El PRD, totalmente desdibujado

La dirigencia nacional del PRD, encabezada por Agustín Basave y Beatriz Mojica, denunciaron irregularidades en el proceso electoral en Tlaxcala. Foto: Miguel Dimayuga La dirigencia nacional del PRD, encabezada por Agustín Basave y Beatriz Mojica, denunciaron irregularidades en el proceso electoral en Tlaxcala. Foto: Miguel Dimayuga

Su propio presidente, Agustín Basave, lo admite: el PRD sufrió un severo revés electoral, el peor en toda su historia, pero lo atribuye a las rémoras que arrastra el partido desde hace años. El senador Alejandro Encinas, quien abandonó el PRD en enero de 2015, habla del desdibujamiento total, producto, dice, de las alianzas, que no le han dejado buenos dividendos al perredismo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Ante los resultados de los comicios del domingo 5, el presidente nacional del PRD, Agustín Basave, y el senador Alejandro Encinas coinciden: el partido se desdibuja.

Basave lo atribuye no tanto a las preferencias del electorado ni a las alianzas con el PAN, sino a las pugnas intestinas que viene arrastrando desde hace años. Encinas, quien renunció al PRD en enero de 2015, habla de un “desdibujamiento total”. Los votantes ya no se sienten representados, sostiene, aun cuando el partido cuenta con un electorado leal.

Desde que asumió la presidencia del PRD, hace poco más de siete meses, Basave tuvo problemas con las tribus perredistas, sobre todo cuando se negociaban las alianzas electorales con el PAN, al grado de que amagó con renunciar.

Define al PRD como “un partido de partidos” Y añade: “Es una especie de confederación de protopartidos de partidos que funcionan hacia dentro con la lógica de los partidos. Eso muy complicado. A veces una de las corrientes tiene más ganas de derrotar a la otra que ganarle al PRI. Ese es un problema fundamental”.

Incluso si en las elecciones del domingo 5 el PRD hubiera ganado en las 14 entidades, la crisis interna seguiría ahí.

Abunda: “Hacia fuera, el PRD debe proyectar una imagen de partido de izquierda, democrático e institucional, pero si hacia dentro su institucionalidad es precaria, le hace falta una dosis de institucionalidad hacia fuera”.

Insiste en el tema de las alianzas con el PAN, que él siempre impulsó. Sin ellas, dice, no hubieran podido terminar con los cacicazgos priistas en Veracruz y Quintana Roo. En esas dos entidades, así como en Durango, ninguno de los candidatos triunfadores salió de las filas del PRD.

En Oaxaca y Tlaxcala, donde también se unieron los panistas, los aspirantes sí eran perredistas, pero perdieron.

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2067, ya en circulación

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