Propaganda ilusionista

Maestros de la CNTE marchan de Los Pinos al Zócalo de la CDMX. Foto: Germán Canseco Maestros de la CNTE marchan de Los Pinos al Zócalo de la CDMX. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Contra viento y marea, huracanes, ceniza del Popocatépetl, pobreza, movimiento magisterial, peso devaluado, desempleo, violencia, muertos, alza a las gasolinas… contra todo ello hay una fórmula que no falla, según los expertos comunicadores de este gobierno: la propaganda en la radio y la televisión.

Machacones los anuncios, insertados a toda hora, abundantes especialmente en las señales públicas, van cada uno por su lado, con estilos diferentes, de acuerdo con el público al cual quieren convencer. Lo que tienen en común es su falsedad.

El ejército y la armada sirven para rescatar a los pobladores atacados por los desastres naturales. Los llevan en helicópteros a los albergues muy bien equipados y, como afirma una de las actrices, “mi mamá dice que gracias a ellos está viva”. En la coda del spot se incita a los jóvenes a volverse marinos. La producción es impecable, costosa, los testimonios parecen auténticos de gente sin maquillaje, en realidad una composición en escenarios reales, imágenes recogidas en el momento de la desgracia, después cuidadosamente editadas.

Por el lado de la Secretaría de Desarrollo Social, como pantalla protectora del silencioso y continuo desmantelamiento de los beneficios a los habitantes de las zonas rurales, de los poblados pequeños, de las áreas en la miseria, se usa a Liconsa y a Prospera. Programas de apoyo para una alimentación “variada, nutritiva y suficiente”. Y todos bailan muy contentos, mientras la dependencia reduce presupuesto en 500 millones de pesos.

De todas las campañas, la más cara para el erario ha sido la de MOVER A MÉXICO. Y también la más pretenciosa. Desde la insistencia sobre las maravillosas reformas estructurales, según las cuales íbamos a ser ricos, hasta que hoy somos la economía número 15 del mundo, que se han creado millones de empleos gracias a los emprendedores, que la reforma educativa busca la “calidad”. Todo en un tono de hipster, de niños bien, de juniors para las clases medias que gustan de verse reflejadas en un espejo glamoroso, adornado, optimizador de ilusiones perdidas. Justo en la mentalidad de Pedro Torres y su agencia de publicidad.

En las dichosas campañas se han erogado varios millones de pesos, mismos que hubieran sido más útiles para pavimentar las calles, arreglar escuelas, reconstruir parques, abrir universidades. Pero no, se recortan los gastos sociales mientras los fondos se van a las dos principales empresas televisivas: Azteca y Televisa. Un spot en Televisa, uno solo puede costar hasta 3 millones 200 mil pesos.

Las cifras son escandalosas: más de 60 millones de pesos erogados por la Segob en el primer mes de gobierno de Enrique Peña, lo cual sólo representa una muestra, pues el dispendio se da en casi todas las dependencias.

Este asunto ha sido investigado, se han hecho denuncias y lo único que sucede es el aumento de la propaganda ilusionista para responder a los comentarios adversos, a la manera del “ya chole con las críticas”.

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