El fantasma de Videgaray se placea en San Lázaro durante comparecencia de Meade

La comparecencia de Meade en San Lázaro. Foto: Miguel Dimayuga La comparecencia de Meade en San Lázaro. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El fantasma del exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, se apoderó hoy del pleno de la Cámara de Diputados durante la comparecencia de José Antonio Meade Kuribreña, su sucesor en el cargo.

Aunque por momentos pareció que sí estaba presente físicamente… por el tono y el contenido del discurso del secretario actual que, sin empacho alguno, lo defendió –en su persona y en su gestión– a capa y espada.

Y, como lo hacía Videgaray, aseguró que México está hoy mejor que nunca; mejor posicionado que cualquier país, con avances que no han alcanzado otros… pese al entorno externo tan complicado, del que “saldremos bien librados”, porque tenemos “muchas herramientas, muchos instrumentos” para lograrlo.

Igualito que el otro, aunque sin la petulancia ni altivez de aquél, Meade Kuribreña repitió el discurso de Videgaray Caso:

“México cuenta con una economía que crece, México cuenta con un mercado interno vigoroso, México cuenta con un sistema financiero sólido que presta, que presta más y que presta más barato.

“México cuenta con una economía competitiva, con una economía hoy más formal que ayer, con una economía que hoy tiene una mejor estructura de ingresos; una estructura de ingresos más sana y más estable; una economía con más contribuyentes y por lo tanto con un sector formal más grande.

“Una economía con un entorno de precios estable, los más bajos de nuestra historia; una economía con un mayor federalismo, en donde estados y municipios reciben más apoyos por la vía de participaciones y de aportaciones.

Y todo lo que presumía Videgaray, así no fuera él el responsable de esos logros: “México cuenta con una política monetaria responsable, que se refleja en expectativas de inflación bien ancladas. La más baja en nuestra historia, el año pasado 2.13% y el dato más reciente 2.88%…

“México cuenta con un monto importante de reservas, 175.9 miles de millones de dólares al 15 de diciembre de 2016. Cuenta además con la posibilidad de acceder a una línea de crédito flexible, por 87 mil millones de dólares adicionales”.

Logros, todos ellos, del Banco de México, que siempre criticó las decisiones y las inacciones de Luis Videgaray en materia de política fiscal.

Pero José Antonio Meade, transmutado en un Videgaray, recetó el mismo discurso: Tenemos disciplina fiscal, una administración responsable de la deuda, un entorno de fortaleza fiscal, un entorno que ancla mayores procesos de inversión”.

Pero sobre todo, “un proceso de reformas estructurales en cuya ausencia hoy México sería distinto, en cuya ausencia México no tendría los elementos necesarios para enfrentar el entorno volátil que hoy nos aqueja y que hoy nos preocupa”.

Y como un Luis Videgaray con aspiraciones presidenciales, Meade no ocultó las suyas:

“México está listo para enfrentar el futuro de frente y de pie, porque tiene reformas y fortaleza que lo acreditan frente al mundo como un país confiable, con presente y con futuro”.

* * *

El secretario de Hacienda compareció este jueves ante el pleno de la Cámara de Diputados para hacer la glosa del apartado económico del IV Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y explicar y detallar el paquete económico para 2017.

Los legisladores estaban citados para las 11 de la mañana. Meade llegó media hora antes. Estuvo con su equipo –Miguel Messmacher, subsecretario de Ingresos; Fernando Galindo, de Egresos, y Luis Madrazo, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Hacienda Pública, entre otros– en el Salón Protocolo de San Lázaro.

A las 11:30 fueron por él los diputados comisionados para llevarlo al salón de plenos. Fue recibido con aplausos efusivos por una mayoría de los diputados que estaban–320 de 500–, y en el pasillo, rumbo a la tribuna, abundaron los saludos, las sonrisas, los abrazos. Los legisladores de Morena hicieron mutis, pretendiendo ignorarlo.

Rindió la protesta de ley –decir y conducirse con la verdad– unos diez minutos antes del mediodía y empezó la comparecencia con una presentación inicial… que fue también el inicio del fin de la gran expectación que había causado su presencia en la Cámara.

Y hubo razón para que el entusiasmo inicial de la asamblea se fuera trocando en decepción. Parecía que no era él quien hablaba, sino el anterior secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Dijo: “México cuenta con una economía en expansión. En los últimos tres años y medio, el crecimiento económico promedio ha sido de 2.1%, es un ritmo mayor al de la producción industrial de Estados Unidos, supera al promedio de los países de la OCDE y de América Latina, y ha mostrado menor volatilidad que la observada en otras regiones”.

Largo el discurso, como largas las justificaciones para acabar diciendo que México no podía estar mejor, que no hay problemas graves en la economía y en las condiciones socioeconómicas de la población.

Lo mismo que decía Videgaray.

Y, como éste, rechazó críticas, minimizó problemas, eludió preguntas, y en algún momento trató como tontos a los legisladores, que no leyeron bien el paquete económico o que no le entendieron.

Antes, hizo una defensa abierta de su sucesor, cuyo nombre fue mencionado en siete ocasiones, las más de ellas criticándolo, acusándolo de manejar mal la economía, de tener al país de rodillas.

El diputado Sergio López Sánchez, del PRD, no se anduvo por las ramas:

“¡Que paradójica su circunstancia, señor secretario! Acude a esta soberanía a defender la catástrofe económica de un corrupto e inepto funcionario público que sólo ha profundizado la pobreza y desigualdad en este país. Nos referimos a Luis Videgaray.

“Peor aún –siguió el perredista–, defiende un proyecto presupuestal que sólo profundizará las adversas condiciones de vida de los mexicanos. Pero no nos equivoquemos, usted es corresponsable de esta situación, y es paradójico porque hasta hace unas semanas era usted responsable, precisamente del área de combate a la pobreza”.

Antes, la diputada Norma Rocío Nahle García, de Morena, le había dicho a Meade que no hay que seguir “siendo irresponsables y mantener esta ruta fallida que ha generado un aumento en la pobreza, desempleo e inseguridad, trinomio que solamente se va a combatir con el cambio de rumbo”.

Y duro contra el secretario y su antecesor:

“Usted es conocedor de este sistema, porque ya ocupó la secretaría en otro sexenio, con el PAN, y hoy le entregan la estafeta ante el desorden, saqueo y corrupción que hizo Luis Videgaray y su equipo en el actual gobierno”.

A la diputada de Morena el secretario no le dijo nada. Pero al perredista le respondió airado:

“Quisiera empezar diciendo que no comparto en absoluto la valoración que hiciera el diputado de Luis Videgaray. Quisiera señalar que, en mi propia estimación, Luis Videgaray ha sido un funcionario público probo, comprometido, con gran emoción y con gran talento.

“Y quisiera desde aquí enviarle no solamente un saludo, sino un reconocimiento. Fue para mí un gusto el recibir de un funcionario con esas características la Secretaría de Hacienda y hoy formar parte de nuevo de un equipo extraordinario, que le ha servido siempre a México con temple y con emoción”.

Meade acabó por desesperar a la concurrencia, ya muy mermada a media jornada –eran mayoría las curules vacías– que duró seis horas.

Y es que el secretario no aceptó nada, ninguna crítica, ningún argumento, así fuera válido sobre los problemas que enfrenta la economía.

Justificó los recortes presupuestales propuestos para el año que entra, defendió las condonaciones multimillonarias de impuestos recientemente revelados, se burló del jefe de gobierno capitalino y, por si fuera poco, convalidó y defendió el explosivo endeudamiento propiciado por Videgaray y que tienen a las finanzas públicas en un desorden total.

El diputado de Movimiento Ciudadano, Germán Ernesto Ralis Cumplido, le reclamó los recortes propuestos en estados y municipios, la desaparición del Fondo Metropolitano y la extinción del Fondo de Capitalidad para la Ciudad de México.

Dijo Meade que la Ciudad de México, aun sin fondo de capitalidad, recibirá 96 mil millones de pesos sólo por participaciones y aportaciones a las que tiene derecho como cualquier entidad, suma mayor en 9 mil 533 millones que lo aprobado para este año, equivalente a 7.5% real.

Y si a eso, dijo, se le suman los casi 18 mil millones de pesos que se van a invertir en el tren México-Toluca; los 3 mil 600 millones para el Túnel Emisor Oriente, y los casi 900 millones adicionales al Fondo de Infraestructura (Fonadin), la Ciudad de México estaría recibiendo, en 2017, cerca de 30 mil millones de pesos más, presumió Meade.

Y, sarcástico, jugando con las palabras de Miguel Angel Mancera –“¿de qué se ríe el secretario?”, dijo el mandatario capitalino cuando Meade entregaba en la Cámara los documentos del paquete económico–, soltó:

“Creo que una cifra como esa sí amerita sacarle una sonrisa a cualquier titular de un Ejecutivo local”.

Y arrancó aplausos y carcajadas de las bancadas de PRI y PVEM.

El tema de la deuda fue el más recurrente –120 menciones durante la comparecencia–, por la crisis a que ha llevado a las finanzas públicas, criticada aun por instancias internacionales.

Pero de manera inesperada, José Antonio Meade Kuribreña, hizo la gran defensa de la deuda. Que no tenía por qué sorprender a nadie el ritmo de endeudamiento observado en la actual administración ni tampoco el que hoy se quiera lograr un superávit primario, es decir, de estar pidiendo deuda para pagar sólo intereses y comisiones.

Justificó así:

“Efectivamente, regresar al camino del superávit, regresar al camino de deuda sostenible, que no es sorpresa, que estaba planeado, que estaba comprometido; que esta soberanía sabía ya (que) iba a suceder, no sólo por precriterios, sino porque desde el principio la ruta estaba trazada. Se sabía que habría estímulo para acompañar las reformas. Se sabía que el estímulo tendría que retirarse para regresar a la sostenibilidad. En eso estamos.

“Este país le dijo al mundo que habría de regresar al camino del superávit. Este país le dijo al mundo que habría de reducir la deuda como porcentaje del PIB”.

Que no hubo engaño, pues. Que era necesaria la deuda para apoyar las reformas estructurales. Total, defendió, la “administración responsable de la deuda”, que está acreditada desde varios puntos de vista:

“Es una deuda que tiene baja exposición a cambios en la tasa de interés: 82.5% de nuestra deuda está contratada a tasa fija y largo plazo. La duración promedio de la deuda mexicana, de ocho años, está entre las más largas de la OCDE” y además tiene “una baja exposición al riesgo cambiario, porque casi tres cuartas partes de ella está contratada en pesos”.

Es decir, todo mundo está equivocado: los ciudadanos, los académicos, las calificadoras internacionales, los organismos financieros internacionales, los grupos financieros nacionales, expertos, analistas y hasta… el Banco de México, que se la pasó exigiéndole a Videgaray que ya le bajara a la deuda.

Finalmente, y esa sí fue sorpresa, otra sorpresa, hubo una pregunta recurrente que se le planteó de diversas formas al secretario de Hacienda: que cómo le iba a hacer para lograr un mayor crecimiento económico en el país el próximo año.

José Antonio Meade nunca respondió. Siempre le dio la vuelta a la pregunta.

Eso sí, terminó como empezó: sonriente, satisfecho, con muchos aplausos… aunque ya de los muy poquitos diputados que quedaban, del PRI y del Verde sobre todo. Y, ya en el pasillo, rumbo a la salida, otra vez saludos, abrazos y no pocas selfies que le pedían como si fuera una estrella de cine o un ‘rockstar’.

 

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