El origen de las nuevas filtraciones

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CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las revelaciones encontradas en una nueva filtración de documentos, recibida por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y compartido con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), exhiben detalles detrás de sociedades incorporadas en Las Bahamas. Los documentos del registro corporativo de la nación peninsular provee nombres de directores y dueños de más de 175 mil sociedades, fideicomisos y fundaciones registradas en Bahamas entre 1990 e inicios de 2016.

Hoy ICIJ, el Süddeutsche Zeitung y otros medios asociados –entre ellos Proceso–, revelan esta información al público. Con ello crea, por primera vez, de forma gratuita, en línea y consultable para todos, un registro de sociedades offshore establecidas en Bahamas. Esta información fue combinada con los datos provenientes de Panama Papers y otros documentos filtrados, para dar un mayor peso al mayor registro público de entidades offshore en la historia.

La nueva información revela conexiones poco conocidas o poco reporteadas entre entidades dirigidas u operadas por políticos –en activo y retirados—de las Américas, África, Europa, Asia y Medio Oriente.

En Nassau, la capital de Bahamas, los documentos corporativos pueden ser consultados en persona. En teoría, un registro en línea sirve el mismo propósito. Pero la información contenida en el registro en línea del gobierno de Las Bahamas está en general incompleta. Además, acceder a la documentación de una empresa cuesta por lo menos 10 dólares, lo que contraviene a las recomendaciones de la asociación internacional de los registros corporativos, la cual desaconseja los pagos por búsqueda.

Los datos publicados hoy incluyen los bloques básicos de las sociedades offshore: el nombre de la sociedad, su fecha de creación, su dirección física y postal en Bahamas y, en algunos casos, los nombres de sus directores. En un nivel básico, esta información es crucial para el comercio de todos los días. En otros casos, policías, detectives e investigadores de fraudes usan los registros como puntos de partida para rastrear las malas prácticas.

“Los registros corporativos son increíblemente importantes”, dijo Debra LaPrevotte, exagente especial del Buró Federal de Investigación (FBI), cuyo trabajo incluyó el rastreo de miles de millones de dólares en paraísos fiscales, productos de sobornos y corrupción por parte de políticos de Ucrania, Nigeria y Bangladesh. “Las sociedades offshore están generalmente utilizadas como intermediarias para facilitar el lavado de dinero y, frecuentemente, estas entidades se emplean con el único propósito de abrir cuentas bancarias, por lo que los documentos del registro corporativo, que permiten identificar los beneficiarios finales, forman parte de las evidencias”.

Nuevos descubrimientos

A diferencia de los Panama Papers –que tuvo 11.5 millones de documentos detallados, ya fueran correos electrónicos, contratos, audios y otros archivos de un despacho de abogados–, la información contenida en los nuevos documentos de Bahamas es más sencilla en su contenido. Los nuevos datos no dejan en claro, por ejemplo, si los directores que aparecen en conexión con una firma de Bahamas controlan de verdad la sociedad o si actúan como hombres de paja que sirven al frente de la corporación pero no se involucran en sus operaciones.

Emparejados con los Panama Papers, los datos de Bahamas proveen nuevos conocimientos sobre los negocios offshore de políticos, criminales y ejecutivos, así como de cómo los banqueros y abogados ayudan en mover el dinero.

Los documentos filtrados incluyen los nombres de 539 agentes registrados –que sirven de intermediarios entre las autoridades de Bahamas y los clientes que buscan incorporar una entidad offshore–. Entre ellos se encuentra Mossack Fonseca, el despacho exhibido en Panamá Papers. Esta firma instaló 15 mil 915 entidades en Las Bahamas, la cual fue su tercera jurisdicción más usada. En algún punto, las entidades de Bahamas eran las “best-sellers” de Mossack Fonseca.

Los Panama Papers mostraron cómo Mossack Fonseca ayudó sus clientes a usar la secrecía de Bahamas para mantener sus identidades alejadas de los registros públicos, y cómo el despacho desalentó la presión global hacia la transparencia fiscal.

Más allá de Mossack Fonseca y los Panama Papers, los archivos filtrados de Bahamas revelan detalles sobre las actividades offshore de primeros ministros, integrantes de gabinetes, príncipes y criminales. No es ilegal poseer o dirigir una entidad offshore, y existen razones comerciales legítimas para instalar una estructura offshore. Pero expertos en transparencia insisten en la importancia de que los funcionarios públicos den a conocer sus conexiones con entidades offshore.

Las figuras políticas y gubernamentales identificadas en los documentos filtrados incluyen a Carlos Caballero Argáez, quien fue ministro de las minas y energía de Colombia entre 1999 y 2001. Estuvo registrado como presidente y secretario de Pavs Properties Inc., una empresa de Bahamas, entre 1997 y 2008. También apareció como director de Norway Inc., una sociedad incorporada en Bahamas entre 1990 y 2015.

Argáez dijo a ICIJ que Norway Inc. tuvo una cuenta de banco en Miami, abierta por su padre. El dinero de la cuenta fue distribuido a sus hijos cuando falleció, declaró. Pavc Properties tenía la propiedad de un departamento en Miami, añadió, y su relación con la sociedad terminó en 2008, cuando vendió sus acciones. Argáez dijo que él y otros eligieron a Las Bahamas con los consejos de abogados. Negó la existencia de cualquier conflicto de intereses y dijo que la entidad fue incorporada en Bahamas por “propósitos fiscales”.

* Extracto de la información publicada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) www.icij.org
Con información de Juliette Garside, Gaby de Groot, Michael Hudson, Carlos Eduardo Huertas, Frederik Obermaier, Bastian Obermayer, Martijn Roessingh and Vanessa Wormer.

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