Escarabajos: Retrato del artista como rueda caca

Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo. Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.

OAXACA, Oax. (Proceso).- “Diarios”

Paul Klee

Lunes, 13 de abril, St. Germain-Túnez.- Por la mañana pinté y nadé. Un escarabajo pelotero realiza su labor frente a mí. También yo trabajaré así, siempre probando a ver si rueda, quitar aquí y allá, medir la circunferencia. Y alguna vez el resultado será positivo. ¿Pero no estaré quizá también dando marcha atrás con mi pelota, es decir, llegando de espaldas a la meta?

Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.
Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.

“Libro de los muertos”

Estudio preliminar, traducción y notas de Federico Lara Peinado

(Capítulo 30 B)

Fórmula para evitar que el corazón de N. se oponga a él mismo en el Más Allá:

Que diga: “¡Oh corazón (pro-veniente) de mi madre, oh corazón (proveniente) de mi madre, oh víscera de mi corazón de mis diferentes edades! ¡No levantéis falsos testimonios contra mí en el juicio, no os opongáis a mí ante el tribunal, no demostréis hostilidad contra mí en presencia del guardián de la balanza (del juicio)!

“Tú eres mi Ka que habitas en mi cuerpo, (eres) el Khnum que das forma y vida a mis miembros. ¡Ve hacia la felicidad que nos está preparada allí! ¡No vuelvas hediondo mi nombre a los Señores que sitúan a los hombres en sus (verdaderos) lugares! Esta (acción) será buena para nosotros, será buena para él (divino) juez (y) será agradable para aquel que juzgue. No digas falsas palabras contra mí en presencia del Gran dios, Señor del Occidente. ¡Mira, el ser proclamado justo se basa en tu lealtad!”

(Rúbrica)

Palabras que se pronunciarán sobre un escarabeo de piedra verde montado con electro (y provisto) con un anillo de plata, colocado en el cuello del difunto.

(Capítulo 83 Fórmula para tomar el aspecto de un fénix)

Palabras dichas por N.:

“He nacido a partir de la materia informe. He llegado a convertirme en Khepri. He crecido como una planta. Me he recubierto como una tortuga. Soy la semilla de cada dios. Soy la séptima de las siete uraeus que se encuentran en el Occidente. El Horus que se hace luminoso a sí mismo, el dios (que dictaminó en el juicio) contra Seth, el Thot que estuvo entre ellos en el juicio del Señor de Letópolis con las Almas de Heliópolis, el agua que existió entre ellos. He venido en (este) día apareciendo entre la procesión de los dioses. Soy Khonsu, que domina a los Señores.

Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.
Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.

“Los cantos de Maldoror”

Isidore Ducasse, Conde de Lautreamont

Un escarabajo, empujando por el suelo con sus mandíbulas y antenas una bola cuyos principales elementos se componían de materias excrementicias, avanzaba con rápido paso hacia el altozano designado, procurando poner bien en evidencia el propósito que tenía de tomar aquella dirección. Aquel animal articulado ¡no era mucho mayor que una vaca! Si hay quienes dudan de lo que digo, que vengan a mí y satisfaré a los más incrédulos con la declaración de buenos testigos. Le seguí de lejos, ostensiblemente, intrigado. ¿Qué quería hacer con aquella voluminosa bola negra? ¡Oh, lector! Tú que te precias incesantemente de ser perspicaz (y no sin razón), ¿serías capaz de decírmelo? Pero no quiero someter a una ruda prueba tu pasión conocida por los enigmas. Bástete saber que el castigo más suave que puedo infligirte es hacerte notar nuevamente que ese misterio no te será revelado (te será revelado) sino más tarde, al final de tu vida, cuando entables discusiones filosóficas con la agonía al borde de tu cabecera… y hasta puede que al final de esta estrofa.

No bien el escarabajo hubo llegado al pie del altozano, el hombre alzó sus brazos hacia el oeste (precisamente en aquella dirección, un buitre y un búho de Virginia habían sostenido un combate en los aires); enjugó sobre su pico una pesada lágrima que ofrecía un sistema de coloración diamantina, y dijo al escarabajo: “¡Desdichada bola!, ¿no la has hecho rodar ya bastante? Tu venganza no está todavía satisfecha; y ya esa mujer, a quien habías atado con collares de perlas las piernas y los brazos de manera a formar un poliedro amorfo, a fin de arrastrarla, con tus artejos, por los valles y los caminos, sobre las zarzas y las piedras (¡deja que me acerque para ver si es ella aún!) ha visto surcarse sus huesos de heridas, pulirse sus miembros por la ley mecánica del frotamiento rotatorio, confundirse en la unidad de la coagulación y presentar su cuerpo, en lugar de los contornos primordiales y de las curvas naturales la apariencia monótona de un solo todo homogéneo, ¡que se parece demasiado por la confusión de sus diversos elementos triturados a la masa de una esfera!

El búho de Virginia, bello como una memoria sobre la curva que describe un perro corriendo detrás de su amo, se hundió en las grietas de un convento en ruinas. El buitre, bello como la ley de detención del pecho en los adultos, cuya propensión al crecimiento no está en relación con la cantidad de moléculas que su organismo se asimila, se perdió en las altas capas atmosféricas.

El escarabajo, bello como el temblor de las manos del alcoholizado, desaparecía en el horizonte. Cuatro existencias más que podían tacharse del libro de la vida.

Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.
Retrato del artista como rueda caca, de Francisco Toledo.

“Escarabajos sagrados”

Fermín Martín-Piera

A continuación vamos a repasar brevemente estas particularidades para intentar comprender el sentido trascendente de relación con los dioses que al hombre del antiguo Egipto le inspira la observación cotidiana de la actividad de estos insectos.

Cuatro aspectos determinan la relación entre el hecho biológico y la explicación teológica:

1.- El escarabajo busca las deyecciones. Los egipcios ya atribuían un cierto carácter sagrado a los excrementos (Hanski, 1988).

2.- El escarabajo rueda una bola de estiércol y la entierra en el suelo.

3.- Bajo tierra experimenta su metamorfosis.

4.- Eclosión y reinicio del ciclo.

Rodaje y recolocación del excremento

El más popular de sus comportamientos es la elaboración de una bola de estiércol a partir de la materia fecal depositada, lo que le ha valido en nuestra tradición campesina el “alias” de escarabajo pelotero, aunque no es el único.

Es raro hablar con algún pastor, especialmente de la España Mediterránea, que no haya presenciado, como lo hicieran los egipcios hace más de 5 mil años (y quiero pensar que lo siguen observando), el giro incesante sobre sí mismo hasta modelar una esfera casi perfecta, ayudándose de los poderosos dientes de su cabeza y las patas anteriores y posteriores. Este trabajo evoca al del alfarero. Los egipcios llamaban “Nehepet” a la bola que vuelve y modela el escarabajo, palabra cuya raíz es “Nehep”, el torno del alfarero, y “Khnoum”, el dios-carnero, es decir: el ‘Maestro del Torno’.

Así pues, encontramos en la bola la primera relación con la divinidad: Khnoum (Maestro del Torno) y en el escarabajo un tornero (Cambefort, 1987-1994).

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