El Abel de Tlachinollan

Abel Barrera, defensor de DDHH en Guerrero. Foto: Germán Canseco Abel Barrera, defensor de DDHH en Guerrero. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Cada año el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) otorga sus Premios por la Igualdad y la No Discriminación a personas e instituciones que han contribuido sustantivamente en esa lucha. Las personas premiadas son seleccionadas por la Asamblea Consultiva del consejo, integrada por 21 asambleístas y encabezada por Mauricio Merino Huerta. El criterio de selección se basa en revisar quiénes se han distinguido por impulsar una cultura de igualdad de oportunidades y de no discriminación, así como el ejercicio real de los derechos de todas las personas en México.

Esto se hace en cuatro categorías: la nacional, la institucional, el reconocimiento póstumo y el internacional. Las distinciones del año 2015 se entregaron el pasado 24 de febrero en el Museo de Antropología, a la que asistieron representantes de instituciones federales, así como de la comunidad diplomática en México, el representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en nuestro país y miembros de organizaciones de la sociedad civil nacionales e internacionales.

La presidenta del Conapred, Alexandra Haas, declaró que “la discriminación no está en los márgenes de nuestra sociedad: está en el centro de nuestra vida social, política, económica y cultural, y por tanto, la responsabilidad en la lucha contra la discriminación y la tarea de prevenirla no sólo es del Conapred, sino que involucra a los tres poderes y órdenes de gobierno, a la sociedad civil organizada, a la iniciativa privada y a las instituciones académicas, y a cada uno de nosotros, todas y todos los que estamos aquí”.

Los galardonados fueron los siguientes: En la categoría institucional, la asociación México Negro, por su trabajo enfocado a visibilizar a la comunidad afromexicana; en la póstuma, Esther Chávez Cano, feminista que trabajó por las mujeres de Ciudad Juárez y diseñó la alerta de género; en la internacional, Emily Arnold, por su activismo mundial en defensa de los migrantes y solicitantes de asilo; y en la categoría nacional, Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, a quien se otorgó el Reconocimiento por la Igualdad y No Discriminación 2015.

Habría que escribir sobre todos ellos, pero el espacio me obliga a elegir a uno. Sin embargo, si entran a YouTube y ponen “Premios a la Igualdad y la No Discriminación 2015 CONAPRED” podrán ver un corto buenísimo de 12 minutos sobre todos ellos.

Elijo hablar de Abel Barrera Hernández, un antropólogo y activista defensor de los derechos humanos que en 1994 fundó el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. Como bien dijo Ricardo Raphael, no es la primera vez que Tlachinollan y Abel Barrera son premiados: en 2001 lo fueron con el Nicolás Bravo; en 2007, con el Premio para Instituciones Creativas y Eficaces de la Fundación MacArthur; en 2009, con la distinción de Derechos Humanos de WOLA; en 2010, con el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy; y en 2011, Amnistía Internacional con su Premio Anual de Derechos Humanos, por su lucha, “con un gran riesgo personal, por los derechos de la población indígena en el estado de Guerrero”.

Asimismo, Ricardo señaló que esta es la primera vez que un organismo público y de gobierno reconoce su labor en Guerrero, y destacó que Abel“ha estado detrás de casos emblemáticos, y también de episodios graves, como lo fueron el huracán Manuel o la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala”. Entre los casos emblemáticos se encuentra el de Valentina Rosendo, la indígena violada por elementos del Ejército, cuya defensa condujo Tlachinollan logrando que la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolviera a su favor. Igualmente esa Corte consiguió que el gobierno mexicano reconociera públicamente su responsabilidad, lo que en diciembre de 2011 hizo el entonces secretario de Gobernación, Alejandro Poiré.

Ricardo Raphael habló de los ataques injustos que ha enfrentado Abel y puntualizó: “Frente a la descalificación, vale decir que la trayectoria de Abel Barrera siempre ha sido transparente, intensa y pública. Es un hombre que sabe dar la cara, ante la gente, los medios y las instituciones”. Al final de su introducción, Ricardo Raphael reiteró que “la Montaña de Guerrero se merece la verdad y no la violencia. Gracias, Abel, por persistir, a contracorriente, en tu lucha y convicción”.

Por su parte, Abel manifestó que este premio lo arropa ante las denostaciones que Tlachinollan ha recibido por su trabajo sobre lo ocurrido en Ayotzinapa. “No somos expertos en discriminación, pero hemos aprendido a desentrañar sus formas contra los indígenas”. Dedicó el reconocimiento a los padres y madres de los 43 estudiantes, “quienes luchan por que veamos un México donde lo único que desaparezca sean la injusticia y la discriminación”.

Mauricio Merino, presidente de la Asamblea del Conapred, se enfermó y no pudo leer su discurso, pero Clara Jusidman, destacada integrante de la Asamblea, lo hizo por él. Merino ponía en el centro el interrogante de cómo los ciudadanos vamos a poder confiar en la autoridad, y proponía que el gobierno considere como aliados a quienes han dedicado su vida a esta lucha. ¡Ojalá y así sea!

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