El Papa que volvió a desaparecer a los desaparecidos

Una de las cartas dedicadas al Papa Francisco. Foto: Especial Una de las cartas dedicadas al Papa Francisco. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Buen día, señor Papa Francisco, para saludarlo y decirle que usted a de saber lo que nos sucedió a cada uno de los niños y a mi y a pesar de que mi papá y mi hermano desapareció hace 5 años yo sigo teniendo Fé en que vamos a encontrar vivo y que un día va a volver. Siempre le pido a Dios quiero darle las gracias por aver tomado su tiempo en ler mi carta y muchas. Buenas tardes. Atte. Kaiitlin”.

El Papa Francisco tuvo en sus manos una docena de cartas y algunos dibujos escritos por niños y niñas de Chihuahua. Son hijos, hermanos, sobrinos o nietos de hombres que fueron desaparecidos en años recientes. En esas misivas le piden ayuda, advierten sobre la inseguridad en su estado y en el país, y manifiestan su tristeza y deseo de encontrar a sus familiares.

Las cartas iban acompañadas de un dibujo colectivo donde se pintaron ellos mismos con el corazón partido a la mitad y pegado con una curita. En dos de las cartas los pequeños autores trazaron pistolas y en otra un niño plasmó el momento en que unas camionetas “levantaron” a su hermano.

“Sufrimos por no tener una persona especial a nuestro lado, y que el gobierno no aga nada”… “estamos cansados de que nadie nos ayude”… “querido Papa quiero que le pidas a diosito que me traigas a papá”…”no es cierto que hay seguridad en méxico el gobierno solo esta de adorno”… “dibujé esta pistola porque nos matan”… “nesesito que me ayudes a encontrarlo y mi abuelita se siente mal”…“e pasado 6 años sin el cariño de un papá”.

Cartas para el Papa Francisco

Esas fueron algunas de las frases escritas en las cartas donde 13 niños y niñas de seis a 12 años plasmaron, con letras infantiles e inmadura ortografía, su tristeza, enojo, impotencia y esperanza.

Jorge Bergoglio las recibió el martes 14 de febrero, durante su visita a Ciudad Juárez, antes de empezar la reunión con “el mundo del trabajo”, cuando una mujer vestida con traje sastre blanco, en cuya espalda estaba bordada una mujer crucificada junto a la frase “Ni una muerta más”, se coló hasta donde estaba el máximo jerarca de la Iglesia católica y le puso en la mano un paquetes con tres cartas: una donde los campesinos de El Barzón le informaban sobre la dura situación de los campesinos; otra escrita por ella, donde lo alertaba sobre los feminicidios, y la última con los mensajes y dibujos de los infantes.

“Hágame la promesa de que va a leerlas”, le pidió ella en un intercambio casi telegráfico donde escuetamente le explicó el contenido del paquete.

“Lo prometo”, contestó él.

La mujer que llegó hasta el Papa era Lucha Castro, la presidenta del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM), organización que de la violencia contra las mujeres a partir de la “narcoguerra”, pasó a atender casos de desplazamiento forzado, tortura, asesinatos y desapariciones de personas en Chihuahua. Las cartas eran de los pequeños integrantes de las familias que atienden en ese centro.

El Papa, al ver que ella se retiraba de prisa, la llamó de nuevo para que se acercara a tomar un rosario de regalo. De inmediato pasó las cartas a un asistente. Unas eran anónimas, escritas por menores que tienen miedo a las represalias de quienes se llevaron a sus familiares (la mayoría policías). Otras sí llevaban firma, como la de Fátima Chávez, quien escribió: “El día de hoy yo le quiero pedir que me allude a buscar a mi papá que ya tiene casi 6 años desaparecido. La gente mala no sabe el dolor que una niña o niño siente al que le quitan a su papá pero en fin yo quiero que me alluden a buscar a mi papa y a mi abuelo porque e pasado 6 años sin el cariño de un papá o un abraso de un abuelo no tengo a quien darle un abrazo por el dia del padre por fabor alludeme a encontrarlos.”

El encuentro con la teóloga y abogada Lucha Castro fue quizás el momento en que el representante de la Iglesia católica estuvo más cerca al tema de los desaparecidos durante su viaje a México.

Ese y la noche del domingo anterior, cuando los representantes de la Provincia mexicana de la Compañía de Jesús le entregaron en la Nunciatura Apostólica la carta de las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, quienes siempre pidieron audiencia.

El episodio de la entrega de la carta lo narró así el jesuita Pedro Reyes a Apro: “El Papa la tomó y nos dijo: ‘A nosotros en Argentina también nos pasó, eso es terrible, sufrimos mucho’. En ese momento se le ensombreció el rostro. Siguió hablando sobre el tema: que esto no sólo pasa aquí, es algo mundial, que vas a cualquier parte del mundo y encuentras historias de muerte, por eso se tiene que actuar mundialmente. Esa fue la referencia que hizo”.

A su vez, la abogada Castro interpretó en entrevista que quizá un milagro le permitió acercarse al Papa, o la intercesión de algunos sacerdotes y obispos progresistas que posiblemente le aseguraron un lugar en primera fila para que el Papa no se fuera de México sin enterarse de lo que las víctimas de la violencia querían decirle, a contracorriente de los esfuerzos del gobierno y del ala conservadora de la Iglesia que controlaron la visita.

Silencio sobre las víctimas

El Papa Francisco eludió hablar durante toda su visita a México sobre las personas desaparecidas.

No atendió, antes de llegar a México, ninguna de las cartas enviadas por las organizaciones de defensa de los derechos humanos o de familias rotas por las desapariciones, como Cedehm, Cadhac o Fundem, entre muchas otras, ni se manifestó sobre la información que le dejó en El vaticano el obispo Raúl Vera sobre el caso Ayotzinapa.

En México no consoló ni envió mensajes de aliento a las 100 madres con hijos desaparecidas que, después de muchos esfuerzos, obtuvieron lugar en la misa multitudinaria en Ciudad Juárez, su última actividad antes de volver a Roma.

Las 100 mujeres se uniformaron con el trapo blanco en la cabeza –a la usanza de las Madres de la Plaza de Mayo que usan un pañal de tela para protestar por los hijos que les arrebataron y que era una segura referencia para que el Papa argentino las distinguiera de entre los miles de fieles.

Pero a las familias no les guardaron los lugares que les habían prometido los organizadores, pues de 200 boletos que prometieron lo redujeron a 100 (que se dividieron entre una decena de organizaciones de víctimas de todo el país) y los ubicaron a más de un kilómetro de distancia del Pontífice, lamenta Castro en entrevista.

En su visita a México el Papa argentino volvió a desaparecer a los desaparecidos. El drama de más de 27 mil personas no fue mencionado por el jefe de la Iglesia católica. No lo hizo a pesar de que él proviene de un país donde la desaparición causó un trauma que ha durado más de tres décadas y que es referente mundial en el tema.

No lo hizo a pesar de que los centros de derechos humanos diocesanos, de grupos religiosos o de inspiración católica, así como curas, religiosas, teólogas o exmiembros de comunidades eclesiales de base, son los principales acompañantes de las víctimas de la violencia en México, especialmente de los migrantes y de las familias con desaparecidos.

La Iglesia de los pobres se reactivó para atender el drama de miles de personas.

En el avión que lo llevaba de regreso a casa, el argentino explicó la razón por la cual no se encontró con los familiares de los 43 normalistas, pero nunca explicó su silencio ante el drama de las más de 27 mil familias.

“En mis mensajes hice continua referencia a los asesinatos, a las muertes, a la vida cobrada por todas estas bandas del narcotráfico y traficantes de personas. O sea que de ese problema hablé, de las llagas que están sufriendo en México”, dijo en la conferencia en la que se le cuestionó al respecto.

“Hubo algún intento de personas de recibir y había muchos grupos, incluso contrapuestos entre ellos, con luchas internas. Entonces yo preferí decir que en la misa los iba a ver todos, en la misa de Juárez, o si preferían en alguna otra, pero que habría esa disponibilidad”, agregó.

Lo cierto es que el Papa nunca mencionó la palabra “desaparecidos” y tampoco se reunió con los familiares. Ni de Ayotzinapa ni de ninguno de los miles de casos.

Diosito, trae a mi papi

Dos de las cartas de los niños al Papa tienen el dibujo de una pistola. En una se lee: “Querido papa mi papa esta desaparesido por favor nesesito que me ayudes a encontrarlo y mi abuelita se siente mal”. En otra: “Papa nosotros pedimos que nos ayude a encontrar a nuestras familias y no es serio que México está bonito, son mentiras y está mui feo ay muchos secuestros y en México es el pais que ai mas secuestros y los gobiernos estan de adorno tienen miedo de los matan y poreso le pido ayuda. Dibuje esto porque nos matan”. Y a un lado el arma.

Otra, con violencia más explícita, muestra unas camionetas y unos muñecos. El autor explica su dibujo: “Asi fue como se yevaron a mi hermano lo ivan corretiando”. Y antes: “Querido papa me siento mal porque mi hermano esta desaparesido y todos queremos que nos devuelvan a los que estan desaparesidos queremos que leas estas cartas y que nos digas”.

Las cartas surgieron en el taller de acompañamiento psicosocial a menores de edad que psicólogas del Cedhem realizaron en diciembre en ciudad Cuauhtémoc –a una hora de la capital del estado–, donde varios de los niños eran de la familia Muñoz Veleta y presenciaron cómo unos hombres armados irrumpieron en al festejo del día del padre y se llevaron para siempre al abuelo, cuatro de sus hijos, su yerno y dos sobrinos. Ocho hombres de una misma familia. Ese fue el castigo por haber discutido con policías municipales.

Desde hace tres años el Cedehm atiende en grupo a niños y adolescentes con el método psicosocial que permite trabajar el dolor de los infantes, encontrar las fortalezas individuales y colectivas y de apoyo mutuo, así como técnicas para salir de la confusión y la culpa que causa un problema como la desaparición, para incorporarlos al proceso de la búsqueda de justicia y verdad, en lugar de negarles lo que ocurre.

Una de las primeras actividades consistió en que los sobrevivientes de esas familias (adultos y niños incluidos) dibujaran un mural colectivo donde plasmaron el momento en que se llevaban a sus familiares, su tristeza, su lucha y su esperanza de encontrarlos.

La psicóloga Andrea Cristina Cárdenas Domínguez quien coordinó la actividad de la escritura de cartas, explicó en entrevista que los niños y niñas sabían que sus familiares buscaban acercarse al Papa en Juárez, y como una forma de colaborar escribieron esas cartas. Los más chiquitos, quienes no saben escribir, hicieron dibujos.

Ella notó que en el grupo los sentimientos que prevalecían eran el enojo (porque los sacerdotes y mucha gente cree que si se los llevaron fue porque “en algo malo andaban”), el miedo a las represalias (algunos no firmaron las cartas, especialmente cuando policías fueron los victimarios), la tristeza y la esperanza del reencuentro. Algunos no quisieron escribir, y son quienes se sienten traicionados por la iglesia y culpabilizados por sacerdotes.

“Son muy devotos, el Papa representa a Dios para ellos”, explicó.

Estos fueron los mensajes que esos niños y niñas enviaron al Papa Francisco:

“Hola buen día: Le escibimos esta carta para desirle que no es cierto que hay seguridad en méxico el gobierno solo esta de adorno no nos apoyan solo ven la inseguridad que hay en nuestro país y no hacen nada para que ya no aya tanta inseguridad. De Magaly Mtz.

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Querido Papa yo creo en Dios y en ti nosotros queremos encontrar a nuestros desaparecidos porque se los llevaron injustamente el dia de los padres cuando estaba terminando el dia y yo los extraño mucho y quiero que regrecen te lo digo para que nos ayudes a encontrarlos te lo ruego. Atte. Anonima.

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Papa: quiero que me ayudes a encontrar a todos mis desaparecidos. Kareli Sofia Marques Muñoz.

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Señor papa: Le pido de la manera mas atenta que nos escuche, le pedimos que uste de alguna forma nos pueda ayudar a poner un alto las desapariciones porque muchas personas al igual que yo sufrimos por no tener una persona especial a nuestro lado, y que el gobierno no aga nada.

Solo queremos que este mensaje tan especial llege a otras personas y esto sea algo muy importante porque estamos cansados de que nadie nos ayude, q nos sierren las puertas eso no es el trabajo del gobierno!! solo queremos que valer la justicia y la verdad…. GRACIAS!! espero y nos ayude 🙁 Atte: Yazmin y Valeria)

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Papa te pedimos que hagas justicia por nuestros familiares desaparesidos y nos brindes de tus bendiciones

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Querido Papa quiero que le pidas a diosito que me traigas a papa y bendigas mi casa y cuidas mi familia

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Nesesitamos alluda porque nuestras familia los nesesitamos a que regrese co nosotros

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De: Jiapsi Para: El Papa. Este día yo te pido que ayudes a todas las personas que estan desaparecidas y en la busca de mi hermano que ya tiene 2 años de desaparecido… porque el gobierno no hace nada…

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Querido Papa quiero que rescaten a los niños desaparesidos porfavor y tambien creo en dios y en la virgen.

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Hola papa como estas quiero que busques a mi familia y cuidala y protejela por favor que lo pido a dios y gracias bay.

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