La “última” presentación del “Divo” en Bellas Artes

Seguidores de Juan Gabriel esperan la llegada de sus cenizas a Bellas Artes. Foto: Germán Canseco Seguidores de Juan Gabriel esperan la llegada de sus cenizas a Bellas Artes. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Don Salud Acevedo, originario de Guanajuato, llegó este lunes desde su casa de Valle de Aragón hasta la explanada del Palacio de Bellas Artes, con su libreta, sus 70 años encima y sus ganas de dar a conocer una canción que le compuso a Juan Gabriel.

–¿Usted es reportero? –me pregunta.

–Así es.

–¿Le puedo dar a conocer mi canción para Juan Gabriel? La compuse el 28 de agosto, cuando murió.

Le asiento. Enciendo la grabadora.

Don Salud comienza a cantar, a capela, no sin antes afirmar:

“Con mucho amor le compuse esta canción al gran idolazo, espero que sea de su completo agrado:

“Juan Gabriel yo a ti te canto/ este homenaje en canción/ a mí me salió del alma y de mi humilde corazón…

“Juan Gabriel fue un buen artista/ y un grande compositor/ componía sus canciones con alegría y con amor.

“Juan Gabriel fue el Ave Fénix/ del polvo se levantó/ y como el Sol en el cielo/ él hasta lo alto llegó…

Detrás de don Salud hay cuatro grupos arremolinados en la explanada de Bellas Artes, cantando, bailando en un karaoke involuntario las canciones de Juan Gabriel.

“No quisiste mi amor cuando yo te lo daba/ Y hoy pides que vuelva ya para qué”….

“Amor eterno, e inolvidable/ tarde o temprano estaré contigo para seguir amándonos…

La espera transforma la explanada de Bellas Artes en improvisados y múltiples karaokes.

La centralidad de Juan Gabriel está en sus compases, en sus versos de dolor, en sus coplas pegajosas, y en sus imitadores que mueven la cadera como el Divo de Juárez, que hoy también es el hijo predilecto de una Ciudad de México que le rinde homenaje con la mejor expresión de Alberto Aguilera: la música.

Desde la mañana y, sobre todo, a partir de las 3 de la tarde de este lunes 5 de septiembre nublado, miles de personas esperan la llegada de la urna con las cenizas del ídolo popular, trasladado en el Juangamóvil que recorre la Ciudad de México desde al aeropuerto hasta el Eje Central y avenida Juárez.

“Es la cuarta y última presentación del Divo en Bellas Artes”, me aclara una señora.

Y en este último “concierto” quienes cantan son los dolientes, los simpatizantes, los que crecieron entonando No tengo dinero, imitando Querida y pidiéndole a su amada Abrázame muy fuerte.

Otro anciano recorre con su filarmónica la avenida Juárez. Toca la melodía Amor eterno. Y no va con lentejuelas ni baila como si tocara el Noa Noa. Simplemente expresa su tristeza con la música.

Otro hombre de la tercera edad, con un paraguas en mano, porta orgulloso una paloma de papel con la leyenda: “Te veré en el cielo, Juan Gabriel”.

Sorprende la enorme cantidad de adultos mayores que llegan solos, en grupos o con algún nieto para rendirle el último tributo a un hombre que durante cuatro décadas fue el referente musical de todas las generaciones.

De Tepito, de la Juárez, de Guerrero, de Polanco, de las oficinas aledañas, de las burocracias culturales y de cientos de medios de comunicación, incluyendo los “medios individuales” que transmiten en Periscope, en Twitter o en Facebook Live o se toman selfies en el mismo recinto que se abrió, por primera vez, para Juan Gabriel en 1990.

La cuarta y última presentación de Juan Gabriel inició pasadas las 16 horas de este lunes lluvioso, nublado, tequilero con más de 7 mil personas haciendo fila alrededor de la Alameda para decirle a su ídolo: “Tarde o temprano estaré contigo para seguir amándote”.

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