Triunfo de Jagger y los Stones en México

El Olé Tour en el Foro Sol. Foto: AP / Eduardo Verdugo El Olé Tour en el Foro Sol. Foto: AP / Eduardo Verdugo

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dos horas en un Foro Sol de alarido bastaron ayer a Los Rolling Stones, del cantante Mick Jagger, para mostrar que su banda inglesa está lista para dar el zarpazo rocanrolero a la isla de Cuba el 25 de marzo, cuando ofrezcan el gratuito “Concierto por la amistad” en La Habana, concluyendo esta ultra millonaria gira latinoamericana llamada simplemente “Olé”.

Los Rolling Stones han declarado acerca de esa visita histórica, coincidiendo con la del presidente estadunidense Obama:

“Hemos actuado en muchos lugares especiales a lo largo de nuestra extensa carrera, pero este espectáculo en La Habana va a ser un evento sobresaliente para nosotros, y esperamos que también lo sea para todos nuestros amigos en Cuba.”

La tocada habanera va a filmarse por la compañía capitalista de JA Digital con Paul Dugdale como director, y Simon Fisher y Sam Bridger como productores.

Aquí, las míticas Piedras Rodantes (otrora bautizadas con chanza Los Rucoling) interpretaron sus mejores jits del siglo pasado para un público mayoritariamente juvenil, que poco supo corear la única rola social suya, la revolucionaria “Peleador callejero”, aunque sí les festinó la samba ululante “Simpatía por el diablo” al final.

Grité fuerte, ¿quién mató a los Kennedy?

Cuando después de todo, fuimos tú y yo…

Mick Jagger (Londres, 26 de julio de 1943) lució sus cualidades de performer heredero del Rey Elvis: siempre afinado y veloz saltarín, cambió vestuarios coloridos y oscuros, al igual que los guitarristas Keith Richards y Ron Wood para sorpresa del respetable (entre cuatro de cada diez asistentes eran mayores del tostón y algunos cargaban niños en sus brazos), en tanto que el bataquero Charlie Watts, de pelo platino, mantuvo su rítmica precisa e incansable, llevándose las palmas al ser anunciado por el vocalista líder como “Carlitos”.

La tocada arrancó a las nueve con luna fresca en ascenso y dos joyas: “Préndeme” y “Es sólo rocanrol pero me late”, obteniendo Richards sendas ovaciones por requinteos sin par. “¡Maestro!”, le tributaban los fans de las primeras filas. Jagger reía en su alegre correría cual adolescente y su cachondez escénica largaba frases achilangadas

“¡Hola México… hola weyes!

“Sean Penn vino a entrevistarme al hotel, ¡pero me escapé!”, dijo en referencia a la entrevista del actor con Joaquín El Chapo Guzmán.

Tres pantallas animaron “Dados cargados”, preludio al soporte sonoro de los cuatro satánicos con un septeto acompasado por la hermosa nena negra Sasha Allen en coros y el bajo magistral de Darryl Jones; teclados, metales, percusiones…

“Hace muchos años que no veníamos a México… chingón estar de vuelta”, dijo Jagger entre aclamaciones, “antes tomamos tequila, ahora tomamos mezcal… y a veces las cosas se van fuera de control”.

Darryl Jones susurró “Fuera de control”, para continuar la rola “Peleador callejero” con el Jagger en las maracas, y luego calmar los ánimos con “Caballos salvajes”, y después aulló con “Píntalo de negro”.

“Mexico City, ¿la están pasando bien?”

Llegó entonces tocaron “Chicas del Honky Tonk”.

“Fuimos al Zócalo, fuimos a las pirámides, pero lo mejor: ¡fuimos a las luchas! Y Charlie (Watts) quiso subir al ring.”

Mick Jagger presentó a sus músicos en español, anunciando a su mancuerna Richards como “mi compadre” y a Ronnie Wood –cigarrillo en la eléctrica– como el bluesista “Muddy Waters”:

Tienes mi alma, tienes la plata, tienes el oro…

Regresó Jagger en escarlata soplando su armónica de “Vagabundo a la medianoche”; sin las alturas vocales de los viejos tiempos, pero azotando un golpe de felicidad a Richards al concluir el tema, justo a las 10 de la noche, apañó la lira e impulsó el show de agasajo con la disco “Te extraño”. La bandera de México fulguró por segundos arriba del foro.

“México… ¡increíble!”

Al concierto le faltaba lo apoteótico.

Así, sucedieron “Dame refugio” (con espeluznante homenaje de fuego por Sasha Allen a Merry Clayton), “Jack el saltarín”, “Simpatía por el diablo” y “Azúcar morena”, coreadas de entusiasmo en masa por el Foro Sol, pintado de lenguas rojas cual logo de la alguna vez denominada “mejor banda del rock en el mundo”.

“No siempre puedes obtener lo que deseas” y “Satisfacción” sellaron estruendoso encore de los Stones. A la salida de 60 mil almas afónicas de algarabía, el arquitecto Víctor Rangel, acompañado de su sobrino Krishna García, dijo a Apro:

“Mi época es esta, y pa’que los Rolling vuelvan a México, pues yo sinceramente ya lo dudo y lástima, porque entre más viejos más chingones. Llegamos desde las siete de la tarde y oímos a las bandas abridoras, con Little Jesus. Mira, entre más pasa el tiempo el rock será más y más chido con bandas mucho mejores que los Rolling. Gracias a ellos.”
A su vez, Krishna, de 32 años, dijo:

“Muchos grupos de los que tocan hoy y de los que yo escucho, han sido influenciados por Mick Jagger y los Rolling Stones. Son la base del rocanrol y del metal hoy día.”

Antes de medianoche, Los Lobos de seguridad urgían a los rezagados a abandonar el recinto, pese a que aún había gente comprando mercancía oficial: libro de la gira, 500 pesos; camisetas a 350 y llaveros por 150. Los taxistas, como de costumbre, hicieron su agosto. Y los boletos del siguiente “toquín” de los míticos Rolling en el Foro Sol para el próximo jueves se seguían ofreciendo como pan caliente: de dos a 10 mil pesos.

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