Plantea la UNAM acciones “más audaces y de largo plazo” para enfrentar contaminación

Contingencia ambiental en la CDMX. Foto: Eduardo Miranda Contingencia ambiental en la CDMX. Foto: Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Para hacerle frente a los altos índices de contaminación es necesario realizar acciones “mucho más audaces y de largo plazo”, por ejemplo, que las gasolineras cuenten con un sistema de recuperación de vapores en los dispensadores, porque los compuestos volátiles orgánicos que desprenden son precursores de ozono.

Así lo señaló Mireya Ímaz Gispert, directora del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien además propuso el desarrollo de energías limpias y la promoción de grupos multidisciplinarios enfocados a atacar la mala calidad del aire en el país.

En un comunicado, Ímaz Gispert afirmó que la presencia de grupos científicos multidisciplinarios integrados por físicos, químicos, biólogos, ambientalistas, urbanistas e ingenieros, entre otros, son indispensables para desarrollar estrategias efectivas a partir de investigaciones académicas serias.

“Se dice que la población debe movilizarse en transporte colectivo, pero también sabemos que es insuficiente y en ese sentido debemos empezar a realizar acciones, como ciudad, mucho más audaces y de largo plazo”, dijo, y resaltó que los transportes de carga y de servicios también impactan en la concentración de emisiones.

La población está consciente de la magnitud de este problema porque lo está viviendo, “lo que no está bien es echarle la responsabilidad completa a un sector, porque las autoridades también están involucradas”, apuntó.

Mireya Ímaz destacó que en la UNAM se implementaron medidas para reducir el problema de la contaminación, entre ellos sistemas gratuitos de movilidad de la población universitaria como el Pumabús, el Bicipuma y el transporte foráneo hacia Ciudad Universitaria.

También se ha buscado transitar hacia el uso de otras energías más sustentables como la solar, que se emplea para la alberca universitaria o para alumbrar zonas como la Coordinación de la Investigación Científica, sostuvo.

Además, añadió, se ha planteado para la Ciudad de México el diseño y realización de azoteas verdes asociadas a huertos para autoconsumo o la cosecha de agua de lluvia.

“Probablemente estas medidas aisladas no tengan un gran impacto en la mejora de la calidad del aire, pero si dejamos de pensar en estrategias macro y actuamos como colectividad, en beneficio de nosotros como personas, podremos cambiar el rostro de nuestra urbe”, recalcó la directora del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad.

Por su parte, académicos del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM recomendaron que para enfrentar las condiciones ambientales que prevalecen en la Ciudad de México y en caso de contingencia atmosférica, los niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios y cardiovasculares permanezcan en interiores en las horas de máxima concentración.

Quienes sufren de enfermedades crónicas deben continuar con sus medicamentos y en caso de presentar un malestar diferente asistir al médico.

Para la población en general, aconsejaron que durante la permanencia de los elevados índices de ozono que se presentan de las 13:00 a las 19:00 es indispensable mantenerse hidratados, sobre todo los niños y adultos mayores.

También sugirieron evitar actividades deportivas, recreativas u otras al aire libre, particularmente niños, jóvenes y adultos mayores. Los deportistas deben abstenerse de realizar esfuerzos vigorosos en el exterior, apuntaron.

De acuerdo con los especialistas universitarios, los peligros asociados a las altas concentraciones de ozono son: irritación en vías respiratorias, riesgo de activación de ataques de asma.

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