‘The New York Times’ puso el dedo en el renglón: embajador Basáñez

Miguel Basáñez Ebergenyi, embajador de México en Estados Unidos. Foto: Benjamin Flores Miguel Basáñez Ebergenyi, embajador de México en Estados Unidos. Foto: Benjamin Flores

MÉXICO, DF (apro).- En su editorial del pasado lunes –cuando señaló que el gobierno de Enrique Peña Nieto “elude a toda costa la rendición de cuentas”–, el diario The New York Times “evidentemente pone el dedo en el renglón”, reconoció hoy Miguel Basáñez Ebergenyi, embajador de México en Estados Unidos.

El diplomático añadió que los medios de comunicación estadunidenses son “una parte muy fundamental de la formación de las opiniones”.

Sin embargo, contestó con evasivas a una pregunta de Apro sobre el impacto que tuvo esa editorial en la opinión pública estadunidense y, en un sentido más amplio, sobre la percepción que tiene la sociedad de aquel país sobre la administración de Peña Nieto.

“Cuando un norteamericano no ha tenido contacto con un latino, entonces su imagen es el estereotipo. Pero tan pronto identificamos que tuvo contacto con un latino, su imagen es 180 grados distinta. Es decir, que los que tienen contacto con los latinos saben que somos una población trabajadora, respetuosa, muy cuidadosa de la familia, muy confiable”, empezó.

Continuó: “En cuanto a la editorial de The New York Times, evidentemente pone el dedo en el renglón y la relación a la impunidad a la que hace referencia destaca, y me da pie para mencionar las medidas que se han tomado en el sistema anticorrupción son de las más avanzadas”.

El funcionario siguió otro minuto de explicación sobre el papel de la sociedad civil en el sistema nacional anticorrupción y planteó que “debemos dar tiempo para que estas instituciones se pongan en acción”.

Miguel Basáñez, quien reemplazó en Washington a Eduardo Medina Mora –el actual ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)–, abundó en conferencia en el “buen estado” de las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, pero escapó de manera diplomática las preguntas más sensibles.

Por ejemplo, respecto a las consecuencias de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán del penal de máxima seguridad del Altiplano, el pasado 11 de julio, aseveró que “no hubo mayor irritación en Estados Unidos que la que hubo aquí en México”.

Y añadió: “Fue, por supuesto, una decepción que haya ocurrido”, señaló Basáñez. Subrayó que “un par de semanas antes de la fuga aquí en México, hubo dos fugas de penales de alta seguridad en Estados Unidos, de manera que esto para nada tuvo un impacto en la relación”.

El embajador Basáñez comentó que los discursos xenófobos y extremistas que se apoderaron de la campaña para la elección primaria republicana –a través del candidato Donald Trump– “atraen a porciones del electorado”. Precisó: “estamos respetuosos y atentos al curso que tomen”.

Además, añadió que “la retórica tiene más que nada un propósito de buscar incrementar la atención de los medios de comunicación… Existe una sociedad civil (mexicana) muy activa, muy enérgica, muy vibrante en Estados Unidos”.

Hace unos días, autoridades migratorias estadunidenses iniciaron un programa de redadas contra migrantes centroamericanos, cuyo trámite de regularización fracasó, por lo que los detienen y deportan.

Al respecto, Miguel Basáñez estimó que este plan “es un notorio mensaje del gobierno estadunidense” hacia los migrantes potenciales, ante la posibilidad de que “los flujos de migración de Centroamérica en Estados Unidos podrían volver a la alza”.

Según Carlos Pérez Verdía Canales, subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, apenas “10 ó 15%” de los retornos de migrantes mexicanos son resultado de deportaciones. Aseveró que la mayoría de los regresos se explican por la reunificación familiar.

“Nos gusta trabajar en Estados Unidos pero nos gusta quedarnos en México para gozar de la familia, de los amigos”, comentó el embajador. Añadió que la desaceleración de la economía de Estados Unidos desde 2008 resulta un factor importante en el retorno de mexicanos.

Y planteó que el saldo neto de la migración mexicana hacia el vecino país del norte se vuelve negativo; es decir, que el número de mexicanos de retorno al país supera al de los mexicanos que se instalan del otro lado de la frontera.

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