Reabren grupo a niños indígenas que la SEP había echado de una primaria en la CDMX

La escuela “Alberto Correa”. Foto: Arturo Rodríguez La escuela “Alberto Correa”. Foto: Arturo Rodríguez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los niños indígenas de primer grado de primaria que ayer fueron echados de la escuela “Alberto Correa” podrán volver a su aula, luego de que esta mañana la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que reabrirá el grupo.

A través de una tarjeta informativa, la Administración Federal de Servicios Educativos en la Ciudad de México informó que por “la situación especial del grupo de niños indígenas” –y “pese a que” la Guía Operativa de las escuelas primarias señala que los grupos deben estar integrados con un mínimo 25 alumnos–, se decidió mantener abierto el grupo.

Apro dio a conocer ayer que en el plantel educativo ubicado en la colonia Roma de esta ciudad, 14 niños otomíes y un huichol, además de tres pequeños mestizos, fueron echados por la supervisora de la zona escolar, luego de que un día antes notificó mediante un recado a los padres de familia sobre el cierre del primer grado.

En entrevista con esta agencia informativa, los padres de familia y algunos maestros expresaron su inconformidad, acusando que la medida se sumaba a numerosos actos de discriminación que viven los otomíes en el plantel.

Quien dijo ser supervisora de zona rechazó una y otra vez la petición de los padres de familia que pedían se recibiera a los niños, y les recomendó que los llevaran a otra escuela o plantearan su inconformidad ante las autoridades educativas.

“La dependencia reitera que la decisión de cancelar el grupo obedecía exclusivamente a un tema de carácter técnico y normativo y nada tenía que ver con situaciones de otro tipo”, expone la información enviada hoy por la Administración Federal de Servicios Educativos capitalina.

La profesora María Eugenia Mercado, titular del grupo, denunció ayer violación de derechos y discriminación, haciendo eco del reclamo de los padres de familia. Otros maestros intentaron respaldarla, pero debieron regresar a sus aulas ante la actitud amenazante de la inspectora escolar.

Según la información oficial, esta tarde los padres de familia serían notificados de la reapertura del grupo.

La escuela “Alberto Correa”, en su turno vespertino, fue presentada como “piloto” de un programa educativo intercultural que se proponía incorporar a maestros indígenas o hablantes de lengua. El proyecto fracasó, pues enviaron maestros formados, pero en otra variante de otomí, lo que imposibilitó la comunicación.

Los reclamos de los padres de familia, además del cierre del grupo que hoy se revirtió, destacaba el cobro de 500 pesos por el uso de una alberca que se ubica en las instalaciones, pero que no funciona; el deterioro del plantel; la inseguridad de su exterior, en la que hay vehículos en mal estado, estacionados desde hace meses; basura acumulada, y las condiciones de inseguridad, dado que a unos pasos se coloca un tianguis de alimentos.

La comunidad otomí que suele llevar a sus hijos a esa escuela está avecindada en predios abandonados de la colonia Roma, y la mayoría, con los niños incluidos, se dedica a la venta ambulante de dulces y artesanías en la Zona Rosa.

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