La fuga de la razón

La fuga de la razón
Gastón García Cantú
Los conflictos laborales, en nuestro país, favorecen las actitudes irracionales La lucha es, en buena parte, verbal El énfasis, la adjetivación despectiva son las armas preferidas por empresarios y trabajadores No es una peculiaridad mexicana sino, casi, universal Nosotros aportamos un dramatismo previo y una insospechada facilidad para el acuerdo de las partes en pugna por la vía de la transacción más que de la conciliación Esta característica, sin embargo, se aumenta en los problemas universitarios por causas varias: el carácter autónomo de la institución, la participación de los estudiantes, la abstensión del profesorado y el estado de indefensión académica Esto fue verdad hasta el presente problema en la Universidad Autónoma Un hecho nuevo ha surgido: la prescindencia de las autoridades de convocar al Consejo para discutir el problema laboral y el cambio de conducta de los líderes sindicales: si en 1972 no admitían que el Consejo regulara la contratación colectiva, arguyendo que debía ser la Secretaría del Trabajo, hoy se han constituido en los más tenaces defensores de lo que impugnaban ese año; autoridades y líderes no obstante, han coincidido en una cosa: hacer a un lado al Consejo: único medio legal de la Universidad para discutir la causa del conflicto: la nueva demanda de contrato colectivo Cierto es que en las actuales condiciones sería difícil que el Consejo deliberara sin coacciones y que lo sucedido en 1972 a las autoridades es un antecedente que obliga a pensar en convocar al Consejo, pero no hacerlo implica proceder fuera de la legalidad universitaria porque el Consejo es el único organismo universitario con la facultad expresa de conocer, y aprobar en su caso, las exigencias de sus trabajadores El Consejo representa a la Universidad misma en cuanto ésta tiene, según su ley, la facultad de legislar mediante estatutos Nada más y nada menos Se demanda a la Universidad, el Consejo no se reúne; se emplaza la huelga, el Consejo nada sabe; se declara la huelga, el Consejo se va de los recintos universitarios; pasan ocho días, el Consejo sigue en receso; el rector hace declaraciones, dispone, concede o niega, el Consejo, continúa en el exilio Lo anterior significa que la Universidad ha prescindido de los medios legales para resolver uno más de sus conflictos
II
¿Es la Secretaría del Trabajo la autoridad competente? No puede serlo a pesar de que se trata de un problema laboral de miles de trabajadores, porque la autonomía, fundamentalmente, está en la facultad legislativa a través de los estatutos y, entre ellas, la de haber aprobado en 1972, iniciando el doctor Soberón su rectorado, el contrato colectivo de trabajo Precisamente lo que discutíamos con los líderes del STEUNAM ese año era la condición estatutaria de la Universidad para convenir las formas de contratación colectiva; los líderes expresaron un criterio distinto: registrar el sindicato en la Secretaría del Trabajo y poner los asuntos laborales conforme la legislación vigente El Consejo, en ningún caso, podría legislar oponiéndose a las leyes laborales en vigor pero tampoco prescindir de lo que significa el ejercicio pleno de la autonomía universitaria: darse los estatutos de una institución educativa Este fue, formalmente, el problema en 1972 El sindicalismo que se propuso a los líderes, en ese año, fue ciertamente avanzado: plural, democrático y auténticamente representativo de los intereses de los trabajadores de la Universidad Las proposiciones constan en un desplegado de prensa Nadie admitió las razones universitarias: se prodigaron los insultos y los calificativos de reaccionarios a quienes lo propusieran Sin embargo, un curioso lector podrá hoy comprobar que las tesis universitarias han proliferado en los medios sindicales sin la sintaxis original ni el espíritu democrático que las animaba
III
Al escribir estas notas se anuncia que la Junta de Conciliación ha declarado ilegal el paro en la Universidad Nuevo sesgo del problema; otro argumento contrario a los trabajadores No que sea legal, pero esa calificación conlleva una conclusión: si el STUNAM está fuera de la ley no cabe sino declarar roto el contrato colectivo firmado en la Universidad y proceder a nuevas contrataciones; respecto del profesorado, los que estén afiliados al STUNAM pueden sufrir parecidas consecuencias Quizá ocurra que la ilegalidad del paro obligue a los líderes del STUNAM a nuevas conversaciones, partiendo de una situación jurídicamente desventajosa, pero acaso suceda que esa calificación endurezca su posición y el refuerzo nacional al paro sea de mayor alcance De todos modos el conflicto se prolongará con el riesgo de que su solución se sitúe fuera de las facultades estatutarias Autoridades y sindicato habrán contribuido a debilitar el Consejo En lugar de sostenerse una de las más altas conquistas de la Universidad, su declinación y abandono Pierde, y mucho, nuestra casa de estudios El fondo del problema, para los trabajadores, es económico: se manifiesta la crisis en sus salarios y su poder adquisitivo; curiosamente apoyan políticamente a quienes devengan sueldos mucho mayores que ellos: a los profesores; si son de asignatura, son profesionales que no necesitan de ese pago para subsistir; de tratarse del magisterio de carrera, menos aún El STUNAM pretende reunir a una pequeña burguesía profesional e instruida con trabajadores de servicio y empleados administrativos que, en pocos ejemplos, son los mejores universitarios No es, estrictamente, un sindicato sino una agrupación de clases con un fin no aclarado o dicho de manera indirecta: el gobierno de la Universidad a partir de que el STUNAM contrate, califique y apruebe al profesorado, pasándose de un proceso académico —discutible y perfectible— a otro sindical En esto radica la oposición de las autoridades universitarias, si bien la defensa que se ha hecho de la vida académica contenga argumentos confusos Este es el problema: uno, económico; otro, de origen político con resultados inaceptables para la vida académica y, uno más, externo: la politización de la Universidad a través de un partido
Lo que concluye del proceso del conflicto es el error, la falta de prudencia, el empleo discordante de adjetivos despectivos, la dramatización ridícula del peligro sindical, la separación maniquea de los universitarios y la intromisión de instituciones y personas ajenas a la Universidad De este error no saldrá fortalecida nuestra casa de estudios Su prestigio no puede fincarse en el vaivén de las soluciones, en el empleo de los medios más adversos a los fines de la cultura, en el clamor de que se hunde ni menos, en la proclama de que se la debe defender de un naufragio; está en peligro, es verdad, pero la razón y la ley podrán resolver el problema Si unos la atacan, otros no usan en su defensa sus propias facultades legales
El conflicto está dentro de la Universidad y es en ella donde deberá resolverse

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