Refrenda titular de Hacienda su optimismo, pese a diagnóstico en contra de especialistas y Banxico

Meade en el Senado. Foto: Octavio Gómez Meade en el Senado. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Pese a las crecientes críticas y dudas de los expertos, respecto de que el programa económico propuesto por el gobierno para el próximo año vaya a cambiar sustancialmente el estado actual de la economía nacional, y de las finanzas públicas en particular, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña, se sostuvo en lo que ha venido diciendo:

“El paquete económico es el que requerimos, es un paquete económico que nos regresa a tener superávit primario, que nos ayuda a regresar la deuda a que vaya decreciendo como porcentaje del PIB, y en términos generales cumple con lo que el mercado estaba esperando en términos de los esfuerzos que el gobierno pusiera por delante para alcanzar estos objetivos”

Por lo menos es –dijo– “lo que nos han dicho, o dejado entrever, los analistas, las calificadoras, y el propio Banco de México, en el comunicado que hiciera la semana pasada, y reiterado por su gobernador (Agustín Carstens) en diferentes entrevistas en medios.

La respuesta vino a cuento porque, en conferencia, se le hizo ver que momentos antes –justo cuando él ya había iniciado un desayuno-conferencia con los reporteros que cubren las actividades de la SHCP– el Banco de México dio a conocer los resultados de la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado”, correspondiente al mes de septiembre.

En ella, los participantes de la encuesta no sólo bajan, por enésima vez, sus proyecciones de crecimiento del PIB para este año y el próximo, pronostican un mayor precio del dólar, mantienen los mismos obstáculos para el crecimiento de la economía y perciben un entorno económico que se oscurece cada vez más.

En efecto, en la encuesta de Banxico la mayoría de las respuestas a la pregunta acerca del clima de negocios en los próximos seis meses, el 48% considera que empeorará. Un mes antes 35% respondió en ese mismo sentido.

Y entre quienes consideran que el clima de negocios mejorará, el porcentaje de respuestas bajó de 26% en agosto a 15% en la encuesta de septiembre.

Otra pregunta que Banxico hace a los especialistas es sobre si la economía está mejor ahora que hace un año. En agosto, 24% de las respuestas señalaba que sí, pero para septiembre ese porcentaje bajó a 9%. Y las respuestas que dijeron sobre que la economía no está mejor hoy que hace doce meses, subieron de 76% en agosto a 91% en septiembre.

Lo peor no fue eso, sino que las expectativas de los especialistas apuntan, en relación con el balance económico, a un reiterado déficit, cuando el gobierno está apostando todo para tener un superávit primario. En agosto pronosticaron, para 2016, un déficit económico de 2.9% del PIB, que para septiembre subieron marginalmente a 2.92%. Y para 2017 mantienen el déficit, con una baja muy marginal: pronosticaron 2.61% en agosto y 2.6% en septiembre.

Pero Meade Kuribreña minimizó la encuesta de Banxico. Dijo que eso pasa siempre, pues el entorno en que se presenta el paquete económico va cambiando conforme pasa el tiempo, pero los indicadores no se mueven de manera sustancial.

En la conferencia de medios, primera que sostiene el secretario de Hacienda con los reporteros de la fuente, también se le preguntó sobre el impacto del persistente aumento de precio del dólar y la reciente alza a las tasas de interés, en la meta de lograr un superávit primario y de reducir la deuda como porcentaje del PIB.

Igual. No cedió. Será “marginal” el efecto que tengan esos dos hechos. Y explicó así:

“En términos generales, la deuda que hoy tiene México es una deuda que tiene algunas características que abonan en favor de su estabilidad; es una deuda que está mayoritariamente contratada en pesos, que está mayoritariamente contratada en tasa fija. En el caso de la deuda externa, el 100% de la deuda que tenemos contratada está en tasa fija, por lo que la deuda mexicana entre las del mundo es una deuda que es menos sensible a cambios en tasa de interés y a cambios en tipo de cambio”.

Aceptó que las alzas del dólar y de las tasas afectarán, “pero la afectación que tendrá habrá de ser marginal y, por lo tanto, no debería de poner en peligro la consecución de los dos elementos que nos hemos planteado: conseguir el superávit primario y movernos ya en una trayectoria de deuda como porcentaje del PIB que sea decreciente”.

En la conferencia, este reportero comentó que en el paquete económico se privilegiaba más la urgencia de recomponer las finanzas públicas, acabar con el déficit primario y reducir la deuda, pero poco se definían los motores que harían crecer a la economía.

Y en concreto, preguntó si ya debíamos los mexicanos de olvidarnos de los pronósticos de crecimiento económico que se hicieron en 2013, cuando se hablaba de cómo sería el crecimiento con reformas y cómo sin ellas. (Ver cuadro)

El secretario no contestó en absoluto esto último. Y respecto del crecimiento, dijo que sí lo habrá pese al ajuste del gasto público. Resaltó:

Sólo para ponerlo en perspectiva, el ajuste que se hace en materia de inversión carretera es casi compensado en sus términos con la inversión privada que habrá de detonarse solamente en el proyecto del aeropuerto; si a ese proyecto le sumamos la inversión que las reformas han permitido en diferentes sectores, desde telecomunicaciones hasta energía, y lo complementamos con lo que en materia de infraestructura habremos de hacer, tanto por los proyectos que estamos detonando como a través de las asociaciones público-privadas, la inversión privada habrá también de ser un motor relevante del crecimiento”.

Y dejó entrever que las bases fundamentales del crecimiento de la economía seguirán estando fuera del país y de nuestras manos:

Las bases internas que México tiene para crecer, “ciertamente dependen del entorno que enfrentemos y en la medida que el entorno que enfrentemos siga siendo el de un crecimiento global, inferior al esperado; el de una producción industrial en Estados Unidos menor al esperado, el crecimiento nuestro también será menor del potencial que tenemos.

Finalmente, Meade Kuribreña reiteró sus respuestas –que ya había dado en sus comparecencias ante diputados y senadores– a las quejas del jefe de gobierno capitalino, Miguel Mancera, respecto de que el gobierno federal quiere “asfixiar” a la Ciudad de México con su propuesta económica para 2017.

Explicó: “La suma que nosotros calculamos que habrá de recibir la Ciudad de México, que viene ya reflejada en el paquete, asciende a casi 95 mil millones de pesos, entre participaciones y aportaciones, que son 9 mil 500 millones de pesos más de los que se ejercieron o de los que habrán de ejercerse durante este 2016.

“Un apoyo muy importante para el Túnel Emisor Oriente que supera los 2 mil 500 millones, apoyos de casi 900 millones desde el Fonadin (Fondo Nacional de Infraestructura) para obras hidráulicas en la ciudad. De los 17 mil millones de pesos considerados para el Tren México-Toluca, poco más de 9 mil habrán de invertirse en el tramo que va de Observatorio a Santa Fe, dando un alivio y un complemento muy importante a lo que en materia de transporte público se está haciendo en la ciudad, sin considerar el apoyo permanente que desde la Federación se da a la educación en la Ciudad de México.

También que este día y el jueves próximo se reunirá con Mancera para “construir espacios de diálogo, con ánimo de encontrar consensos de entendimiento”. Pero que también le pedirá que la Ciudad de México también se “apriete el cinturón”, como lo hará el gobierno federal y todas sus dependencias.

“Pensamos que los recursos que tendrá la ciudad son importantes, tanto que tendrá fortaleza y capacidad de ser solidario con el esfuerzo que está haciendo la Federación, en ánimo de cuidar nuestros recursos públicos”, concluyó.

 

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