Astudillo protege a los narcos para que controlen la plaza, acusan autodefensas

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- Dirigentes del Frente Unido por la Seguridad y Desarrollo del estado de Guerrero (FUSDEG) aseguran que el gobernador Héctor Astudillo Flores protege a integrantes del narcotráfico para que asuman el control del Valle de El Ocotito, perteneciente a este municipio.

De acuerdo con el grupo de autodefensa, Astudillo se ha coludido con el líder de la Unión de Pueblos y Organizaciones del estado de Guerrero (UPOEG), Bruno Plácido Valerio, y sus brazos armados Marco Antonio Salgado Pineda El Carioca y Ernesto Gallardo, con el propósito de retomar esta plaza estratégica en la geografía del narco en la entidad.

Precisó que El Carioca es originario del poblado de Mohoneras y ya estuvo preso acusado de narcotráfico. Actualmente es buscado por autoridades del gobierno de Estados Unidos, sin embargo, apuntó, es protegido por el gobernador y la UPOEG.

Consultados durante una asamblea que realizaron sobre la carretera federal México-Acapulco, donde mantienen un bloqueo, los inconformes advirtieron que Astudillo y la UPOEG pretenden retomar la autopista del Sol, que ha sido utilizada como ruta de trasiego de heroína del corredor Acapulco-Cuernavaca.

Explicaron que desde el pasado viernes 21, el líder de la UPOEG, Bruno Plácido, anunció la toma de Valle de El Ocotito, situación que alertó a las autodefensas que operan en los municipios de Juan R. Escudero y Chilpancingo.

La tarde de ayer, la dirigencia de la UPOEG desplazó a sus hombres armados desde dos frentes, Costa Chica y la Sierra, y así comenzó la embestida, que se prolongó hasta la madrugada de este lunes.

Según los dirigentes del FUSDEG, el brazo armado de la UPOEG atacó tres de sus bases ubicadas en las inmediaciones de El Ocotito y Tierra Colorada, donde replegaron a los comunitarios y se posesionaron de estos puntos de control, principalmente el que está ubicado en el Parque Industrial.

En esta propiedad, que pertenece al gobierno estatal, se encuentra asentada una armadora de la empresa automotriz Hyundai, y la seguridad está a cargo de la empresa privada Silimpia, propiedad de Igor Aguirre, sobrino del exgobernador Ángel Aguirre Rivero, denunciaron los pobladores de El Ocotito.

Señalaron que en al menos siete de las 12 colonias de El Ocotito, la UPOEG atacó diversas casas, situación que provocó pánico y terror entre los habitantes.

Al verse rebasadas en número, las bases de la FUNDEG se replegaron a su cuartel general ubicado sobre la carretera federal. Y desde la media noche decidieron bloquear la vía y se atrincheraron en el lugar, esperando un ataque definitivo.

Los grupos de autodefensa afirmaron que mientras eran agredidos, se comunicaron con el gobernador para exigirle que interviniera y ordenara el retiro de la UPOEG.

Como respuesta, el Ejecutivo se limitó a enviar a dos grupos de la Policía Estatal para tratar de convencer a los agresores que se replegaran a su zona de influencia, en el municipio de Ayutla y la Sierra de Guerrero.

Sin embargo, hasta este medio día el Valle de El Ocotito permanece sitiado por la UPOEG, por lo que las bases del FUSDEG decidieron extender los bloqueos carreteros hacia Tierra Colorada y Petaquillas.

Mientras tanto, la situación en este lugar continúa tensa y prácticamente todas las actividades económicas, de transporte y los servicios educativos y de salud se encuentran paralizados.

En enero de 2014, habitantes del Valle de El Ocotito decidieron tomar las armas para defender su vida y patrimonio, y de esta forma expulsaron a los remanentes del grupo Los Rojos –brazo armado del cartel de Los Beltrán Leyva–, así como al Ejército y las policías Federal y Estatal, acusadas de actuar en contubernio con la delincuencia.

A casi tres años del surgimiento del FUSDEG en El Ocotito, nuevamente la población asegura que se está reeditando la historia de colusión entre autoridades de los tres niveles del gobierno con el narcotráfico para liquidar a las personas que demandan vivir en paz.

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