Acoge Mossack Fonseca a Qualamex, sus Bon Ice y sus gels eGo

Opacidad en el pago de impuestos Opacidad en el pago de impuestos

La trasnacional colombiana Quala invade con sus marcas y productos varios países, en los que no registra sus cuentas ni deja sus dividendos gracias a las maniobras de sus compañías offshore, creadas por el despacho panameño Mossack Fonseca. En los PanamaPapers se revela que México es uno de los territorios que explota Quala para vender sus productos Bon Ice y Vive 100, sin dejar rastro de pago de impuestos por el uso comercial del espacio público.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Quala Internacional, la empresa colombiana que invadió las calles de México con sus congeladas Bon Ice, sobre todo afuera de las escuelas, y con la bebida “energizante” Vive 100, que se ofrece en los semáforos, también aparece en los #PanamaPapers.

A través del despacho Mossack Fonseca, Quala creó una vasta red de empresas offshore en los paraísos fiscales de las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Seychelles, al noreste de Madagascar.

Las ganancias anuales de Quala Internacional son considerables. En sus estados financieros hasta el 31 de diciembre de 2012, que aparecen en los #PanamaPapers, reporta que sólo su filial en México, Qualamex, S. A de C. V., consiguió ventas netas por mil 615 millones 381 mil 559 pesos (124 millones 643 mil 638 dólares).

Hasta julio de 2015, de acuerdo con los archivos de Mossack Fonseca, Quala Inc., tenía en distintos paraísos fiscales empresas offshore como Chuang Traders Limited, Armin Heab Limited, Edoras Commercial Limited, Montex Services Corporation Limited, Clear Ocean Enterprises Limited, South China Investment Limited, Starlight Assets Investments Ltd., Scaridon S, Healix Financial Corporation y Global Industrial Investments LLP, Henwick Corp y Solton Global Corporation.

Esta información figura entre los 11.5 millones de documentos de Mossack Fonseca filtrados al periódico alemán Süddeutsche Zeitung (https://www.sueddeutsche.de/) y compartidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés, https://www.icij.org/) con más de 100 organizaciones periodísticas en el mundo, entre ellas la revista Proceso.

Quala Internacional fue fundada en 1980 por el británico Michael de Rhodes en una pequeña bodega de Bogotá. Ahí un grupo de siete personas inició la producción de InstaCrem, sustituto de crema para suavizar el sabor del café que se vendía de puerta en puerta en las oficinas de la capital colombiana. Actualmente tiene cinco plantas de producción en el mismo número de países y más de 30 sedes comerciales en Latinoamérica.

De Quala Internacional se desprende Quala Inc, una inmobiliaria, y Quala S. A., que se encarga del registro de sus marcas en el mercado de ventas masivas. El corporativo tiene presencia en República Dominicana, Ecuador, Venezuela, México, Honduras, El Salvador, Perú, Guatemala y Brasil.

Con 9 mil 200 empleos directos, elabora productos de 56 marcas propias.

Qualamex S. A. (Quala México) se creó el 2 de febrero de 2004 y se estableció en Toluca, Estado de México, con el fin de producir y comercializar bebidas, productos culinarios y de cuidado personal, así como golosinas y congelados.

Su director de Finanzas es el colombiano residente en México Fabio Cifuentes Rodríguez, según la copia de su pasaporte que está en los archivos de Mossack Fonseca. Además, Cifuentes dirige varias de las empresas offshore de Quala. La tesorera es la mexicana Sonia González Pérez.

Qualamex opera a través de dos unidades de negocio: Bon Ice México y Quala México. La primera desarrolló un canal de ventas en la calle y tiene seis sedes regionales: Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Villahermosa y Puebla, más 12 oficinas satélites para cubrir poblaciones foráneas.

En junio de 2004 produjo el primer lote de Bon Ice, que “rápidamente inundó las calles de México”, dice su página web. Lo siguieron los polvos para gelatina y agua GelaFru y Fruti Max, el gel para el pelo eGo, el Sun Tea y el champú Savilé.

Mientras se expandía en México, Quala Internacional hacía lo mismo en el mundo de las offshore a través de Mossack Fonseca, que en octubre de 2004 apremió a Quala S. A. (Quala Colombia) para que le enviara las referencias que exige la Asociación de Abogados Internacionales de Panamá y de la Asociación de Agentes Registrados de las Islas Vírgenes Británicas.

Entre otras referencias, Quala S. A., envió a Mossack Fonseca copias del pasaporte de Michael John Lyon de Rhodes, quien se identifica como representante de Quala Inc., sociedad anónima registrada en las Islas Vírgenes Británicas. También mandó copia de una identificación de Julio César Giraldo Aristizábal, representante corporativo de Quala, S. A., Quala Colombia.

En otro documento del 25 de octubre de 2005, Quala, S. A., hizo referencia a que era cliente de Mossack Fonseca desde 1986, cuando la firma panameña le creó la sociedad Seagull Associates Inc. En agosto de 2005, la firma panameña auxilió a esta sociedad para abrir una cuenta bancaria.

Un año después, en septiembre de 2005, Giraldo Aristizábal y Jorge Alberto Pinzón Vargas, los dos ejecutivos de Quala Colombia, acudieron a las oficinas de Mossack Fonseca en Panamá a fin de aclarar algunos puntos relacionados con paraísos fiscales:

“La incidencia que tienen en países como México y Colombia; beneficios por tratados entre países; pagos de regalías a la holding. También qué países tienen facilidad del manejo fiscal o la constitución de un holding en un país que no es considerado paraíso (fiscal).”

En agosto de 2008 Quala Internacional inició las gestiones con Mossack Fonseca para adquirir Scaridon, una empresa ficticia (shell company) de Luxemburgo, a la que Quala emplearía para traspasar acciones: “Nosotros podemos firmar un contrato de préstamos con otra compañía garantizando que el mismo no vaya a tener problemas por no estar registrada la venta ante autoridades de Luxemburgo”, señaló Jaime Andrés Saavedra, contralor corporativo de Quala Internacional.

El 10 de febrero de 2011, Mossack Fonseca realizó dos contratos de usufructo de Quala Inc., representada por Rhodes Dub, a favor de Quala, S. A., representada por Pinzón Vargas: uno sobre el manejo de marcas y el otro de inmuebles.

Intercambio de dividendos

Starlight Assets se dedica a hacer préstamos de dinero a otras compañías y cualquier otra actividad lícita. Su certificado de acciones al portador está a nombre de Mónica Alexandra Lozano Ostos y sus registros contables se llevan en Panamá.

Quala S. A., continuó moviendo acciones entre sus compañías offshore al transferir en 2012 el total de las acciones de Starlight Assets a Bradway Financial, ambas registradas en las Islas Seychelles. Otro de los movimientos registrados por Starlight Assets fue el traslado de efectivo a la cuenta de Abacus, otra empresa de Quala, también registrada en ese lugar.

El 15 de febrero de 2013 Miguel Rodríguez, de Brandsen Financial Services Inc., (asesor de Quala, S. A.), envió a Mossack Fonseca por correo electrónico un informe sobre la “distribución de dividendos” de las empresas offshore. Chuang Trades Limited obtuvo en 2012 utilidades de 14 millones 214 mil 749 dólares.

Chuang Trades Limited transfirió sus dividendos a Clear Ocean Enterprises Limited; mientras que los de Henwick Corporation, de casi 250 mil dólares, fueron para Allgemeiner Handell Fundation, único accionista.

En Starlight Assets Investment, Ltd., los dividendos fueron de 1 millón 38 mil 800 dólares, que se transfirieron a Bradway Financial. Los de Solton Global, por el mismo monto, se trasladaron a Quala Inc.

A solicitud de Quala Inc., en julio de 2013 Mossack Fonseca registró como representantes de Starlight Assets a Fabio Cifuentes Rodríguez y a Sonia Evelyn González Pérez. De acuerdo con sus pasaportes, Cifuentes es colombiano residente en México, y González Pérez nació en Toluca.

Ambos fueron autorizados para celebrar, firmar y otorgar cualquier tipo de contrato, convenio, documento, instrucción pública o privada en relación con el Contrato de Fideicomiso Irrevocable número F/301450, en el que interviene Starligth Assets, en primer lugar; la sociedad Qualamex, S. A. de C. V., como fideicomisario, y HSBC México como fiduciario.

El 4 de mayo de 2012 se creó la offshore Solton Global Corp., en las Islas Vírgenes Británicas. Su domicilio para mantener registros de custodia se estableció en Panamá y la actividad de la sociedad es la de funcionar como holding para invertir en acciones, compañías y propiedades. Otro documento fue más preciso: “La compañía se dedica a la (compra y venta) de materias primas como aspartame, acesulfame K, ácido cítrico, citrato de sodio”, entre otras. Un año después, como accionista de Solton Global Corp., apareció Quala Inc.

Exprimir las calles

El 11 de noviembre de 2015, el portal www.pulzo.com de Colombia publicó que la firma estaba en la lupa de las autoridades por sus polémicas ventas en la calle. Indicó que el grupo Quala hacía un negocio redondo, particularmente con su producto Vive 100: “El valor que paga por usar el espacio público en los semáforos y demás lugares de Bogotá y otras partes del país es de cero pesos y lo que ahorra en este gasto no lo retribuye en mejorar las condiciones de los vendedores que le prestan sus servicios”, aseguró.

Y el periódico La República, también colombiano, dio a conocer en su edición del 11 de noviembre de 2015 algunos datos de la consultora Euromonitor: “Quala tiene cuatro productos estrella en el comercio de calle: Popetas, Bon Ice, Yogoso y Vive 100 han sido el éxito de la firma. Estas marcas le han representado a la compañía, entre 2014 y 2015, ventas superiores a 144 mil millones de pesos colombianos (48 mil 925.90 dólares americanos)”.

En 2013 la alcaldía de Bogotá publicó el decreto 456, por el cual se reglamentaba la explotación económica de un espacio público. “El decreto estipula cuánto cobrar a las empresas, pero en lo que se refiere a los vendedores de Vive 100 no lo sabemos porque no están cuantificados; este modelo de comercialización no debería estar permitido”, aseguró Yovany Jiménez, director del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público.

Y Paola Zuluaga, experta en derecho comercial y laboral, se pronunció en el mismo sentido: “La empresa tiene que asumir impuestos. Además hay un fomento a la informalidad muy grande y se escudan en unas figuras legales que no responden a la realidad, como las franquicias”.

Precisamente con este cuestionado modelo Quala puso en marcha la venta de Vive 100 en países como México, donde tiene más de mil 500 colaboradores, señaló La República. Con ellos invadió la calle, de preferencia alrededor de las escuelas, en el caso de los vendedores de Bon Ice, y en los semáforos los de Vive 100.

Para la elaboración de este trabajo se buscó la versión de Quala México, pero al cierre de esta edición no había respondido.

Modelo a imitar

Tan exitoso resultó el negocio de las congeladas Bon Ice –con su inusitado manejo de efectivo–, que al narcotraficante Édgar Valdez Villareal, La Barbie, le pareció atractivo y fundó Foca Ice. Pero la empresa fue descubierta por el gobierno de México.

El 22 de mayo de 2015, el periódico Excélsior publicó el caso de Fernando Ernesto Villegas Álvarez, un pasante del Instituto Politécnico Nacional (IPN) egresado con honores, a quien el maestro Moisés Arturo Zárate Segura conectó para trabajar en una empresa.

En realidad, Villegas fue llevado a una casa del exjefe de sicarios de los hermanos Beltrán Leyva.

Sin que Fernando lo supiera, fue contratado para dar soporte técnico a la laptop del narcotraficante. Fernando colaboraba en el Centro de Investigación en Cómputo (CIC), del Politécnico, donde conoció a Moisés Zárate, quien ahí cursaba la maestría. Ante el estudiante tenía credibilidad absoluta por ser un profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, del IPN.

En febrero de 2010, Zárate le propuso a Fernando renunciar a los proyectos del CIC para irse a otra empresa, en el Estado de México. Tendría salario fijo y sería cofundador del área de investigación de la empresa Productos Foca Ice, competencia directa de las congeladas Bon Ice.

Moisés llevó a Fernando a la oficina, que aún estaba en obra negra, en la avenida Jesús del Monte número 39, en Huixquilucan, Estado de México. Ahí conoció a sus otros jefes: Luis Barrios Urbina y Luis Landgrave.

Después de varias semanas Fernando insistió en regresar a su casa porque el trato había sido dar un soporte técnico durante un sábado y un domingo. Sin embargo, en la declaración ministerial que Fernando rindió tras ser detenido en un operativo de la Policía Federal en la sede de la empresa, narró que Barrios Urbina le impidió irse. Le dijo: “No, no te puedes regresar. Ya te comprometiste a trabajar con el señor (La Barbie) en Foca Ice. Te tienes que quedar hasta terminar”.

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