India: los imperios millonarios de la espiritualidad

NUEVA DELHI (apro).- Cientos de millones de personas siguen los pasos de los gurús más conocidos de India, practican yoga con ellos, escuchan sus consejos, participan en sus celebraciones y, en definitiva, promueven el estilo de vida que predican en sus ashrams. Estos líderes espirituales han levantado sus imperios alrededor de la meditación, tienen su propia marca de productos y compiten con las mayores empresas de alimentación o higiene del mundo.

Si los gurús indios del siglo XX construyeron sus dominios expandiendo la meditación a Occidente, los del siglo XXI han decidido centrarse en el mercado interior de India para ofertar sus artículos. Son lo que la antropóloga Lise McKean, en su libro Divina Empresa, llama “actores clave en el negocio y la política de la espiritualidad”.

Hoy día el excéntrico Baba Ramdev, que suele enfundarse en una túnica azafrán (color del hinduismo), es la cara más visible de este mercado. Su sello se llama Patanjali. Hace una década lanzó su primera línea de artículos de belleza y medicina tradicional india (ayurveda), pero esa oferta se ha expandido y ahora vende mantequilla, pasta de dientes, bebidas, lácteos, galletas, té, legumbres, jabones, productos para bebés, tintes de pelo, barritas energéticas o especias.

En total, ofrece unos 800 artículos supuestamente orgánicos que salen de alguna de sus 28 fábricas y que se enfrentan a colosos como Nivea, Colgate, Dove, Tropicana o Dabur. Su último desafío es competir con Nike y Adidas en ropa deportiva para practicar yoga. Todo un reto.

El año pasado Ramdev vio una ventana abierta cuando se prohibieron temporalmente los noodles (fideos muy populares) de Nestlé tras descubrirse que contenían altos niveles de plomo. El gurú aprovechó para lanzar al mercado sus propios tallarines bajo un eslogan saludable que la gente, hasta ese momento fiel a los de Nestlé, necesitaba escuchar.

El gurú, confiado, afirma que sus fideos acabarán liderando la lista de ventas. Pero el presidente de Nestlé India, Suresh Narayanan, cree que la marca del yogui “no intimida” en absoluto.

Las cifras, desde luego, sonríen a Ramdev. En el último año fiscal Patanjali facturó 725 millones de dólares y espera doblar la cantidad en los próximos cinco años. La compañía afincada en Haridwar, ciudad sagrada del hinduismo, tiene unas 15 mil franquicias en toda India y la distribuidora Future Group vende entre 70 y 80 millones de sus productos cada semana.

Productos y líderes “milagrosos”

El popular yogui define así el pilar sobre el que se sostiene: “las multinacionales siempre han inducido a error a los consumidores en India. Queremos atraerlos con nuestros productos, que cuentan con la bondad del ayurveda y un precio asequible”. Es decir, artículos made in India sanos y baratos, un mensaje que funciona a la perfección entre la población local.

Basta con acudir a una de sus tiendas para ver que estas creencias tienen su público. “Siempre compro aquí, me gusta más porque todo está hecho con materias naturales”, dice a Apro Aman Soni, un estudiante de ingeniería, al salir de un local propiedad de Patanjali al este de Delhi con un zumo de frutas en la mano. “Es el más adecuado para nuestro cuerpo”, afirma convencido mientras señala su jugo. La escena parece un anuncio de televisión.

En numerosas ocasiones Ramdev ha asegurado sin pudor alguno que puede curar el sida o la homosexualidad con ayurveda y clases de yoga. También asevera que una hierba medicinal de su repertorio promueve la fertilidad y facilita la descendencia masculina. Nada menos.

Este gurú, que deja la empresa en manos de su socio Acharya Balakrishna supuestamente para centrarse en la meditación, propaga la idea de que los productos de la competencia son perjudiciales hasta el punto de provocar cáncer. La televisión es su mejor herramienta. Con su propio programa y con anuncios que se repiten una y otra vez, el famoso asceta lleva el yoga a las masas y los bienes de consumo a las casas.

En su día este santón austero dijo públicamente que su fortuna llegaba a los 150 millones de dólares, pero otros cálculos apuntan que puede llegar a ser diez veces mayor.

Otros como Ramdev han visto que el capitalismo espiritual tiene éxito y no quieren dejar pasar la oportunidad. El último en apuntarse es Gurmeet Ram Rahim Singh, líder de una secta en el norte de India, que también ha lanzado su propia marca de 150 artículos en teoría orgánicos como arroz, miel, agua embotellada, patatas fritas, galletas, mermeladas, noodles y ropa. “Nuestro objetivo no es competir con nadie. Hacemos un llamamiento a que vengan otras empresas con productos orgánicos, así la gente de nuestro país estará más sana”, dijo al presentar su negocio en febrero.

Ram Rahim, que se considera una estrella del rock, también ha protagonizado y dirigido dos películas sobre su vida llamadas MSG y MSG 2, que significan “Mensajero de Dios”, como humildemente se autoproclama ante sus 50 millones de seguidores, según sus datos. Es todo un icono dentro de la industria del espectáculo que reporta suculentos beneficios a su causa mística.

Para Ram Rahim los males de la humanidad son, entre otras cosas, el alcohol, las drogas, la carne, la prostitución y la homosexualidad. Es partidario de la agricultura ecológica, la homeopatía y la meditación para construir un mundo sin discriminación y “fomentar el despertar espiritual de las masas”.

Visitar el ashram de este guía en el estado de Haryana es una experiencia única. Allí, donde su rostro se vuelve omnipresente en carteles publicitarios y sus palabras son seguidas como las de un Mesías, sus fieles le atribuyen poderes curativos y milagros divinos.

Sangita, una joven que cree ciegamente en su líder, cuenta que el santón curó la artritis y el corazón de su madre y le devolvió la fertilidad a su cuñada. “Por eso lo dejé todo para estar junto a él”, reconoce con devoción.

En tercer lugar tenemos a Sri Sri Ravi Shankar, impulsor del Arte de Vivir, una fundación que promueve el amor, la educación, la salud y la no violencia por todo el mundo. Su filosofía se centra en acabar con las tensiones que rodean al ser humano a través de la meditación, el yoga y ejercicios de respiración.

En 2009, la revista Forbes le consideró la quinta persona más poderosa de India, “la nación que tiene más líderes espirituales per cápita”. Se estima que su riqueza llega a los 140 millones de dólares.

Además de impartir cursos y conferencias, este maestro posee su marca de artículos orgánicos Sri Sri Ayurveda. Cuenta también con una firma de libros, discos y películas, a lo que hay que añadir el habitual merchandising de llaveros, tazas y camisetas. Por vender, vende hasta sus propias tabletas electrónicas o un aparato que recita libros en sánscrito.

Finalmente, en el sur de India se encuentra el principal ashram de la guía espiritual Mata Amritanandamayi, que posee una enorme red de voluntarios y ayuda humanitaria. Conocida como la ‘madre de los abrazos’, cuenta con hospitales, un canal de televisión, escuelas de negocios o una universidad. En su catálogo orgánico se pueden encontrar productos ayurvédicos para cuidar riñones, pulmones o próstata; perfumes; lociones; té; joyas y complementos de ropa. En total, sus ‘abrazos’ se traducen en una fortuna de unos 220 millones de dólares.

Los productos de estos líderes llegan a todo tipo de gente, es un negocio que atraviesa castas, clases sociales y religiones. Quien no lo compra porque cree que es divino, lo hace porque es sano o porque sencillamente es barato. “(Los gurús) están construyendo un imperio en nombre de la austeridad y la meditación, es una contradicción. Combinan el mundo espiritual con el material. En ese sentido, no son ‘hombres divinos’ puros, se aprovechan de la gente y de la situación política”, afirma a Apro el economista Arun Kumar.

Y es que en un país como India unos líderes espirituales tan mediáticos no pueden estar alejados de la vida política. Todos ellos comparten su amistad con el primer ministro, Narendra Modi. “En su campaña electoral de 2014 ellos le apoyaron y ahora están recogiendo sus frutos”, señala Kumar, que tiene claro que en India “si quieres tener éxito en los negocios necesitas tener a los políticos contigo”.

Swami Agnivesh, jefe de un movimiento religioso local, se muestra crítico con el matrimonio tácito que existe entre políticos y gurús. “Ramdev se ha metido en el negocio de la conversión de espiritualidad en beneficio material. La religión se ha convertido, en el proceso, en el medio para caer en la codicia. El gran dinero que ha ganado es su entrada en política”, dijo recientemente.

Sus lazos, en el fondo, se traducen en objetivos comunes. Los maestros de la meditación promueven el nacionalismo religioso que defiende el mandatario del partido hinduista BJP. Igualmente, Modi con su campaña “Made in India” y los gurús con sus negocios de consumo comparten la idea de potenciar los productos locales bajo el lema de la autosuficiencia. “La religión está siendo usada por los políticos para su agenda, utilizan a estos ‘hombres divinos’ porque saben que la gente es propensa a seguirles”, concluye Kumar.

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