Washington responde a Caro Quintero: no hay perdón

Rafael Caro Quintero. Foto: Miguel Dimayuga Rafael Caro Quintero. Foto: Miguel Dimayuga

WASHINGTON.- El gobierno de Estados Unidos no renuncia a su objetivo de llevar ante la justicia a Rafael Caro Quintero por el secuestro, tortura y asesinato del agente federal Enrique Kiki Camarena en febrero de 1985.

“Él participó en la tortura, ordenó el secuestro y asesinato de Kiki; tenemos evidencias, grabaciones, testigos”, sostiene el funcionario de una de las agencias federales más importantes de Estados Unidos, quien aceptó la entrevista bajo la condición de que no se revelara su identidad.

“No, no vamos a descansar; seguiremos insistiendo en su captura y extradición”, dice al corresponsal.

El alto funcionario del Departamento de Estado alude a la entrevista que Caro Quintero concedió a Proceso desde la clandestinidad. Y aunque el líder del extinto Cártel de Guadalajara negó haber participado en el secuestro, tortura y asesinato de Camarena y dijo que las autoridades de Estados Unidos “no tienen pruebas y no tienen nada con qué juzgarme, ni antes ni después” (Proceso 2073), el entrevistado tiene su propia versión:

“Hay cintas grabadas cuya copia fue entregada al gobierno de México (en 1985). En ella se escucha la voz de Caro Quintero interrogando a Kiki en una casa (de la calle Lope de Vega), en Guadalajara.

“Tenemos los testimonios de testigos protegidos que trabajaron bajo sus órdenes, no sólo en el tráfico de drogas, sino hasta en ejecuciones, así como otros documentos que en ese tiempo nos dieron las autoridades mexicanas. Él es responsable del asesinato de nuestro agente y deberá pagar por ello”, sostiene el funcionario estadunidense, quien recibió a Proceso en sus oficinas.

En la lista de los narcotraficantes internacionales más buscados y requeridos por la administración federal antidrogas de Estados Unidos (DEA), Caro Quintero ocupa un lugar prominente. El Departamento de Justicia ofrece una recompensa de 5 millones de dólares por información que ayude a su captura.

Fragmento de la entrevista que se publica en la edición 2077 de la revista Proceso, ya en circulación.

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