Pide asilo a EU joven que denunció corrupción y privilegios en Cereso de Juárez

Mariana Ibarra Morán, refugiada en Texas. Foto: El Mañana Mariana Ibarra Morán, refugiada en Texas. Foto: El Mañana

CHIHUAHUA, Chih. (apro).- Mariana Ibarra Morán, la joven que denunció corrupción y privilegios en el Centro de Readaptación Social (Cereso) número 3 de Ciudad Juárez, huyó a Texas con su hijo de seis meses para buscar asilo político por las amenazas de su expareja, Jesús Eduardo Soto Rodríguez, El Lalo, internado en ese lugar.

“Es el caso de asilo más fuerte que hemos atendido en 15 años, (porque Mariana) es víctima de violencia familiar desde la cárcel (…) por eso ella tiene miedo de regresar, porque puso la denuncia contra El Lalo y gente de Sinaloa “, explicó el abogado Carlos Spector.

Se trata de un caso más de “crimen autorizado”, porque el Estado es cómplice en el delito, apuntó.

Y añadió: “Mariana y yo queremos enviar un mensaje al Papa: que no está seguro el Cereso al que va a llegar”.

Insistió: “Con la recaptura de El Chapo (Joaquín Guzmán Loera) quieren indicar que todo está bien en los penales, pero la verdad es que evidenciaron que no pueden controlarlos. Deben saber que no está seguro el penal que va a visitar (Jorge Bergoglio)”.

De acuerdo con Spector, Mariana sabe de qué habla cuando dice que hay corrupción dentro del Cereso, porque observó claramente cuando Soto pagaba 400 pesos para que a ella la dejaran pasar al penal.

“Presenció el momento en que le pagaba (El Lalo) al encargado de Los Mexicles y Sinaloa. Frente al comandante pagaba para que la dejarán entrar”, dijo.

La chica también dio a conocer que su expareja y otros internos tenían acceso a Facebook, y uno de ellos, Jorge Iván Tarango, apuntó, presumía que desde el interior podía seguir operando. Tras ello, Soto Rodríguez dio de baja su perfil y Tarango eliminó los comentarios que lo comprometían.

El abogado sostuvo que Ibarra Morán declaró contra las autoridades del Cereso en la Fiscalía de la Zona Norte, luego de lo cual le exigieron su celular y extrajeron información del aparato, situación que la colocó en un riesgo mayor.

El pasado fin de semana la joven de 21 años de edad fue privada de la libertad después de la visita conyugal que hizo a El Lalo. Entró al Cereso el sábado 6 en la noche y debía salir a las 7 de la mañana del domingo, pero su expareja no la dejó y la retuvo durante 24 horas con la complicidad de los custodios.

Como se resistía a quedarse, Soto Rodríguez la golpeó en la cara, brazos y abdomen, y cuando vio que le salía sangre de la boca se asustó y salió de su celda para pedir ayuda, momento que la joven aprovechó para llamar a su mamá y pedirle que convocara a los medios de comunicación.

Mientras Mariana Ibarra permanecía en la celda, los custodios tomaron lista sin molestar a El Lalo.

La madre de la joven hizo lo que su hija le pidió: llamó a los medios de comunicación, cuyos representantes se congregaron afuera del penal, y logró que los custodios obligaran a Soto a dejar salir a la chica para no meter en problemas al comandante.

A su salida del penal, Mariana denunció ante los reporteros y luego en la Fiscalía de Género la manera en que fue retenida, y mostró las fotografías que Soto le enviaba desde su celular e Internet. También dijo que constató el tráfico de drogas y licor al interior del Cereso.

La denunciante señaló a los medios de comunicación que Jesús Eduardo Soto, con quien tiene un hijo de seis meses, está preso por secuestro desde hace siete años y es integrante de la banda de El Neto. La Fiscalía General del Estado (FGE) lo identifica como líder de la pandilla Los Mexicles, brazo ejecutor del cártel de Sinaloa en Juárez.

El gobernador César Duarte se refirió al caso y puso en duda la denuncia de Ibarra Morán antes de que solicitar asilo. “Aquí el tema es que existan los elementos, porque hay muchos otros elementos que debe agotar la investigación”, dijo.

Mariana Ibarra y Jesús Eduardo se conocieron cuando ella tenía 14 años y él 17. A los 18 años El Lalo fue detenido. La pareja dejó de verse porque ella era menor de edad y no podía visitarlo en el penal de Puente Grande, a donde fue trasladado después de su arresto. Cuando regresaron al interno a Chihuahua se volvieron a ver.

“Al principio era un reo normal, todo estaba bien hasta que agarró poder, entonces lo quise dejar, pero ya no me lo permitió. Me amenazaba”, relató la joven.

El Lalo la obligó a visitarlo durante dos años. Cuando él quería mandaba por ella a su casa o a su trabajo, al grado que en una ocasión tuvo que cambiarse de casa.

De acuerdo con Mariana, nunca tuvo problema para ingresar al Cereso porque los mismos custodios la metían en su carro.

“(A él ) Lo cuidan los custodios, el comandante, todos. Me decía que yo no podía hacer nada porque tienen a la Fiscalía comprada. Me decía: ‘están en nuestras manos, si vas a la Fiscalía a denunciar, te van a mandar matar’. Decía que a los medios también los tenían en su nómina, pero ya no pude más”.

Ibarra dio a conocer que como ella hay varias mujeres que son obligadas a visitar a los reos y son golpeadas. También hay otros presos que por no tener dinero son maltratados, apuntó.

La denuncia que Mariana interpuso ante la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas de Delito por Razones de Género (FEM) quedó registrada en la carpeta número 37-2016-03633 y fue integrada por la agente del Ministerio Público Rosa Isela Martínez Estrada, por el delito de violencia familiar.

La joven pidió seguridad a la Fiscalía y ésta le propuso tres meses de refugio en un albergue o dar rondines en su vivienda. Ella decidió dejar el país porque no le garantizaron seguridad.

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