Alertan por altos niveles de contaminantes a pesar de precontingencias

La CDMX en precontingencia. Foto: Miguel Dimayuga La CDMX en precontingencia. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Pese a las repetidas alertas de precontingencia ambiental, los niveles de contaminantes no han disminuido en el aire de la Ciudad de México, advirtieron hoy académicos del Instituto de Ciencias Atmosféricas de la UNAM, al explicar que el parque vehicular de la capital y las condiciones meteorológicas adversas son responsables de este fenómeno.

Ricardo Torres Jardón, integrante del departamento de Físico-Química Atmosférica, dijo que el programa “Hoy no circula” empujó a los capitalinos a comprar automóviles nuevos y menos contaminantes; mas no resolvió el problema de fondo, que es la dimensión del parque vehicular de la Ciudad de México: según el experto, circularían entre 4 y 5 millones de carros en la capital.

Según Martín Gutiérrez Lacayo, quien coordina la Comisión Ambiental de la Megalópolis, la flexibilización del “Hoy no circula” decretada el año pasado y con la cual 616 mil 506 vehículos obtuvieron un holograma “cero” –que permite a los automóviles circular en la ciudad todos los días– tuvo impactos negativos en materia de contaminación ambiental.

Por lo anterior, informó esta tarde en entrevista con Radio Fórmula que se ajustarán los límites de emisiones bajo los cuales se otorga el holograma “cero”.

Además de los automóviles relativamente nuevos, que cuentan con convertidores catalíticos –los cuales reducen las emisiones de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre–, transitan en la capital cientos de miles de vehículos de carga, cuyos motores de diesel emiten una gran cantidad de partículas, plantearon los expertos.

Torres sostuvo, en entrevista con Apro, que el transporte público tiene una responsabilidad importante en la emisión de contaminantes. Abundó que tanto el gobierno capitalino como del Estado de México adoptaron políticas “consentidoras” hacia los transportes, a raíz de las cuales muchos los microbuses, metrobuses o peseros circulan con motores altamente contaminantes.

Por otra parte, al limitar la velocidad en las vías secundarias de la Ciudad de México, el nuevo reglamento vial incrementó las emisiones de partículas contaminantes, pues “más vehículos y menos velocidad hacen más emisiones”, añadió Torres.

El académico resaltó que el número “incontable” de topes en la ciudad obliga los automovilistas a frenar y luego acelerar, lo a su vez que incrementa la emisión de contaminantes.

Y Torres recordó a Apro que, según los estudios, la Ciudad de México resulta probablemente la ciudad con la mayor cantidad de fugas de gas LP en el mundo. Estos gases –el propano y el butano–, son precursores químicos del ozono y, en menor medida, de aerosoles y partículas. “Este problema tiene 30 años y no se ha atendido”, lamentó el científico.

Por si fuera poco, la contaminación que producen las urbes de la megalópolis –la zona conformada por la Ciudad de México y los estados de Puebla, México, Tlaxcala, Hidalgo y Morelos—circula entre las ciudades según el viento, planteó el científico Agustín García.

El pasado jueves, por ejemplo, los expertos observaron en la Ciudad de México niveles de dióxido de azufre característicos de la central termoeléctrica de Tula, en el estado de Hidalgo. “El viento trajo los contaminantes de 100 kilómetros hacia aquí”, insistió Torres.

Además, las condiciones meteorológicas del invierno –sistemas de alta presión, sin viento y con cielos despejados– se suman a los factores estrictamente humanos, limitan la dispersión de los contaminantes y favorecen la reacción química que produce ozono.

Torres recordó que el ozono se instala en los pulmones y reduce el tamaño de los alveolos, generando a su vez problemas respiratorios y cardiacos.

García estimó que entre 50 y 100 casos de cáncer se pueden atribuir a la contaminación atmosférica cada año, pero lamentó la escasez de estudios que establezcan la correlación entre la contaminación y la salud.

En las plantas, el ozono entra por los estomas –los “poros” de la piel vegetal– y, siendo un oxidante, quema las partes sensibles de la hoja. A largo plazo, la planta se asfixia y posiblemente muere. “Los bosques alrededor de la Ciudad de México, en las montañas y el Desierto de Los Leones, por ejemplo, tienen altos índices de mortalidad por el ozono”, advirtió el científico.

Ante este panorama, los expertos afirmaron que los programas de precontingencia ambiental deben generar una toma de consciencia entre los ciudadanos.

Los expertos subrayaron que la Ciudad de México no es la más contaminada del país, sino la “mejor monitoreada”.

Y, tras recordar que los niveles de contaminantes observados en la capital son mucho más bajos que hace dos décadas, sostuvieron que en otras ciudades, particularmente en Monterrey, el aire está más contaminado.

Comentarios

Load More