“La gente”, coproducción teatral España-México

La Gente La Gente

CIUDAD DE MEXICO (apro).- El evento político más reciente en nuestro país, y que mostró una baja condición afectiva entre los mexicanos respecto del tema de la participación ciudadana, fue el proceso electoral 2012 en el que mayoritariamente había inseguridades y desilusiones en torno al ejercicio del voto.

Una de las cuestiones más comunes era: ¿Para qué sirve votar si el poder siempre comete fraude? O existía el sentir: si participo como funcionario de casilla, soy un instrumento del poder en esta gran ficción que son las elecciones federales.

Bajo ese precedente, en México el tema de la participación ciudadana es delicado por estar ligado a las emociones de desánimo, desmotivación, frustración o víctimas de engaño por mencionar las relevantes.

Ese estado afectivo de los ciudadanos se vivió en aquel momento en todo el país. Sin embargo, en escalas más pequeñas como juntas de vecinos o comités ciudadanos de cualquier índole puede sentirse también el desánimo e incluso el rechazo a la acción de participar en lo colectivo y público, que tiene su raíz, entre otros factores, en decepcionantes experiencias arraigadas.

La gente, coproducción teatral entre las compañías Pérez&Disla, de España, y Carretera 45 y Barcodrama, ambas de México, aborda ese tema frágil para nuestro país desde una base del arte del teatro como herramienta de la sociología.

La estrategia de esta obra consiste, ampliamente, en la articulación de cuatro puntos:

1.- Simular una asamblea de ciudadanos de la delegación Cuauhtémoc.

2.- Desarrollar la interlocución del grupo que debiera concluir en ponerse de acuerdo pero no ocurre.

3.- Fijar los perfiles de los interlocutores de la asamblea que son: el necio, el analítico, el radical, la sentimental, la conciliadora, el conflictivo, la insegura y el buena onda.

4.- Mezclar en un círculo actores y público.

Un nosotros ciudadano se espejea con la obra. El reflejo de nosotros mismos que ésta nos devuelve describe un grupo de ciudadanos mexicanos que no consigue el consenso. La obra quita el velo, duramente, para mirar la realidad mexicana de nivel infantil en torno a la ciudadanía que inevitablemente se comparte entre todos.

¿Qué efectos tiene espejear un nosotros mismos?, ¿cómo se elabora en conjunto la verdad revelada? Los momentos dramatúrgicos más eficaces de la propuesta fueron los discursos que dieron, en primera persona, el radical, la sentimental y la insegura durante la asamblea ciudadana.

Estos personajes hablaron, respectivamente, del deseo de realizar una huelga de hambre en la ciudad, de su desánimo con bases históricas, y del miedo a ser inquirida por la policía al marchar en manifestaciones.

Sus sinceras intervenciones conectaron con la condición afectiva real que se padece hoy día e influye directamente en el fracaso de la participación ciudadana local. La empatía que ellos generan en el público moviliza la idea de que la participación ciudadana es un asunto de motivación y afectos como tener conquistas públicas y sentirse libre.

En la búsqueda de la verdad, aunque sea incómoda –la obra es cercana a la psicología social, rama de la sociología, por exponer patrones sociales–, los autores Juli Disla (texto), Jaume Pérez (dirección) y Bárbara Colio (adaptación al contexto mexicano) logran que el público tome perspectiva frente al tema en cuestión, y observe la situación grupal fuera del marco –aunque hay quienes se perciben dentro de éste y manifiestan avidez por tomar voz en la asamblea.

El reflejo del nosotros ineficaz no tiene salida ni solución en su calidad de reflejo, es más bien presentado como un fenómeno social inalterado.

En la obra participan los actores –en orden de programa– Christian Cortés, Margarita Lozano, Nurydia Briseño, Enrique Marín, Abraham Jurado, David Bravo, Yolanda Abbud y Antonio Zúñiga. Estará en Carretera 45 Teatro, foro ubicado en la colonia Obrera de esta ciudad, hasta el 15 de mayo.

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