Desafío a la excomunión

Desafío a la excomunión
Volvió a la carga Lefebvre El día 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo, cuando el Papa Paulo VI celebra su onomástico y el aniversario de su coronación pontificia, además del significado normal de la festividad de los fundadores de la Iglesia, Mons, Marcel Lefebvre, en Econa, Suiza, se decidió a ordenar a 14 sacerdotes y a 22 subdiáconos, en desafío a las amenazas de excomunión que de Roma le habían lanzado
Hace pocos días, el Papa impuso el birrete cardenalicio a cinco nuevos miembros del Colegio de Príncipes de la Iglesia, en una ceremonia llamada Consistorio, que suele ser fiesta vaticana Esta vez fue ensombrecida por el asunto Lefebvre, Paulo VI evocó la “ruptura irreparable” que el obispo de Econa ha causado a la Iglesia
Los 22 subdiáconos y los 14 aspirantes al sacerdocio fueron formados en el seminario que creó Lefebvre Desgraciadamente, a la ordenación sólo llegaron 13 Uno de ellos, de 26 años, murió el 16 de junio, electrocutado por accidente Las autoridades eclesiásticas dijeron repetidamente que, si la ordenación se llevaba a cabo, habría necesidad de constatar oficialmente la ruptura Lefebvre está suspenso “a divinis” La suspensión es una pena canónica de carácter medicinal o vindicativo, que prohíbe totalmente o en parte el ejercicio del orden sacerdotal o de la jurisdicción, por tiempo limitado o sin limite Así lo declara el Código de Derecho Canónico, Libro V, Parte II, Sección II, Título IX, Cap II, “De las penas vindicativas propias solamente de los clérigos”, Canon 2298 “La Iglesia debe tener valor de reconocer esta ruptura Eso será claro, eso será útil para el pueblo cristiano”, afirmó el obispo auxiliar de París, George Gilson Los hechos de Lefebvre son un proceso de constitución de una secta
Sin embargo, Roma no quería llegar a la excomunión y al cisma, por razones fundamentales La Iglesia es, por definición, una incesante marcha hacia la unidad Todo cisma es un fracaso, por pequeño que sea Los dos últimos que ha habido en la Iglesia fueron, uno a raíz del concilio Vaticano I, que desmembró a unos 10,000 católicos en desacuerdo con la infabilidad pontificia, y otro, en 1920, que desmembró a una fracción del clero checoslovaco y que no hizo mucho ruido Roma sabe que la consecuencia de la excomunión es la organización de otra Iglesia Por eso —”felizmente, todavía hay milagros”, confiaba un colaborador de Paulo VI— la actitud del Vaticano es esperar, tener paciencia, no dejarse llevar en una escalada de sanciones, a menos que Lefebvre consagre a un obispo sucesor, porque sería perpetuar el cisma, darle continuidad a su obra y crear definitivamente otra iglesia He ahí el límite para el Vaticano, a pesar de la escalada verbal El fundador de Econa ha declarado que, por el momento, no tiene intención de consagrar obispos; pero, en cambio, ha lanzado llamamientos a otros obispos ya consagrados, para que se unan a él, lo que empieza a enervar a Roma
En este momento entró “Nina”, la princesa Elvina Pallavicini, que invitó a Lefebvre a dar una conferencia en su palacio, construido sobre las Termas de Constantino, en el siglo XVII, por un cardenal Borghese Pero hay cosas que no se hacen y límites que no se traspasan La propia rancia nobleza romana, por antipapista e integrista que sea, reaccionó en contra Lefebvre sabe que el mismo pueblo romano recogería el desafío Así son las cosas en Roma A pesar de todo Lefebvre fue al palacio de “Nina” Los miembros de la Curia Romana que le son partidarios —los hay— estaban espantados
Así llegó el 29 de junio, día en que vinieron miles de seguidores del disidente de Econa a oír misa en los ritos de su infancia, porque “la misa sin latín nos enmierda”, como dice una de sus canciones Mientras los jóvenes seguidores de Lefebvre se dedican a poner bombas bajo las ventanas de las casas parroquiales de sus enemigos, Marcel Lefebvre —que los invita a aprender las virtudes del régimen militar argentino— se dedicó a ordenar sacerdotes y subdiáconos, y convirtió su sermón en una diatriba contra el Concilio Vaticano II, Paulo VI, las altas esferas de la Iglesia y la apostasía general eclesiástica
Ante el anuncio de que Lefebvre se va a presentar en México el 11 de julio, el episcopado mexicano se apresuró a declararlo “persona no grata”

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