Revista “Alquimia” y la fotografía mexicana

El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una peculiar estructura geométrica que remite a una escena de ciencia-ficción, fue la portada en 1970 de la revista Hoy. La novedosa imagen, referida a un sistema de acelerador de protones, engalana ahora el número 56 de la revista Alquimia, cuyo título es Máquinas.

El crítico e historiador de arte José Antonio Rodríguez, editor de la publicación, comentó para este espacio que para la elección del nombre Alquimia, publicación que vio la luz en 1996, al inicio se tuvo una disyuntiva: quería titularla “Trabajo de cámara” en homenaje a Camera Work, revista del fotógrafo estadunidense Alfred Stieglitz que circuló durante las primeras décadas de 1900.

El apelativo designado nació de una colección fotográfica que a la par publicaba el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Alquimia, además, tenía la ventaja de ser sólo una palabra, lo cual permitía un mejor manejo en la portada y aludía “al proceso de los alquimistas para la generación de imágenes”.

De publicación cuatrimestral, Alquimia es un órgano informativo del Sistema Nacional de Fototecas del INAH, y cada uno de sus números resulta excepcional pues es posible encontrar, por ejemplo, contenidos monográficos como los dedicados a grandes maestros de la fotografía como Agustín Víctor Casasola, Nacho López y Tina Modotti; pero también se han publicado temas sobre colecciones resguardadas en fototecas, como las de Nuevo León, Puebla, San Luis Potosí, Yucatán, y algunas otras particulares.

José Antonio Rodríguez considera que no hay una historia de la fotografía:

“La cultura fotográfica mexicana es tan basta que tenemos que hablar de las historias de la fotografía para poder rescatar lo que sucedió en los diferentes estados del país. Por ejemplo, el año pasado hicimos un número titulado La fotografía del noreste, en el cual evidentemente no agotamos los temas ni las investigaciones, sino más bien lo que tratamos de hacer fue apuntar posibles investigaciones y búsquedas hacia otras nuevas historias.”

El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto
El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto

Si bien es cierto que la revista es una publicación especializada en temas referentes a la fotografía mexicana del siglo XIX y primera mitad del XX, el lector no especializado podrá disfrutar también de ensayos amenos bien documentados, y sobre todo deleitarse con las imágenes cuidadosamente seleccionadas e impresas.

Dice Rodríguez:

“En tanto revista de fotografía hemos intentado que tenga una calidad de impresión, nosotros cuidamos el diseño y las tintas, ya que para nosotros es importante el proceso editorial. Porque tú puedes tener una gran investigación, un gran diseño, pero si tienes mala impresión todo se puede ir a la basura.”

De modo similar, el lector especialista podrá reforzar su conocimiento sobre algunos fondos fotográficos ya conocidos, o bien, acercarse a otro tipo de imágenes que resguardan colecciones particulares. En este sentido, la participación de investigadores en la lectura de imagen, tanto jóvenes como experimentados, dotan a la revista de atractivos ensayos.

Al respecto Rodríguez expuso:

“Los nuevos historiadores tiene cabida en páginas de Alquimia, ya que pueden publicar desde avances de tesis y ensayos particulares. Este interés es mío y del consejo editorial, pues ambos coincidimos en que las nuevas ideas son importantes para reflexionar y saber por dónde está caminando la historia de la fotografía mexicana.”

El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto
El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto

Máquinas generadoras de imagen

El número 56 fue planeado en su temática desde hace año y medio, y giró principalmente, como ya se apuntó, en el tema de las máquinas.

“En gran medida creemos que la máquina es un asunto que inunda la vida humana, porque la fotografía es eso, es testimonio, es documento de nuestra interrelación con el mundo, y la máquina es un factor fundamental para el desarrollo cultural y laboral humano”, explicó Rodríguez.

En este número, el lector podrá encontrar el artículo de Eric Jervaise “La fantasmagoría de Robertson”, sobre algunos de los primeros aparatos generadores de imágenes.

Ignacio Gutiérrez Ruvalcaba, en “Tuercas y arados sobre el porfiriato”, expone sobre los álbumes fotográficos utilizados por los comerciantes durante las presidencias de Porfirio Díaz, ocupados por los vendedores para promocionar sus herramientas agrícolas.

Belém Oviedo Gámez y Marco Antonio Hernández Badillo, en su escrito “La máquina de vapor de la mina La Dificultad”, escribieron un texto sobre la máquina de vapor construida en la zona minera de Real de Monte.

Cecilia Gutiérrez Arriola traza en el artículo “Maquinaria y fotografía en el México porfiriano” algunas publicaciones presentadas durante esa época, las cuales presentaban la industrialización del país.

Arturo Ávila Cano, con “El increíble artefacto del señor Cooley”, nos traslada a finales de la década de los años 20 donde describe un singular aparato que tenía como fin trasmitir imágenes, casi en tiempo real, de los eventos.

“Mella, una máquina testimonial”, del propio José Antonio Rodríguez, recrea los últimos días que vivieron juntos Tina Modotti y su pareja Julio Antonio Mella, y utilizando como eje para su artículo la máquina de escribir del activista cubano asesinado en una calle de la Ciudad de México en 1929 y fotografiada por Modotti.

El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto
El número 56 de la revista Alquimia. Foto: Procesofoto

La joven historiadora Fabiola Hernández Flores, con su artículo “Arte, industria y publicidad: La Tolteca”, presenta una revisión sobre el concurso artístico convocado por esa fábrica de cemento inaugurada en 1931, que convocó a diferentes artistas a realizar su nueva planta por la zona de Mixcoac, en la Ciudad de México.

El número cierra con sus tradicionales secciones: SINAFO, Soportes e Imágenes, y Reseñas, que juegan un papel determinante, ya que “no hay que olvidar el concepto editorial, el cual tiene como fin dar difusión al Sistema Nacional de Fototecas, organismo que a su vez agrupa a nivel nacional una serie de fototecas estatales y privadas”.

Alquimia también se propone ser la vocera de esas instituciones.

De ahí que en la primera sección encontraremos los trabajos que realizan los centros de acopio gráficos, la segunda atiende la manera como se divulgan e imprimen las fotografías, y la última ofrece las novedades editoriales sobre proyectos fotográficos que se elaboran en el país.

Para festejar veinte años, a celebrarse en este 2016, Alquimia lanzará un número especial sobre la historia de la fotografía a color en México.

El número 56 de Alquimia puede adquirirse en las librerías Educal y del INAH, o consultarla en el sitio electrónico de esta institución desde los primeros ejemplares.

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