Programación a la carta

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La Secretaría de Cultura Federal está produciendo una serie de programas que son aptos para mirarse a la carta en el canal Youtube de esa entidad, o bien en la pantalla casera los viernes por Canal 22 y por Canal 30 del Sistema Público de Radiodifusión (SPR).

Cultura Online se denomina, y en tanto propuesta digital para diferentes dispositivos, se agregan ligas para ir a otras páginas y obtener datos e imágenes adicionales. Se aprovechan así las posibilidades que abre un medio versátil: Internet.

La temática gira en torno de las muestras y los museos de la Ciudad de México. El repertorio es muy amplio, incluyendo a los consagrados, como Diego Rivera, y a los noveles. Las exposiciones se encuentran a cargo de los recintos establecidos para tal fin, así como lugares habilitados para ello; un ejemplo es la Secretaría de Hacienda, que exhibe cuadros donados a cambio de impuestos, el llamado “pago en especie”. Esta colección es especial debido al valor y amplitud de las obras contenidas en su acervo. Y la idea de ponerlas a la vista del público general es interesante por cuanto son ya patrimonio de los mexicanos. Destaca la muestra Moléculas del mundo, de Carlos Jurado, con 199 piezas estenopeicas (del griego stenv/steno estrecho, oph/ope abertura, agujero: fotos tomadas sin lente); más cámaras hechas por el artista. Todo ello colocado en el Centro de la Imagen.

A la pintura se agrega la escultura, la literatura (Los Contemporáneos en el Museo de Bellas Artes fue una de éstas), la historia (el Castillo de Chapultepec ofreció objetos y proclamas originales de José María Morelos y Pavón).

La estructura de la serie lleva como columna principal el recorrido de un recinto bajo la conducción de Javier Aranda Luna, experimentado conductor además de periodista cultural con trayectoria en Canal 22 y en TV UNAM. Es acompañado en algunos tópicos por Gretel Luengas, y Fernando Sansores. Se entrevista a los curadores, quienes intervienen para explicar el objetivo de las exposiciones, la forma de armarlas y sus antecedentes –si los hay–.

Las disquisiciones toman pausa con la opinión de la gente que acude a las salas, y con un mini noticiario de actividades culturales en fin de semana.

La serie está diseñada para la red; concisa, para que los internautas lleguen hasta el final –se sabe que la paciencia no es una de las virtudes del público que sólo acude a Internet–. En televisión funciona igualmente bien debido al ritmo, y especialmente a que las palabras no son redundantes con las imágenes; al contrario, estas últimas son totalmente complementarias, y sin ellas el significado se queda trunco.

Caso contrario es el de De Paso Por, también de la Secretaría de Cultura Federal, en el cual aparecen un par de museos poblanos a cuyo recorrido nos invita un joven estudiante. El rigor es mucho menor, no hay curadores ni expertos y más bien parece publicidad a las actividades y recintos culturales del gobierno. Contrastante con la buena factura de aquellos conducidos por Aranda Luna.

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