Reaprehensión del líder de Cártel de Sinaloa en 2014, cuestionada por jueces

Además de integrar un expediente sólido para consignar a Joaquín Guzmán Loera, resolver su extradición y lo que proceda a partir de la fuga del sinaloense del penal del Altiplano, las autoridades federales aún tienen que enfrentar el juicio por la reaprehensión de febrero de 2014. Ni la PGR ni la Marina han podido acreditar la legalidad de esa acción contra Guzmán Loera y su entonces “secretario particular”, Carlos Manuel Hoo.

MÉXICO, DF (Proceso).- Nada de la Operación Gárgola ni la versión del gobierno federal sobre la recaptura de El Chapo Guzmán ocurrida en febrero de 2014 en Mazatlán, Sinaloa, pudo ser acreditado por la Procuraduría General de la República (PGR) ni por la Secretaría de Marina (Semar) ante el Poder Judicial. Cuando menos así quedó demostrado en el Segundo Tribunal Unitario y el Tribunal Colegiado en Materia Penal del Décimo Segundo distrito en dos sentencias de amparo dictadas en 2014 y 2015.

De hecho en el único parte informativo de la detención, suscrito por los marinos Ángel Rafael Martínez Yépez y José Antonio Nava Luna, sostienen que ellos dos solos detuvieron al líder del Cártel de Sinaloa de manera casi accidental.

En aquella ocasión el gobierno de Enrique Peña Nieto dio a conocer que la recaptura de Guzmán Loera y su entonces secretario particular, Carlos Manuel Hoo Ramírez, militar retirado de un grupo de élite, obedeció a una operación de las áreas de “inteligencia” del gobierno de México y fue el resultado de meses de trabajo de diferentes instituciones.

De acuerdo con la información filtrada por el gobierno a diversos medios de comunicación, se afirmó que al menos 30 marinos, en un operativo en la torre Miramar, lograron detener a El Chapo junto con Hoo Ramírez y un supuesto arsenal.

Pero según dos amparos concedidos en el distrito judicial de Sinaloa a favor de Guzmán Loera y Hoo Ramírez, de los cuales Proceso tiene copia, ni la PGR ni la Marina pudieron acreditar los operativos previos en Culiacán ni cómo supieron que el capo estaba en la torre Miramar, ni la forma en que dicen que lo detuvieron.

(Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2046, ya en circulación)

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