Reto forzoso, el comercio con EU

Reto forzoso, el comercio con EU
En momentos de crisis económica, las relaciones comerciales con Estados Unidos siguen siendo el tema de frecuentes controversias entre los sectores nacionales de opinión Se critica, por ejemplo, que por razones “de estructura” las relaciones no son sino expresión de un sistema económico que coloca a unos países en posición dominante sobre otros Por tanto, se dice, una política comercial que mire fundamentalmente a las posibilidades del sistema económico de Estados Unidos no hará más que aumentar la dependencia, y agregar más vueltas de tornillo al subdesarrollo nacional y al trato desigual entre países ricos y países pobres
Se habla también de aceptar de una vez por todas la realidad económica que impone una circunstancia geográfica de vecindad inevitable Opiniones van y vienen Mientras, el gobierno acuerda múltiples ayudas fiscales y crediticias para despertar a los exportadores mexicanos Estos, insisten en pedir más estímulos como la única forma para poder competir con sus productos en un mercado que, en 1976, compró al mundo 120 mil 700 millones de dólares de mercancías de todas clases
Los analistas económicos, por su parte, insisten también en que el sector externo de la economía nacional “sigue débil”, y advierten inclusive que la reducción en el déficit comercial se debe a la restricción natural de las importaciones después de la devaluación del peso, a un fenómeno recesivo general, y no a un aumento de las exportaciones
En ese marco, el subsecretario de Relaciones Exteriores, José Juan de Olloqui, —exembajador mexicano en Washington— hace públicas sus observaciones críticas acerca de las relaciones comerciales con Estados Unidos que —dice— “por falta de una vigorosa actitud competitiva y progresista, no estamos aprovechando nosotros en todas sus posibilidades”
Las estadísticas, por ejemplo, registran que en 1974, las importaciones de productos norteamericanos hechas por México alcanzaron la suma de 47 mil 233 millones de pesos Las importaciones totales ese año, fueron por 75 mil 708 millones México compró así, a Estados Unidos, el 62 por ciento de los bienes totales adquiridos entonces
El comercio “sólo puede generar dependencia para una de las partes, si ésta por sí misma asume una actitud dependiente en lugar de practicar una política sana”, dice Olloqui
En lugar de presentar desventajas, “es una ventaja real el encontrarnos próximos al mercado de importaciones más vasto de la tierra” Sólo que “el éxito de nuestro comercio depende en su mayor proporción de nosotros mismos”
El “neoproteccionismo interno”, que ejemplifica la Ley norteamericana de Comercio de 1974, no es, según él, un obstáculo insalvable para que aumenten las exportaciones mexicanas a ese país
Hay que acostumbrarse a entender el hecho de que esa ley está trazada fundamentalmente para proteger los intereses de los productores norteamericanos, y a aumentar sus exportaciones
“Esperar que en el espíritu general de una ley como esta no campee un sentido nacionalista, resulta completamente irreal”, observó el subsecretario Las relaciones comerciales con Estados Unidos deberían concebirse como “un formidable reto pletórico de posibilidades”, desechando actitudes preconcebidas nutridas en esquemas irreales, en prejuicios o —por el contrario— en deseos ilusorios que sólo desembocan en el estancamiento
El subsecretario, que conoció de muy cerca los problemas del acceso al mercado norteamericano de nuestros productos, no deja de señalar que en ocasiones hay “desidia, descuido o ignorancia” para aprovechar algunos puntos de la Ley de Comercio en beneficio de mayores exportaciones de los países subdesarrollados hacia Estados Unidos
Uno de estos puntos es precisamente el que establece un Sistema Generalizado de Preferencias, SGP, que otorga exenciones de derechos de aduana, aranceles, a los países en vías de desarrollo, entre ellos México, cuando realizan sus exportaciones El SGP cubre alrededor de 2 mil 719 productos en la actualidad
Porque —dice Olloqui— “hay casos en que muchos comerciantes mexicanos siguen pagando aranceles por desconocimiento del SGP, por no hacer uso de las formas correspondientes y esto comprende sumas muy considerables”
“La ampliación de nuestros mercados y la conquista de otros nuevos no se nos brindará como un regalo gracioso de la Providencia, sino que debe ser el resultado de nuestro trabajo responsable y tesonero”, expresó el exembajador mexicano en Washington, para quien la cordialidad en las relaciones “no es una renuncia a los derechos”
Además de aprovechar mejor las preferencias no debe desdeñarse la gama de oportunidades que ofrece el comercio integral estadunidense, ni olvidarse que sus tarifas pueden situarse entre las más bajas en el ámbito internacional Por lo que toca a la secretaría de Relaciones Exteriores ofrecemos “toda la colaboración posible Está vigente el decreto que capacita al Servicio Consular como un auxiliar para el fomento del comercio exterior” recordó el funcionario
Y concluyó: “Debemos empeñarnos por lograr un sano comercio con ellos (los Estados Unidos) en el que sean aprovechadas las posibilidades que encierra, especialmente beneficiando a nuestras exportaciones Considero que para ello, las oportunidades están dadas El reto está ahí, es necesario que lo aceptemos y que salgamos victoriosos de él con espíritu nacionalista El nacionalismo mexicano es un acto de afirmación y no de rechazo a Estados Unidos”

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