Javier Duarte deja batidero en Salud: 109 obras a medias en hospitales y clínicas

Fernando Benítez Obeso, secretario de Salud de Veracruz. Foto Yerania Rolón Fernando Benítez Obeso, secretario de Salud de Veracruz. Foto Yerania Rolón

XALAPA, Ver. (apro).- El secretario de Salud, Fernando Benítez Obeso, admitió que el gobierno inconcluso de Javier Duarte de Ochoa –prófugo de la justicia desde hace 33 días– dejó a medias 109 instalaciones de salud, entre hospitales, clínicas, nosocomios de alta especialidad, una torre pediátrica y módulos de salud.

En comparecencia ante diputados locales, el tercer secretario de Salud que tuvo este fatídico sexenio señaló que además de esas obras inconclusas, en la dependencia que encabeza hay un presunto daño patrimonial de dos mil 860 millones de pesos, mismo que –dijo– reportó a mediados del 2015 a la Contraloría General del Estado, pero ninguna autoridad hizo nada.

Benítez tuvo que admitir que la Secretaría de Salud (SS) también presenta un pasivo de 7 mil millones de pesos con contratistas, proveedores y diversos prestadores de servicios.

Diputados del PAN, PRD, Morena y PRI fustigaron al funcionario estatal por las obras inconclusas en los hospitales y clínicas de los municipios de Poza Rica, Otatitlán, Coatzacoalcos, Villa Aldama y Perote, pese a que se tuvo el dinero etiquetado, y recalcaron que mucha gente con padecimientos severos se fue muriendo porque no pudo ser atendida.

La perredista Jazmín Copete Zapot recriminó al secretario su falta de conocimientos sobre la situación que priva en los hospitales de Veracruz, además de las contradicciones en los números y cifras que arrojó, y su indolencia con miles de veracruzanos que no pudieron recibir atención en los servicios de salud pública.

“Póngase de acuerdo… Como nos dice una cosa, nos dice otra…. Porque en varias partes de mi distrito, a los enfermos ni los ven, ni los oyen, pareciera que es usted de descendencia salinista”, reprochó la legisladora.

Durante el sexenio de Duarte, Veracruz tuvo a tres secretarios de Salud, el primero de los cuales fue Pablo Anaya Rivera, quien debió renunciar tras el escándalo en el que se vio involucrado con “mapaches electorales”.

El segundo fue Juan Antonio Nemi Dib, carente del título de doctor, pero amigo personal de Duarte. En este sexenio, Nemi también fungió como director del DIF estatal, secretario particular de Duarte, locutor de televisión y empresario periodístico. Actualmente se desempeña como secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública.

Según dichos del mismo Nemi Dib, él denunció que en la Secretaría de Salud hubo muchas irregularidades y desvíos de recursos; incluso soltó a la prensa que había presentado decenas de denuncias penales en contra de los culpables. Sin embargo, el actual titular, Fernando Benítez, asegura que “nunca las encontró”.

En los diversos cuestionamientos de los que fue objeto el secretario de Salud, el diputado de Misantla, Ernesto Cuevas, de plano le pidió la renuncia: “Yo tengo dignidad, si fuera usted, hubiera renunciado al cargo”.

Y Benítez sólo atinó a contestar: “Esto no estuviera pasando… si en la Sefiplan (Secretaría de Finanzas y Planeación) hubiera los recursos solicitados”.

A su vez, la panista Cynthia Lobato exigió al titular de la SS aclarar qué sanciones administrativas hubo para los funcionarios y la empresa involucrados en la compra y distribución de 70 mil pruebas de VIH falsas, con un costo de 8 millones de pesos, lo que resulta grave, dijo, porque Veracruz se encuentra en los primeros lugares en contagio y casos acumulados.

Otros diputados se quejaron del desabasto de medicamentos, el cierre de una clínica para atender exclusivamente a enfermos de VIH, las incongruencias en la falta de atención a los enfermos de cáncer y sida, el despilfarro para los traslados de los directores de hospitales y el desvío de recursos de la SS.

 

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