Acusan al exgobernador Salvador Jara de falsear el caso de enfermera asesinada

URUAPAN, Mich. (apro).- En el segundo aniversario de su muerte, familiares de la enfermera Érika Kassandra Bravo Caro acusaron al exgobernador Salvador Jara Guerrero de falsear información sobre su homicidio, ocurrido el 6 de diciembre de 2014 en la carretera Angahuan-San Lorenzo.

Las declaraciones de la familia, difundidas en las redes sociales, apuntan a inconsistencias de las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

“El gobierno de Salvador Jara entregó un esclarecimiento falso para justificarse ante la sociedad”, sentenciaron.

La enfermera Érika Kassandra. Foto: Especial

La enfermera Érika Kassandra. Foto: Especial

Los familiares recordaron a la joven con una misa por la tarde en el templo de la Inmaculada Concepción, y por primera vez exigieron a los órganos de procuración e impartición de justicia que el caso sea revisado minuciosamente, toda vez que el resultado de las investigaciones del crimen se apresuró y se integró de manera negligente para dar respuesta a un reclamo social de justicia, pero sobre todo para justificar el actuar de la Policía Investigadora, que temía un brote de inconformidad social.

Tras cumplirse dos años de aquel trágico momento, cuando luego de 72 horas de búsqueda apareció el cuerpo cercenado de Érika Kassandra en las orillas de la carretera San Lorenzo, en la proximidad de San Lorenzo, persisten las versiones sobre las causas de su muerte.

Entre ellas que fue presa de animales depredadores, pero se evitó considerar lesiones producidas por arma blanca que, a manera de tortura, sufrió la mujer.

La joven enfermera, reportada como desaparecida desde el 3 de diciembre de 2014 en el municipio de Uruapan, fue localizada sin vida el día 6 del mismo mes.

De acuerdo con sus familiares, alrededor de las 18:30 horas de ese 3 de diciembre, Érika Kassandra Bravo salió de su casa para acudir a cuidar a unos menores en la colonia La Quinta.

Desesperados, sus parientes iniciaron su búsqueda por todo el municipio de Uruapan. Además, iniciaron una campaña en redes sociales para tratar de localizarla.

Finalmente, la mañana de ese sábado 6 fue localizado el cuerpo de Érika con el rostro desfigurado, pues según los reportes policiales había sido desollada. Además, su cuerpo presentaba lesiones de arma blanca a la altura del pecho.

El cadáver de la joven enfermera estaba abandonado a la orilla de la carretera Uruapan-Los Reyes, muy cerca de la comunidad de Las Cocinas.

Ante este asesinato, el Colegio de Enfermeras de Michoacán se pronunció para que se esclareciera el presunto homicidio.

Según la Procuraduría, el crimen se cometió en el interior del domicilio familiar, lugar donde su presunto victimario, su padrastro Daniel Mendieta Sainz, golpeó a la víctima en diversas partes del cuerpo y la asfixió.

Las investigaciones se dirigieron hacia el padrastro tras cinco declaraciones que referían que Mendieta Sainz presuntamente abusó de Kassandra cuando ésta tenía 15 años.

“En particular, que habían sido exnovios de Kassandra, que ésta les había comentado que cuando tenía 15 años su padrastro Daniel, hoy detenido, había tratado de abusar sexualmente de ella; inclusive refieren que al parecer sí se había consumado dicho abuso, sin embargo, no les constaba, pues Kassandra sólo se los había comentado.”

Daniel confesó en el interrogatorio que mató a su hijastra el 3 de diciembre.

“Reconoció que cuando regresa a su domicilio se da cuenta que Kassandra salía de bañarse y aún no se había retirado a trabajar, por lo cual la cuestiona al respecto y ésta le contesta de mala manera, lo que provocó su ira y se le fue a golpes, logrando derribarla, y en el suelo se sienta sobre su abdomen”.

El presunto homicida sustrajo el cadáver de la vivienda y en un vehículo de alquiler propiedad de su esposa lo trasladó hasta la comunidad de Las Cocinas, del municipio de Uruapan.

“Una vez que se da cuenta que la había matado, se queda sentado junto al cadáver por media hora y posteriormente la arrastra para meterla a la cajuela del vehículo Tsuru.”

En esa fecha, el entonces procurador José Martín Godoy Castro indicó que las lesiones del rostro de la joven fueron provocadas por la fauna del lugar, donde se abandonó el cadáver.

“En el cuerpo se aprecian lesiones típicas de defensa en la cara interna y externa de ambos muslos. Las lesiones encontradas en cara, tórax y brazo izquierdo. Por sus características, éstas fueron ocasionadas después de la muerte y son típicas de las producidas en la fauna del lugar”, alegó.

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