”, concluyó.

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