“El Güero” Palma, consentido de EU

En 2008, Héctor El Güero Palma –narcotraficante, socio y cómplice de Joaquín El Chapo Guzmán– firmó un acuerdo con la justicia estadunidense que le permitió recibir una minicondena: 100 dólares de multa y seis años más de cárcel. Ése fue el castigo para uno de los mayores capos de la droga que haya visto el continente. El viernes 10, Palma cumplió su condena y este miércoles 14 fue devuelto a México. Y El Chapo, en contraparte, espera que se ejecute su extradición… a la misma corte de California que trató tan benevolentemente a su colega.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- “Quiero pedir disculpas a Estados Unidos por el error que cometí”, dijo Jesús Héctor Palma Salazar, entonces de 45 años, al juez Larry Alan Burns el 11 de febrero de 2008, en una sala de la Corte de Distrito Sur de California.

Esposado y bajo juramento de decir la verdad, se declaró culpable de tráfico y distribución de 50 kilos de cocaína a ese país, luego de firmar un ventajoso acuerdo con la fiscalía un año después de haber sido extraditado por el gobierno de Felipe Calderón.

Así, El Güero Palma quiso enterrar más de 16 años de carrera criminal, durante los cuales traficó kilos y kilos de drogas, corrompió autoridades, lavó dinero, violó muchas leyes en varios países y perpetró, al menos, dos matanzas en México.

Primero trabajó al servicio del Cártel de Guadalajara a las órdenes de Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo y Miguel Ángel Félix Gallardo, y luego de Amado Carrillo Fuentes, al lado de su amigo y socio Joaquín El Chapo Guzmán –ahora en la antesala de la extradición–, junto con quien lideró el Cártel de Sinaloa.

La madrugada del 20 de enero de 2007 Palma fue extraditado a Estados Unidos junto con otros 10 capos. La administración calderonista presentó la acción como una medida enérgica contra el narcotraficante… pero la justicia estadunidense no mostró su rostro más implacable con él.

El juez le dictó una condena de 192 meses de prisión (16 años) a sugerencia de la propia fiscalía, y le impuso una multa de 100 dólares. Nada mal si se considera que la sentencia podría haber llegado a cadena perpetua y a un pago de 4 millones de dólares.

Además, y por intercesión de la fiscalía, el juez accedió a que Palma Salazar se quedara en una prisión en California para facilitar las visitas de su familia. Y lo más importante: ordenó tomar en cuenta los 82 meses que El Güero Palma pasó en una prisión mexicana esperando su extradición.

Los 110 meses restantes se acaban de cumplir. El sábado 11 y tras nueve años de encierro en Estados Unidos, a sus 53 años, El Güero Palma fue liberado y puesto a disposición de autoridades de aquel país que este miércoles lo entregaron por la frontera con Matamoros.

Con pocos dientes, hemorroides, una “notable disminución de la vista” y esposa y niños que lo esperan –según ha dicho su abogado en varias ocasiones– El Güero Palma vuelve a México en un momento de reacomodos de grupos criminales y tras la tercera caída de El Chapo Guzmán.

Justicia gringa

En la sala de la corte donde El Güero Palma se confesó culpable, se encontraban amigos y familiares, quienes ya se habían mudado a Los Ángeles para visitarlo en prisión. Ahí, el capo fue interrogado por el juez sobre el único cargo en su contra.

Ese 7 de febrero de 2008 el narcotraficante firmó un acuerdo de culpabilidad de 10 hojas con la fiscalía del gobierno de Estados Unidos. De acuerdo con ese documento, del cual Proceso tiene copia, el capo admitía su culpabilidad a cambio de una sentencia mínima. Al igual que en otros casos, no quedó establecido qué daría a cambio Palma Salazar.

El juez le preguntó: “En algún momento de enero de 1995 e incluyendo enero de 1999, ¿usted entró en arreglos con alguien para importar cocaína a Estados Unidos?”

–Sí, su señoría –respondió el capo.

–Señor Palma, déjeme preguntarle entonces esto: del cargo de conspirar para traficar más de 10 kilos de cocaína, específicamente 50 kilos de cocaína a Estados Unidos, violando la ley, ¿cómo se declara, culpable o no culpable?

–Culpable, su señoría.

–Yo aprecio que haya pedido hoy disculpas por eso aquí. Está asumiendo su responsabilidad. Voy a tomar eso en cuenta –dijo el juez–. Señor Palma, buena suerte. Espero que no haya más problemas.

–Muchas gracias, su señoría.

–No regrese a Estados Unidos. Una vez que usted cumpla su sentencia quédese en su país. No regrese aquí –le advirtió el juzgador.

Por eso la instrucción fue que, en cuanto fuera liberado, Palma Salazar fuera deportado inmediatamente a México, donde había sido arrestado en 1995 tras un accidente aéreo.

Compadre del “Chapo”

Nacido el 25 de agosto de 1962 en Sinaloa, El Güero Palma es uno de los nueve hijos del matrimonio formado por Modesto Palma Ríos y María Salazar. Según su declaración ante el juez de California, estudió hasta primero de preparatoria.

En 1990, a sus 28 años, Héctor –alto, blanco, con más estudios y cinco años más joven que Joaquín Guzmán Loera– tenía una mejor posición en el Cártel de Juárez a las órdenes de Amado Carrillo Fuentes.

Ambos habían trabajado con Caro Quintero, Fonseca Carrillo y Félix Gallardo, hasta que este último fue detenido en abril de 1989 acusado del asesinato, en febrero de 1985, del agente estadunidense Enrique Camarena. Después de ese arresto, El Güero y El Chapo se hicieron inseparables.

Al poco tiempo fue detenido Amado Carrillo, ahijado de Fonseca. Pero fue liberado en 1990 y Palma Salazar y Guzmán Loera regresaron a su organización criminal, El Güero con un nivel más alto que El Chapo.

Testimonios de agentes de la vieja Policía Judicial Federal indican que ambos llegaban a las oficinas del director de esa corporación, León Aragón, para darle sobornos o llevarle instrucciones de Carrillo Fuentes.

El Güero Palma era capaz de planear sangrientos ataques, como el secuestro de nueve personas –entre ellas abogados y familiares de Félix Gallardo– perpetrado en septiembre de 1992 en un operativo en Las Lomas de Chapultepec, San Ángel y la colonia Barrio del Niño Jesús, en la Ciudad de México.

Días después los cadáveres aparecieron en la carretera Cuernavaca-Puente de Ixtla, cerca de Iguala, Guerrero, con signos de tortura.

Según un parte informativo de octubre de 1992, los autores materiales fueron “Rafael Aguilar alias El Sha, Amado Carrillo Fuentes, El Chapo y El Güero Palma. El móvil era conocer la información que Félix Gallardo supuestamente estaba compartiendo con la DEA durante su encarcelamiento en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México”.

La vida criminal de El Güero Palma se vio marcada cuando en medio de la guerra contra Félix Gallardo y los Arellano Félix, Gallardo mandó asesinar con brutalidad a su esposa e hijos.

Meses después, en noviembre de 1992, Palma Salazar y Guzmán Loera protagonizaron otra matanza: en un atentado contra Francisco Javier Arellano Félix en la discoteca Christine, en Puerto Vallarta, mataron a seis personas pero no lograron asesinar a su objetivo.

En venganza, ese mismo noviembre, los Arellano Félix fraguaron un ataque contra Guzmán Loera en Guadalajara. El auto en que viajaba recibió 12 tiros, pero él salió ileso.

Medio año después El Chapo fue aprehendido. En su primera declaración, el 9 junio de 1993, confesó que él y El Güero Palma habían efectuado ambas matanzas.

El principal negocio de El Güero Palma y El Chapo era el tráfico de drogas. Aunque los expedientes abiertos contra cada uno en la Corte de Distrito Sur de California tienen diferentes números, los casos están vinculados con Enrique Ávalos Barriga, operador de El Chapo, quien fue acusado en la misma corte de construir un túnel transfronterizo para mover drogas, indocumentados y armas hacia California y Arizona. Ese túnel quedó incompleto, pero luego se perforaron muchos más.

En los expedientes existe la declaración de un funcionario de la fiscalía, Todd Robinson, quien afirmó que Palma Salazar fue el responsable del tráfico de 390 kilos de cocaína confiscada en Chicago en 1994, información que la fiscalía confirmó interviniendo los teléfonos de Ávalos Barriga.

De acuerdo con los documentos, tras el primer arresto de El Chapo, El Güero siguió trabajando con Arturo Guzmán Loera, quien había asumido las funciones de su hermano mayor. Según un testigo de la fiscalía, Palma controlaba principalmente la plaza de Nayarit.

En aquella época traficaban cocaína por mar, aire, camiones e incluso en latas de chiles jalapeños, cajas de jabón y rollos de malla ciclónica.

Miguel Ángel Segoviano Berbera, testigo contra Ávalos Barriga, declaró ampliamente en la Corte de California sobre las actividades criminales de Guzmán Loera y Palma Salazar, pero también sobre su vida de excesos, fiestas y peleas de gallos.

El homicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrido en mayo de 1993 en Guadalajara, cambió el rumbo de la vida de los dos capos.

“El Güero” puso al “Chapo”

Según el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el cardenal fue víctima de una “confusión”: quedó en medio de una balacera entre los gatilleros de los Arellano Félix y El Chapo Guzmán.

Tras el tiroteo, Amado Carrillo le ordenó a Palma supervisar al Chapo, pero éste decidió tomar camino por su cuenta y viajar a Centroamérica para evitar ser detenido. De acuerdo con el expediente sobre el homicidio de Posadas Ocampo, fue El Güero Palma, por órdenes de Carrillo Fuentes, quien informó al gobierno de México el paradero de Guzmán Loera.

En 1999 la Procuraduría General de la República (PGR) interrogó al abogado José Alfredo Andrade, quien afirmó que estuvo con Carrillo Fuentes y Palma Salazar en los días posteriores al homicidio del cardenal.

“Que diga el testigo si sabe a través de qué personas proporcionó Carrillo Fuentes la información para la captura de Guzmán Loera”, se le preguntó.

“A través del Güero Palma” respondió Andrade.

Según su dicho, al lugar donde se encontraba Carrillo Fuentes llegó el subprocurador de la PGR Javier Coello Trejo a pedirle que entregara a Guzmán Loera, y Palma Salazar le dijo que estaba en Guatemala.

Cuando El Chapo fue interrogado por Álvarez Nahara, declaró que la última vez que había conversado con El Güero Palma había sido ocho días antes de su detención, vía telefónica. Y que habían acordado seguir en contacto a través de su madre, María Salazar, quien vivía en Sinaloa.

Fue en 1995 cuando El Güero Palma se convirtió en un capo de influencia internacional. Ese año la Casa Blanca lo designó públicamente como un narcotraficante de alto rango. Ese mismo año fue detenido, luego de que el avión en el que viajaba se estrellara en Nayarit.

El avionazo

Interrogado el 24 de junio de 1995 en el área de terapia intensiva del hospital regional militar en Guadalajara, Palma Salazar declaró que había salido con su familia de Ciudad Obregón, Sonora, a Guadalajara. En un avión voló su pareja Claudia Meza y sus tres hijos y, en otro, él y acompañantes.

Pero no pudieron aterrizar en Guadalajara porque la pista estaba cerrada y sin luces. Después de fracasar en su intento de hablar con la torre de control intentaron aterrizar en el aeropuerto de Tepic, Nayarit. El avión en que iba su pareja y sus hijos lo logró, pero el de él se estrelló en un cerro. Murieron los dos pilotos y su acompañante, El Teniente Lucas. Él se salvó gracias a que un lugareño lo sacó de los escombros y luego su gente fue a recogerlo para llevarlo a Guadalajara y reunirlo con su familia. Ahí fue detenido. Cuando lo arrestaron tenía en su poder una pistola con la cacha cubierta de diamantes y esmeraldas, con la figura de una palma.

Tras su primer arresto Guzmán Loera fue encarcelado en el penal de máxima seguridad en Almoloya de Juárez, Estado de México; pero a fines de 1995 logró que lo trasladaran a Puente Grande, Jalisco, donde se reencontró con Palma Salazar. El Chapo, El Güero Palma y Arturo Martínez Herrera se hacían llamar Los Tres, y convirtieron la cárcel en un centro de recreo.

Según testimonios de custodios y presos ofrecidos a la PGR en la investigación de la fuga de Guzmán Loera –ocurrida en enero de 2001– los capos gozaban de grandes privilegios: recibían visitas de prostitutas, comida de los mejores restaurantes de Guadalajara y droga.

El Güero Palma incluso recibía carne de tortuga que le enviaba a la prisión un gobernador, según declaró a la PGR el custodio José Salvador Hernández el 10 de febrero de 2001.

Según los testimonios Palma Salazar pagaba al interno Juan José Balbotín para que fungiera como su secretario particular. Se le permitían encuentros sexuales en su propia celda –ya fuera con prostitutas, empleadas o internas–, el uso de teléfonos celulares y la entrada de familiares para quedarse incluso a dormir dentro del penal. En 1999, de hecho, organizó su propia fiesta de cumpleaños en la cárcel.

Cuando Guzmán Loera logró escapar de Puente Grande, El Güero Palma fue acusado de asociación delictuosa y cohecho, pero de acuerdo con la información obtenida fue exonerado de esos cargos gracias a recursos legales interpuestos por su defensa.

En 2002 el gobierno de Estados Unidos solicitó su extradición, la cual fue concedida en 2007. Primero a una corte de Texas e inmediatamente después a la Corte de Distrito Sur de California.

En un principio estuvo en una prisión de mediana y mínima seguridad, la San Diego Correctional Facility. Luego pasó a La Paz County Jail, en Parker Arizona, donde podía convivir con la población en general y ver con facilidad a su familia. Y en febrero de 2008 fue enviado a la cárcel de supermáxima seguridad ADX en Florence, Colorado, supuestamente la más segura de Estados Unidos, con el argumento de que “su conducta generaba riesgos para el buen orden de la prisión y su personal”.

“En México nunca se me comprobó que yo perteneciera a determinado cártel o alguna asociación delictiva. Tampoco he estado involucrado en actos de corrupción relacionados con alguna organización criminal. Es importante destacar que de los asesinatos que hablan nunca se me ha comprobado participación alguna”, escribió en una carta mediante la cual se inconformó con la decisión del Buró de Prisiones.

“Se me está juzgando precipitadamente sin bases legales poniéndome en una categoría criminal que no corresponde a la realidad”, se defendió.

Pero el mismo Guzmán Loera había confesado la participación del Güero Palma en la masacre de Iguala y la de la discoteca Christine.

Como sea, El Güero logró su traslado a la prisión de alta seguridad Atwater, en Merced, California. Y ahí purgó su breve condena.

Mientras él viene de regreso, su compadre y socio Joaquín Guzmán Loera está en camino de la extradición a la misma corte que fue benévola con El Güero Palma. La extradición de El Chapo ya fue concedida en mayo por un juez y por la Secretaría de Relaciones Exteriores, que se esfuerza en hacer creer que Guzmán tendrá ahí una sanción más severa de la que disfrutó su amigo.

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