El Foro Social Mundial que aterrizó en el norte

La decimocuarta edición del Foro Social Mundial. La decimocuarta edición del Foro Social Mundial.

MONTREAL (apro).-La decimocuarta edición del Foro Social Mundial (FSM) tuvo lugar en Montreal del 9 al 14 de este mes. Es la primera ocasión que una ciudad de un país del G-7 acoge este evento.

“Hay que dejar atrás la fractura entre el norte y el sur. Las desigualdades sociales aumentan por todos lados”, señaló Raphaël Canet, uno de los principales organizadores de la cita canadiense, en conferencia de prensa.

El FSM, nacido como contrapeso al Foro Económico de Davos, modificó de esta forma un discurso que denunciaba con fuerza las diferencias entre norte y sur. La mirada está enfocada actualmente en problemas compartidos por habitantes de todas las zonas del orbe. Así, el famoso lema “Otro mundo es posible”, acuñado en 2001 en Porto Alegre para mostrar la necesidad de una globalización con un rostro más humano que tomase en cuenta a los países en vías de desarrollo, ha mutado en “Otro mundo es necesario. ¡Juntos es posible!”, a modo de señalar la importancia de una lucha conjunta entre movimientos sociales de distintas banderas.

En entrevista con Apro, Carminda Mac Laurin, otra figura clave en la organización del FSM 2016, señala que la candidatura de Montreal fue promovida desde 2013. Comenta que factores como la participación de militantes quebequenses en diversos eventos internacionales, la sólida red de asociaciones comunitarias y la juventud de sus miembros tuvieron mucho que ver con la designación. “La intención era darle un rostro más fresco a este espacio”, agrega.

Cerca de 30 mil personas participaron en el FSM 2016, un número considerablemente menor a los de otras ediciones. Mac Laurin piensa sin embargo que fue un éxito tomando en cuenta las políticas de ingreso a Canadá, la población total del país y las dificultades económicas para el desplazamiento de militantes de otros continentes. De igual forma, señala que hicieron un gran esfuerzo para que muchas de las actividades fueran seguidas a distancia a través de internet.

“Ventana de reflexión”

La edición de este año del FSM tuvo alrededor de mil 300 actividades, entre talleres, conferencias, espectáculos musicales, sesiones formativas y exposiciones culturales. La mayoría de estos eventos se llevaron a cabo en colegios y universidades ubicados en el centro de Montreal. El evento tuvo 13 ejes principales de discusión y reflexión, como la democratización del conocimiento, la autodeterminación de los pueblos, la justicia medioambiental, la lucha contra el racismo, la oposición al patriarcado, los derechos laborales y el combate a la dictadura de las finanzas.

Como es tradición, el evento fue inaugurado con una gran marcha que convocó a miles de personas. Gente de todas las edades asistió a los eventos del FSM, aunque los jóvenes fueron mayoría. Ejemplo de ello es la francesa Lena Chapiro, quien viajó a Montreal con algunos representantes del Partido de la Izquierda Europea, un grupo de reflexión integrado por miembros de distintas agrupaciones políticas y con sede en Bruselas.

Comentó que el principal motivo de su presencia es informarse sobre el trabajo de la sociedad civil en diversos países: “El evento sirve para comprender el estado actual de los movimientos progresistas. Necesitamos estar más unidos que nunca”.

No son pocas las voces que se han interrogado sobre qué representa actualmente el FSM. En este coro aparecen variopintas opiniones: un evento que ha perdido peso, una de las pocas trincheras existentes para hacer frente a los dictados de las instituciones internacionales, una colorida feria con demasiados contenidos, una vitrina de la organización ciudadana, entre otras.

Contactado por Apro, Dominique Caouette, profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Montreal y experto en movimientos sociales, señala que el FSM ha evolucionado desde su primera edición en 2001, pasando de un espíritu de acentuada protesta a una ventana de reflexión de la sociedad civil.

“Lo fundamental es que funge como un espacio de intercambio entre movimientos de diversa naturaleza y que permite informarse sobre proyectos y análisis en temas que preocupan a miles de ciudadanos. Dialogar colectivamente en un mismo escenario es fundamental para estos movimientos”, afirma.

Tal y como ha sido costumbre desde su fundación, además de la abundante oferta de talleres y actividades culturales, el FSM de este año presentó conferencias a cargo de militantes y académicos de fama internacional: Naomi Klein, Immanuel Wallerstein, Edgar Morin, Riccardo Petrella y otras figuras de renombre convocaron a un público numeroso en sus intervenciones.

Poca presencia política

En los días del FSM ciertos temas llamaron la atención, tanto por el número de eventos dedicados a ellos como por la afluencia de participantes. En opinión de Carminda Mac Laurin, es el reflejo de que algunos problemas inquietan sobremanera a ciudadanos de norte y sur.

Las temáticas medioambientales estuvieron enfocadas en la defensa de ecosistemas frente a proyectos de grandes empresas, sobre todo del ramo energético. Ejemplo de ello fue la participación de Bertha Zúñiga Cáceres, hija de Bertha Cáceres, la defensora medioambiental asesinada hace algunos meses en Honduras.

También se dio una marcada participación de colectivos autóctonos de Canadá para mostrar su lucha por la defensa de sus territorios y el reclamo para que sean tomados en cuenta por actores gubernamentales y empresariales.

Las políticas económicas de austeridad y la evasión fiscal también ocuparon espacios de relevancia en el FSM. Varios académicos hablaron sobre el impacto de la reducción del gasto público en países de distinto nivel de desarrollo, al igual que las consecuencias de los paraísos fiscales y sus desatinadas estrategias para combatirlos.

Etienne Blondeau es originario de la ciudad de Quebec, trabaja en un estudio de creación de videojuegos y milita desde hace algunos años en Attac. “Me da gusto saber que hay gente en varios países interesada en ejercer presión para cambiar este panorama”, afirma.

Asimismo, los derechos laborales, la condición femenina y la migración ocuparon un sitio importante en las actividades del evento, al ser temas que preocupan significativamente a personas de distintos continentes en la actualidad.

En anteriores ocasiones, sobre todo cuando el evento se llevaba a cabo en suelo brasileño, el FSM recibió a figuras políticas de renombre. Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales, Hugo Chávez, Fernando Lugo y grandes grupos de ministros y asambleístas de izquierda de diversos países participaban con ímpetu en esta cita. La edición en Montreal convocó sin embargo a pocos actores políticos, como Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, y el senador canadiense Murray Sinclair.

Al margen del FSM se llevó a cabo un encuentro parlamentario internacional organizado por Québec Solidaire, agrupación provincial de izquierda, con representantes de países como Canadá, Colombia, Malasia, Túnez, Guatemala, Alemania, Brasil, Grecia, Perú y Turquía.

La participación de figuras políticas en el FSM es un asunto que no genera unanimidad. Algunos activistas dicen que la presencia de políticos progresistas que comparten puntos en la agenda es una buena idea; otros afirman que se corre el riesgo de que la esfera política fagocite esta reunión. Mac Laurin comenta que la cita en Montreal ha mantenido el espíritu del documento fundacional del FSM, el cual señala que se trata de un espacio para los movimientos, pero que todo político es bienvenido siempre y cuando asista a título personal.

El profesor Dominique Caouette comenta a este respecto: “Es cierto que no existe un consenso sobre el lugar de los políticos en el foro, pero la historia demuestra que la autonomía de la sociedad civil es muy importante para su desarrollo”.

Visas rechazadas

La cifra de participantes provenientes de fuera de Canadá fue poco abultada en el FSM de Montreal. Una razón de peso fue que no se otorgaron visas a un importante número de personas. De acuerdo con los organizadores, 234 individuos no pudieron viajar porque sus solicitudes fueron rechazadas por Inmigración Canadá. La celebración de esta cita en un país desarrollado se vio afectada de esta manera por disposiciones migratorias.

En un carta abierta firmada por distintas organizaciones canadienses, se informó que más del 70% de las solicitudes no tuvieron una respuesta positiva, siendo los países africanos los más afectados. El mismo documento señaló que se dieron argumentos inaceptables caracterizados por la exclusión y la discriminación en la negativa de muchas de estas visas, limitando con ello los derechos de libertad de movimiento y de asociación. También quedó subrayado que el gobierno federal tomó poco en cuenta el apoyo ofrecido a los participantes extranjeros por parte de los colectivos canadienses.

Ante esta situación, figuras como los líderes sindicales Imad Temiza de Palestina y Rogerio Batista de Brasil se vieron imposibilitados de participar en el evento. También Aminata Traoré, reconocida militante a nivel mundial, no pudo viajar a Montreal.

“Es un atentado a la libertad de pensamiento. La democracia occidental tiene miedo a las nuevas ideas”, señaló Traoré a Radio-Canadá en entrevista telefónica desde Bamako.

Nancy Caron, portavoz de Inmigración Canadá, informó a los medios de ese país que los organizadores del FSM no cumplieron con ciertos procedimientos que facilitan el arribo de participantes a eventos internacionales. Asimismo, mencionó que era necesario cumplir con los requisitos que se exigen para otorgar estas visas, tales como el certificado de buena salud, los antecedentes judiciales y los recursos económicos para la estadía.

El FSM recibió también críticas por parte del partido provincial Coalition Avenir Québec. Diputados de esta agrupación solicitaron al gobierno quebequense -encabezado por el primer ministro Philippe Couillard- retirar el subsidio acordado al evento. Su argumento era que participarían Palestinian House y BDS, dos colectivos que se oponen con discursos radicales a las políticas de Israel. Couillard respondió que no cortaría el apoyo valorado en 100 mil dólares canadienses, ya que la ayuda financiera respetó todos los criterios administrativos establecidos por ley.

Hasta el momento, no se ha definido aún en qué ciudad se organizará la próxima edición del FSM. Habrá que esperar para saber si volverá al sur o si otro país del norte levanta la mano para acoger esta reconocida cita de los movimientos progresistas.

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