Acusa Nicolás Alvarado campaña sucia; niega que repartiera dinero de TV UNAM

Nicolás Alvarado, exdirector de TV UNAM. Foto: Germán Canseco Nicolás Alvarado, exdirector de TV UNAM. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Nicolás Alvarado, exdirector de TV UNAM, dijo estar enfrentando una “campaña” en su contra, luego de que un colectivo de trabajadores de la televisora universitaria anunciara que estaría por denunciarlo ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) por malos manejos durante su administración.

“Creo que hay una campaña en mi contra por haber afectado ciertos intereses. Lo creo de manera muy clara”, dijo Alvarado en comparecencia ante medios de comunicación, a los que convocó para aclarar los señalamientos que se le imputan.

Acusado por el Colectivo TV UNAM de “repartir dinero” de la UNAM a casas productoras privadas –para proyectos que los inconformes consideran que pudieron realizar colaboradores de la propia institución–, negarles audiencia, sustraer material de trabajo de la televisora, aplicar despidos injustificados, “despachar” desde su casa y establecer jornadas laborales excesivas para el personal administrativo, Alvarado respondió a todas las imputaciones en su contra, las cuales, dijo, entiende como consecuencia de haber enfrentado “vicios administrativos que no parecía pertinente seguir cultivando”.

En su descargo, Alvarado inició recalcando que a su llegada a TV UNAM la televisora producía únicamente cuatro horas semanales de contenido para su programación regular, a las que se sumaban documentales realizados por productoras externas. Bajo su gestión, argumentó, la producción habría alcanzado las 18 horas semanales, para lo cual habría recurrido a la contratación de casas productoras externas por proyecto, “con el fin de no lastrar a la institución con un gasto salarial aún mayor al que ya tiene, y que ronda los 96 millones de pesos anuales (…) evitando a la Universidad la generación de vínculos laborales adicionales y procurando una mayor diversidad de lenguajes y estilos en la programación”.

La realización de dichos proyectos, agregó, habrían sido diseñados bajo un esquema de coproducción con TV UNAM, contando con la participación de su propio personal.

Sobre la acusación de haber aplicado un “despido masivo” de trabajadores, Alvarado aclaró que fueron siete los funcionarios a los que cesó durante los siete meses y medio que dirigió TV UNAM, además de no haber renovado “algunos” contratos mensuales de honorarios de colaboradores que “no tenían un vínculo laboral con la televisora”.

Entre las razones, argumentó: “Fue por una multiplicidad de razones: de calidad de trabajo, de eficiencia o de capacitación que no tenían y no mostraban disposición para recibirla”. Cada decisión, recalcó, habría sido acompañada por la Secretaría Administrativa y la Dirección General de Personal de la UNAM.

Nicolás Alvarado negó rotundamente haber negado audiencia a trabajador alguno. Por otra parte, admitió como una práctica común haber despachado desde su domicilio con su equipo “cercano” de trabajo por temas de logística en relación con las distintas citas a las que debía atender. Los horarios de los trabajadores de base, continuó, se ciñeron al contrato colectivo de trabajo y el convenio de condiciones especiales de TV UNAM.

“Estoy aquí porque no tengo nada que ocultar. La UNAM está sometida a los procesos de transparencia”, dijo sobre la potencial denuncia.

A poco más de un mes de haber dejado el cargo, el primer día de septiembre, tras una marea de críticas surgidas a raíz de la publicación de su texto “No me gusta ‘Juanga’ (lo que le viene guango)”, señalado por un amplio sector de la opinión pública como discriminatorio, Alvarado lamentó no haber podido continuar “hasta cristalizar” su proyecto al frente de TV UNAM, pero se dijo contento de haber “regresado a ser un profesional independiente” de los medios de comunicación.

“Me hubiera gustado que la historia tuviera otro final, pero tampoco es este un mal final. Creo que cometí un error: haber sido funcionario público. Nunca había sido funcionario público antes y nunca lo volveré a ser”, concluyó Nicolás Alvarado.

 

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