En Jojutla, una tercera fosa

Las inhumaciones de decenas de cuerpos en Tetelcingo y Jojutla indigna a la sociedad morelense. Proceso consultó documentos de la Fiscalía General del Estado de Morelos sobre el segundo caso y tras recoger las opiniones de vecinos, colegas y exfuncionarios, documenta el modus operandi de las autoridades estatales y municipales en los últimos 10 años. Acaso lo peor está por venir, ahora que se abra una tercera fosa en Jojutla; “ahí encontraremos el mismo horror de Tetelcingo”, dice el poeta Javier Sicilia.

JOJUTLA, MOR. (Proceso).- En el panteón municipal, en la colonia Pedro Amaro de este poblado, el picante olor a muerte se confunde con el aroma de flores secas y tierra mojada. Al fondo se observa un espacio de 120 metros, delineado con cal, que contiene dos fosas.

El gobierno estatal y la pasada administración municipal –la de 2012-2015– sostienen que el 14 de julio de 2014 la Fiscalía General del Estado (FGE) inhumó 39 cuerpos. Pero vecinos, exfuncionarios municipales y reporteros locales consultados por el reportero sostienen que en ese lugar se realizan entierros desde hace más de 10 años.

Antes, dicen, hubo otras dos. En una fueron enterrados 45 cuerpos, en otra 75, ambas durante la gestión del priista Enrique Retiguín como alcalde (2009-2012) y el panista Marco Antonio Adame Castillo como gobernador. Sin embargo, admiten, es difícil precisarlo, pues no hay registro de esas inhumaciones ni en el ayuntamiento ni en el gobierno estatal.

Uno de los entrevistados, quien pidió omitir su nombre por seguridad, comenta: “Seguido vienen a echar cuerpos ahí; desde la administración de Nelson Torres Mondragón (2003-2006). Llegan con la máquina y nomás los tiran. Nos hemos quejado de la fetidez que emana de las fosas, pero el ayuntamiento no nos hace caso. Y en la procuraduría, nadie quiere meterse con los judiciales”.

Según los documentos oficiales consultados por Proceso, el 14 de julio de 2014, a las 19:30 horas, personal de la Fiscalía Regional Sur-Poniente se presentó en las oficinas de la Coordinación de Servicios Periciales de Jojutla para acompañar los 39 cuerpos que trasladaron desde las cámaras frigoríficas de la dependencia para inhumarlos en un predio “donado” por el cabildo local. Las faenas se iniciaron a las 22:00 horas y concluyeron la madrugada siguiente.

“Fueron enterrados los cuerpos de 27 hombres, cinco mujeres, así como otras cuatro osamentas (sic), dos restos óseos y una cabeza de personas levantadas entre 2010 y 2013”, según las carpetas de investigación locales y las averiguaciones previas federales.

Hortensia Figueroa Peralta, quien entonces estaba al frente del ayuntamiento jojutlense, arropada por el PRD, sostiene que todo se hizo “conforme a derecho”. Figueroa, quien preside la Junta Política y de Gobierno en el Congreso estatal, relata que la inhumación en el panteón municipal fue aprobada por unanimidad por los integrantes del cabildo en una sesión ordinaria del 14 de mayo de ese año.

En ese evento –realizado dos meses antes de la inhumación– participó la propia Figueroa, así como el síndico municipal Manuel Valentín Juárez Policarpo y los regidores Gerardo Sánchez Mote, Abel Martínez Salgado, José Guadarrama Cárdenas, Guillermo Andrés Ramírez Ocampo, Norma Elvia Bucio Contreras, Atanasio Pérez Villalobos y Yazmín del Rosario Pastrana Sánchez.

La alcalde jojutlense recuerda que el cabildo siempre apoyó la petición de la FGE, dirigida en esa época por Rodrigo Dorantes Salgado –el mismo que ordenó el procedimiento de las fosas clandestinas de Tetelcingo–, quien hoy es delegado de la Procuraduría General de la República (PGR) en Durango. No obstante, uno de los exfuncionarios entrevistados cuenta que a Figueroa “le costó trabajo convencer a los regidores”.

Como la mayoría se oponía a las inhumaciones, Figueroa les pidió a los regidores coadyuvar con la fiscalía. “De todos modos se va a hacer –les advirtió–; con o sin su aprobación”. La sesión fue ríspida. Al final todos votaron a favor, con la condición de que sólo se hiciera una vez, asegura la fuente.

Hallan otra fosa irregular de la Fiscalía de Morelos en Jojutla. Foto: Margarito Pérez

Hallan otra fosa irregular de la Fiscalía de Morelos en Jojutla. Foto: Margarito Pérez

Los cuerpos

Dos meses después de esa sesión del cabildo, el 14 de julio de 2014, el trascabo llegó al panteón al filo de las 21:00 horas. Ahí estaban empleados de la Fiscalía Regional Sur Poniente, dos funcionarios municipales y un representante de los Servicios de Salud de Morelos.

Carlos Camarena Cortés fue comisionado por el jefe de la Jurisdicción Sanitaria de Jojutla, Adalberto García Orduño, “para trasladarse a la procuraduría, ubicada en C. Del Pochote s/n colonia del Zapatito, Jojutla, Morelos”. Su encomienda era “asistir a acto de sepultura de 38 cadáveres (sic) que se encuentran en calidad de desconocidos”.

Los cuerpos fueron introducidos en bolsas negras y camionetas de la fiscalía los trasladaron al panteón. El trascabo comenzó a cavar y al sacar la tierra aparecieron varios restos humanos. De ello dan cuenta varias carpetas de investigación que datan de 2002; sus números incluso están escritos sobre la barda que circunda el panteón.

Entre los restos había quijadas, costillas, huesos y cuero cabelludo; además de fragmentos de bolsas, guantes y cubrebocas. El personal de la fiscalía ordenó al maquinista continuar su labor. Cuando la fosa tuvo la profundidad deseada, fueron depositados en ella los 39 cuerpos, acomodados en tres camas Los restos exhumados quedaron a la intemperie.

El ayuntamiento de Jojutla admitió que por esas fechas se tuvo que regar la zona con cal, ante la queja de los vecinos por los malos olores que quedaron en el lugar. Dos años después, en un recorrido por la zona aledaña a las fosas, los vecinos descubrieron un pedazo de quijada humana con el canino, los dos premolares y dos molares.

De acuerdo con los documentos consultados, nueve de los cuerpos fueron apilados en la primera cama. Al parecer todos provenían de un mismo evento presuntamente relacionado con el narcotráfico, según se desprende de la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/425/2010.

En la segunda quedaron otros14 que estuvieron implicados en hechos presuntamente delictivos ocurridos en Jojutla, Mazatepec, Amacuzac, Puente de Ixtla, Zacatepec, Tlaltizapán, Tlaquiltenango, Miacatlán y otros municipios entre 2011 y 2012, según la carpeta de investigación de la Fiscalía Regional Sur Poniente.

En la siguiente fueron depositados los 10 cuerpos correspondientes a eventos ocurridos en 2013, así como restos óseos, cuatro osamentas y una cabeza humana.

Según los documentos, la cabeza fue localizada el 4 de agosto de 2010 en la calle Abasolo número 6 del poblado de Cuauchichinola, municipio de Mazatepec, al poniente de Morelos (AP TC01/444/2010); dos cuerpos femeninos corresponden a las mujeres levantadas el 26 de octubre de 2011 en el paraje del Capri Mocho, en el poblado de Rancho Viejo, en el municipio de Tlaquiltenango (carpeta JO01/1929/2011)

Otros cuatro corresponden a varones asesinados el 10 de diciembre de 2013, en un mismo hecho, en el paraje Puente de Tierra Ahuatitla, en la comunidad de Huajintlán, en Amacuzac, municipio del que es originario Santiago Mazari, El Carrete, líder del grupo delictivo Los Rojos (carpeta FPI/1007/2013).

En el material consultado por el reportero hay dos oficios en los cuales se evidencian las carencias de los laboratorios de servicios periciales para identificar los perfiles genéticos de las víctimas. Uno es del 22 de febrero de 2014; el otro, del 12 de abril siguiente. Ambos están firmados por la genetista Gabriela Aguirre Crespo, quien los dirigió a la directora de Servicios Periciales de la Fiscalía General, Ana Lilia Guerrero Moreira.

En ellos expone que no es posible hacer estudios para confronta de muestras de dos cuerpos por falta de reactivos y por descompostura de los equipos.

El familiar de un desaparecido en las fosas de Tetelcingo, Morelos. Foto: Germán Canseco

El familiar de un desaparecido en las fosas de Tetelcingo, Morelos. Foto: Germán Canseco

Nuevas pistas

Entre el 23 de mayo y el viernes 3 pasados, peritos de la PGR, la Policía Federal, la FGE y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos exhumaron 117 cuerpos de dos fosas clandestinas cavadas por el gobierno de Morelos en un predio de la comunidad de Tetelcingo, luego de que familiares de las víctimas presionaron a las autoridades.

El miércoles 15, el fiscal Javier Pérez Durón presentó ante el Congreso local un apretado informe sobre el caso. Habló de 117 cuerpos, 34 nuevas carpetas de investigación y varios cuerpos sin necropsia de ley.

A pregunta expresa, el funcionario admitió que existe una fosa más en Jojutla, aunque no precisó la información sobre el número de cuerpos ni sobre las carpetas de investigación correspondientes.

Sin embargo, hace una semana, la FGE emitió un boletín de prensa en el cual adelanta que “en fecha próxima se iniciará la exhumación de 35 cuerpos” ubicados en el panteón de la colonia Pedro Amaro, en Jojutla. Según la dependencia sólo hay 25 carpetas, pues “algunas incluyen dos o más finados”.

Se trata de “obtener las muestras biológicas necesarias de cada uno de los cuerpos, y posteriormente su perfil genético, así como profundizar en la investigación de las carpetas”, expuso la fiscalía. También deja abierta la puerta a la participación de “organismos públicos y organizaciones no gubernamentales, locales y nacionales, con competencia en estas áreas, a observar el proceso aquí anunciado y, en el marco de sus facultades legales, a ser coadyuvantes”.

Al respecto, el fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia, declaró la semana antepasada: En las fosas de Jojutla “encontraremos el horror de Tetelcingo, o quizás más. Porque a pesar de que se habla sólo de cerca de 40 cuerpos, tenemos información de que ha habido otras inhumaciones clandestinas.

“Al parecer, son también 150 cuerpos o más los que, de manera legal o clandestina, confirman la tendencia de estos gobiernos a tratar a los seres humanos como si fueran basura.

“Sabemos –así nos lo ha dicho la gente que está consciente de la tragedia humanitaria que pasa el país– que en Tetelcingo existe una tercera fosa. Ahí metieron 150 cuerpos; de las dos primeras fosas se exhumaron 117, faltan 33. Creemos que esos cuerpos están en la tercera fosa. Vamos a ir por ella también”.

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