El esquema “fraudulento” de la Concacaf ante los tribunales de EU

MEXICO, DF (apro).- La Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Futbol Asociación (Concacaf) presentó el 21 de diciembre ante la Corte del Distrito Central de California una acusación en contra de Elmore Sports Group, Ltd.; Cartan Tours, Inc.; su propietario y director ejecutivo David G. Elmore; iSportsMarketing, LLC; su director administrativo Daniel L. Gamba y Gant Travel, Ltd.

En el pliego, clave 2:15-CV-09774 y de 43 páginas de largo y consultado por Apro, Concacaf los sindica de fraude, engaño, enriquecimiento ilícito, quebranto del deber fiduciario, prácticas empresariales indebidas y conspiración.

La querella describe un esquema corrupto que involucra al entonces presidente del organismo, Jeffrey Webb –originario de islas Caimán–, y al vicepresidente Enrique Sanz, a quienes señala de idear y encabezar esa maquinaria.

“Las prácticas incluyen el mantenimiento de una relación clandestina, parasitaria y basada en coimas (sobornos) con Jeffrey Webb y Enrique Sanz, en la que Cartan Tours y los dos citados se enriquecieron ilegalmente al asaltar las arcas de Concacaf”, asegura el documento, firmado por el representante legal de la asociación, Rollin A. Ransom, abogado del despacho Sidley Austin LLP, con sede en Los Ángeles.

Los acusados eran responsables de proveer de servicios de traslados, alojamiento y organización de actos de Concacaf.

Cobro de “comisiones”

Luego de asumir sus cargos en 2012, Webb y el colombo-estadunidense Sanz le concedieron a Cartan un acuerdo exclusivo para ofrecer esa logística, “sin un proceso de evaluación o concurso público ni aval del Comité Ejecutivo”, denuncia la acusación.

Concacaf, registrada en Bahamas y con sede principal en Miami, aduce que la empresa cobró 18% de cuota de administración por reservaciones de vuelos, más alta que la de otros proveedores. Además, la corporación se quedaba con otra comisión de 18% por servicios de gestión de actividades.

Cartan, Webb y Sanz “impidieron que personal de Concacaf revisara los contratos con terceros, como hoteles, y otras facturas por los cargos pagados por el organismo vía la compañía citada”, señala el documento, que también asegura que la compañía ordenó a sus empleados no discutir los alcances de sus comisiones con la confederación centroamericana.

El esquema “fraudulento” le permitió agenciarse de 40 millones de dólares de Concacaf en negocios y que le redituaron ganancias, pagos y sobrecargos por no menos de 10 millones durante los tres años de relación.

Elmore Sports Group y Cartan Tours están registradas en el paraíso fiscal de Delaware, con sede en Manhattan Beach, California. La segunda, de la cual Gamba es vicepresidente ejecutivo, es un grupo de empresas dedicado a la oferta de viajes y alojamiento para sucesos deportivos como las Olimpiadas y la copa mundial de futbol.

iSports Marketing está inscrita en Texas y está asentada en California, mientras que Grant Travel está registrada en Indiana y basada en Bloomington, en ese estado.

El pasado 20 de mayo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a seis altos ejecutivos de la FIFA –entre ellos Webb–, a dos exfuncionarios de ese organismo y seis empresarios de ejecutar una trama de coimas y sobornos para su enriquecimiento ilícito.

La dependencia anunció el 3 de diciembre que Webb se declaró culpable de conspiración mafiosa, fraude y lavado de dinero.

Además, en esa misma fecha el Departamento de Justicia amplió la investigación al acusar a otros 16 dirigentes, entre ellos el expresidente hondureño Rafael Callejas y el entonces presidente de Concacaf, su compatriota Alfredo Hawit, de agenciarse de sobornos por más de 200 millones de dólares a lo largo de dos décadas.

Una mina de oro

Los gastos de la Copa de Oro –el más importante torneo de la Concacaf– creció más de 100% entre la edición de 2011 y la de 2013, luego de que operó el esquema realizado por los acusados.

Antes de octubre de 2012, Cartan nunca proveyó de los tipos de servicios de viaje, alojamiento y organización de actividades como los que hizo para Concacaf de forma exclusiva y de largo plazo ni cobró tales comisiones por esas labores, justifica el pliego.

En 2009, esa empresa perdió una fuerte fuente de ingresos cuando el Comité Olímpico estadunidense rechazó su propuesta de revender boletos para las Olimpiadas de Londres 2012, por lo cual tuvo que buscar otro cliente…Y lo halló en Concacaf.

Cartan envió a Gamba a los Juegos Olímpicos de Londres, donde logró vender algunos boletos a Bruce Blake y Canover Watson, funcionarios de la Asociación de Futbol de las Islas Caimán (CIFA, por sus siglas inglesas), presidida en ese momento por Webb.

Gamba le envió varios correos electrónicos a Blake para concertar una reunión con Elmore. El encuentro entre Gamba, Watson y Blake se realizó en agosto de 2012 en el hotel May Fair de Londres. Tal sesión sirvió para que Cartan avanzara en los arreglos de viaje de Concacaf.

El 23 de octubre, Sanz y Gamba se reunieron y luego por e-mail acordaron que el organismo usaría los servicios de la empresa para los viajes del staff y las reuniones del Comité Ejecutivo, otros comités, sus congresos y las Copas Oro, sin informar a otros miembros del Comité Ejecutivo sobre tal arreglo.

A inicios de noviembre, Sanz empezó a informar a algunos miembros de su equipo –entre ellos Ted Howard, subsecretario general de Concacaf –que había contratado un nuevo servicio de logística para el organismo.

El 13 de noviembre, Gamba avisó en un correo a Sanz que deberían firmar un contrato y le indicó que Watson estaba a cargo de un borrador con los abogados de Cartan. Watson enfrenta actualmente un juicio por fraude en las islas Caimán debido a los pagos anómalos en los que supuestamente desvió fondos de CIFA para uso personal de Webb.

El pliego asume que esos debates se relacionaban con la estructura del esquema fraudulento.

El 3 de diciembre, Watson facilitó una reunión entre Webb, Elmore y Gamba para discutir los términos del acuerdo. Poco después de esa junta, Sanz le anunció a su equip que Cartan se hacía cargo de los servicios exclusivos de logística para el organismo.

Los términos del encuentro no fueron compartidos con integrantes del Comité Ejecutivo.

Usualmente, los grandes contratos pasaban por un proceso de retroalimentación, veto, revisión y aprobación de miembros del Comité Ejecutivo, abogados de Concacaf y otros funcionarios.

En febrero de 2013, Cartan empezó a enviar recibos a Concacaf, sin adjuntar evidencia de los servicios prestados. La empresa sólo sumaba los cargos totales y cobraba una comisión cercana a 22%.

La primera gran actividad organizada por la corporación fue el congreso de Concacaf de abril de 2013 en Panamá.

A pesar de las peticiones de empleados de la asociación, Cartan nunca les entregó o les permitió revisar acuerdos contractuales sobre el alojamiento. Cuando el equipo de Concacaf pidió los contratos hoteleros, Cartan sólo les mostró resúmenes.

Un funcionario de Concacaf que le envió un correo electrónico a Gamba en febrero de 2013 con el pedido de una copia de un contrato hotelero recibió la instrucción de Sanz de mandar otra comunicación al mismo destinatario con el asunto “Ignorar” el e-mail previo.

Por el congreso en Panamá Cartan cobró 600 mil dólares, de los cuales 165 mil equivalían únicamente a la comisión –93 mil por administración y 77 mil por pagos a su equipo. Separadamente, la empresa recolectó tarifas áereas con una comisión adicional de casi 22%, a pesar de que Concacaf solía pagar entre 35 a 45 dólares por reservaciones domésticas e internacionales.

Aparecen las sospechas

En 2013 Webb y Sanz eligieron a Cartan para proveer de los servicios de viaje y hospedaje para la Copa Oro, a pesar de las críticas de los empleados de Concacaf.

El 1 de marzo de ese año, Cartan le envió a Concacaf una hoja de papel con el cobro por un millón 250 mil dólares por costos “estimados” vinculados a los gastos de la Copa Oro y el 7 de junio le presentó otro recibo por 750 mil dólares como depósito para los hoteles por alimentos y bebidas.

Concacaf nunca había efectuado pagos adelantados.

Beatriz Cosculluela, directora de Finanzas de Concacaf, le preguntó entonces a Sanz sobre si había un acuerdo por escrito con la empresa. Lo hizo cuando tuvo acceso a los recibos con las comisiones, que a junio de 2013 totalizaban más de 5 millones de dólares. Sanz le indicó a la funcionaria que existía tal documento, pero nunca se lo compartió.

El vínculo entre Concacaf y la empresa captó la atención de los directores de Competencias de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA). Ante una petición expresa, Sanz respondió que el organismo ya no usaría los servicios de Cartan, como una forma de sacudirse el escrutinio de FIFA.

Cosculluela calculó comisiones por 419 mil 904 dólares con 96 centavos pagadas a la empresa y que nunca volvieron a las arcas del organismo.

El 4 de octubre de 2013, Sanz le envió un e-mail a Cosculluela para avisarle que era “necesario” transferir ese día 200 mil dólares a Cartan, en adelanto del pago final por la Copa Oro de 2013, sin explicar la razón. Poco después de ese pago, Gamba recibió el aviso del desembolso final del organismo por ese torneo por 3 millones 300 mil dólares.

Ante ello, Gamba elaboró el recibo actualizado iSM2013-26v3, que contenía un incremento de 400 mil dólares en comparación con el cargo original de 860 mil reflejado en la factura iSM2013-26v2, para totalizar un millón 284 mil 715 dólares con 77 centavos. Cuando Cosculluela le pidió a Gamba una explicación del aumento, éste le envió un correo, con copia a Watson y Sanz, en el cual justificó que se debió a una mala estimación de los costos y que la empresa “se percató de que el costo iba a ser ligeramente superior”.

En octubre, Sanz instruyó a la contadora para que realizara la transferencia. Poco después de la reunión anual de Concacaf de octubre de 2013 en islas Caimán y de que Cartan le cobrase otros 600 mil dólares al organismo, la empresa le prestó esa cantidad a CIFA. Auditorías revelan que el crédito no estaba respaldado por ninguna garantía cuando fue transferido desde una cuenta en Panamá propiedad de Cartan el 31 de diciembre de ese año.

El Acuerdo de los Términos del Préstamos, de esa fecha, fue entre CIFA y Cartan International Management, Inc., firmado por Bruce Blake, en nombre de CIFA, e Irena Abrego de Espinosa, por Cartan. Esta última era la persona requerida por la ley corporativa panameña como testigo del registro de una empresa, en este caso de Cartan para inscribir a su filial. Elmore efectuó esa operación vía Cartan a CIFA a petición de Webb y Watson. En diciembre de 2014 esos documentos fueron cambiados para crear un patrocinio para la construcción del Centro Nacional de Entrenamiento.

Cuando las auditorías de CIFA revelaron que el empréstito fue convertido en obsequio, Elmore fue cuestionado sobre el convenio y admitió ante los auditores que Cartan había hecho una donación de 600 mil dólares a CIFA en 2013.

En abril de 2014, empleados de Concacaf le sugirieron a Webb y Sanz de que era prudente un acuerdo con Cartan para proteger al organismo de las prácticas de la compañía de cobrarles un sobrepecio sin justificación. Pero durante los siguientes ocho meses, ambos desecharon esa recomendación y la petición sobre la existencia de un contrato.

En agosto de ese año, varios directores de Concacaf le preguntaron de nuevo a Webb y Sanz por el acuerdo con Cartan y, para aplacar ese interés, el primero informó a su equipo que había un borrador del documento.

En un e-mail enviado el 18 de agosto a otros directores, Cosculluela declaró que planeaba preguntar directamente a Gamba por el contrato, pues aparentemente poseía una copia. La funcionaria buscó ese documento en los archivos de la Concacaf, pero ni Sanz, Webb o sus asistentes pudieron localizarlo.

Al mes siguiente, los directores de Concacaf alertaron a Webb y Sanz sobre la relación con Cartan. En uno de los casos citados por la querella, Nancy Rispoli, ejecutiva de cuenta del hotel Marriott, contactó a Webb después de enterarse de la indisposición de Cartan de entregar al hotel recibos por los servicios prestados a la federación centroamericana. La ejecutiva ofreció enviar los contratos directamente a personal de Concacaf, en un e-mail a Webb del 12 de diciembre de 2014. Pero el dirigente prefirió que Rispoli los dirigiese directamente a la empresa.

Como consecuencia de los hechos descritos en el pliego, el 30 de noviembre pasado Concacaf decidió finiquitar el supuesto acuerdo con Cartan y sus filiales.

Comentarios