Homenaje a Adolfo Mexiac en el Politécnico

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con una de las “más amplias retrospectivas”, que reúne alrededor de 200 obras realizadas desde los años cuarenta del siglo XX hasta la actualidad, entre pintura, carteles, murales, cerámica y una serie de grabados inspirada en el libro Los de abajo de Mariano Azuela, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) rinde homenaje al artista michoacano Adolfo Mexiac.

La tarde del jueves el propio artista, de 89 años de edad, acudió al Centro Cultural Jaime Torres Bodet, en la Unidad Zacatenco del IPN, a inaugurar la muestra Adolfo Mexiac. Homenaje. Vestido con la clásica chamarra guinda y blanca de la comunidad politécnica, expresó gusto porque los jóvenes de la institución se acerquen a su obra de la misma manera que a la música o cualquiera de las artes, pues “a lo mejor algo les va a tocar y ese algo va a ser importante en su vida para investigar algunas otras cosas”.

El conjunto de obras se divide de acuerdo con los temas: injusticia y crítica social, autorretratos, costumbrismo, migrantes, hechos históricos. Hay carteles, murales, cerámica, publicaciones ilustradas por el artista que nació el 7 de agosto de 1927, en Cuto de la Esperanza, Michoacán, y la serie de Los de abajo.

E infaltable su célebre grabado Libertad de expresión, en el cual un hombre es amordazado con una cadena, que se volvió un ícono de los movimientos estudiantiles de 1968 tanto en México como en París. Frente a él, en un breve video realizado por el IPN, cuenta que le han llegado imágenes de diversos movimientos sociales en el mundo que siguen tomando al grabado como su bandera.

Él lo llevó a Europa por primera vez en 1959, a un Festival de la Juventud en Viena, Austria, “para mis amigos y seguramente cayó en manos de gente luchadora y dijeron: ‘Esto lo podemos aprovechar para la libertad de expresión’, y lo aprovecharon”.

En una entrevista, realizada en noviembre de 2010 en su estudio de Cuernavaca, Morelos, y publicada en el semanario Proceso, el artista que cambió su apellido original Mejía por el de Mexiac, contó a esta reportera que hizo el grabado en 1954:

“Yo estaba en Chiapas y en esa época todos los días oíamos pasar un avión que le llevaba pertrechos a un coronel, el que puso la CIA en Guatemala para derrocar a Jacobo Árbenz, el coronel Carlos Castillo Armas. Entonces había una gran efervescencia y mucho coraje de las gentes que trabajábamos en el INI (Instituto Nacional Indigenista) porque sabíamos lo que estaba pasando con nuestro vecino.

“Es el año en que muere nuestra gran pintora Frida Kahlo y cuando la velan en Bellas Artes y ponen la bandera de su partido (comunista), al que castigan y corren es al director de Bellas Artes (Andrés Iduarte), y claro cayó también Árbenz por la presión de Estados Unidos. Eso me indignó mucho. Se hablaba mucho de democracia –como se habla ahora–, que esto y lo otro y ni en México ni en Estados Unidos ni nadie respeta la democracia ni nada.

“Entonces pensé en hacer algo y mandarlo al Taller (de la Gráfica Popular). Le pedí a un muchacho tzotzil de Chamula que posara, lo puse a posar con alguna cosa ahí, hice el dibujo sobre un linóleo, lo grabé y lo mandé al Taller. Y desde un principio tuvo mucho éxito, pero cuando realmente brincó fue en el 68. Lo utilizaron tanto en México como en Francia.”

La historiadora de arte Guillermina Guadarrama, especialista del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del Instituto Nacional de Bellas Artes, comenta en otro video del Politécnico que Mexiac ha sido maestro de muchas generaciones de artistas, pues durante más de 20 años fue profesor en la Escuela Nacional de Artes Plásticas.

“Su importancia también se centra en cómo transmitió este conocimiento que obtuvo en su adolescencia y en su juventud a través de maestros muy importantes y fundamentales para él, como José Chávez Morado, Pablo O’Higgins y Alberto Beltrán.”

En la entrevista de 2010 contó que también fueron sus maestros Francisco Díaz de León, Ignacio Aguirre y Leopoldo Méndez, quien lo invitó al TGP, al cual ingresó junto con Andrea Gómez y Fanny Rabel. Méndez fue quien más influyó en él, dijo entonces:

“Leopoldo, en todos los aspectos. Porque además recuerdo que varios de los grabados que se pedían al Taller para un evento, digamos la Caravana de los Mineros de Nueva Rosita, yo hice un dibujo junto con algún otro compañero, creo ahora que fue Arturo García Bustos, un cartel. Yo tenía habilidad para dibujar, pero no para grabar. Después del dibujo, Leopoldo se lo llevó y lo grabó en la noche, y al otro día ya se estaba imprimiendo. Muchos de los trabajos eran colectivos, ésa era la forma de hacer las cosas: unos dibujábamos, otros grababan y Leopoldo era activísimo.”

A decir de Guadarrama, como Mexiac viene del campo, representa al campo y sabe que ahí “está el ser mexicano”, por lo cual lo plasma en su obra, pero “no victimiza a los campesinos, los representa en su alegría”, pero también “en sus luchas”, de ahí el famoso grabado Libertad de expresión. Destaca además que el artista sigue activo y le preocupa lo que sucede en la actualidad.

Así puede verse en varios de sus cuadros, entre ellos uno donde un grupo de personas sostiene carteles de gente desaparecida. La exposición estará abierta al público hasta el próximo 9 de diciembre en el Vestíbulo “A” del Centro Cultural Jaime Torres Bodet, en Zacatenco. La entrada es libre.

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